18 de marzo de 2024

UN RECUERDO A LOS PILOTOS Y TÉCNICOS ARGENTINOS QUE PARTICIPARON EN LA MISIÓN DE LAS NACIONES UNIDAD EN LA REPÚBLICA DEL CONGO (ONUC) – 1960/1963

 




Por Roberto Briend



En el año 1962, cuando ingresé a la EAM, alguno de los oficiales que estaban en el Cuerpo de Cadetes solían comentarnos algunas extrañas historias protagonizadas por un grupo de pilotos argentinos, algunos que habían estado destinados en la Escuela de Aviación Militar, en lejanas tierras africanas; particularmente esas anécdotas habían quedado en mi mente.


 


 

Muchos años más tarde, siendo yo un funcionario de la ONU destinado en la Misión en la República Democrática del Congo, cuando viajaba, visitando los lugares donde se encontraba desplegada la, en ese entonces, MONUC, me venían a la mente aquellos recuerdos y trataba de imaginarme a mis camaradas utilizando aquellos aeródromos con los viejos C-47/DC-3.

 

Buscando antecedentes de aquellas épocas, encontré el siguiente relato, contenido en La Guerra Olvidada, cuyo autor, Carlos Eduardo Azcoitía, fue uno de aquellos oficiales que representaron a la Fuerza Aérea Argentina en el Congo:

 

“El Congo, recientemente independizado, enfrentó el amotinamiento de sus Fuerzas Armadas, la intervención militar belga y un desorden creciente. Ante esa situación su gobierno solicitó la asistencia de las Naciones Unidas. 

      

El 14 de julio de 1960, el Consejo de Seguridad aprobó, por mayoría, el despacho de tropas al Congo, con el mandato de ayudar al gobierno de ese país al restablecimiento de la ley y el orden, así como el retiro de las fuerzas belgas. 

            

De inmediato llegaron los primeros efectivos de Ghana y Túnez, que fueron puestos bajo el mando del General sueco Von Horn. Dos semanas después, esas fuerzas se habían incrementado a 11000 hombres, incluyendo a 60 pilotos de la Argentina, Brasil, Etiopía, India, Noruega, Suecia y Yugoslavia. A fines de agosto de 1960, el número de efectivos internacionales ascendió a 16000, y también se agregaron técnicos de la OACI y una diversidad de profesionales. 

            

Los oficiales enviados por la Fuerza Aérea Argentina formaron parte de los Estados Mayores, Planas Mayores y de los Escuadrones de Transporte Aéreo desde junio de 1960 hasta marzo de 1963. Las misiones cumplidas consistieron en la planificación y ejecución de operaciones aéreas, la realización de tareas de transporte aéreo operativo, así como también de exploración y reconocimiento.


 

 

           

Dentro de estos procedimientos se llevaron a cabo vuelos de abastecimiento aéreo, con entrega por aterrizaje para las tropas de la ONU desplegadas en el terreno, y de medicinas para hospitales y pequeñas poblaciones. Del mismo modo, se cumplieron actividades de traslado de tropas y evacuación sanitaria. 

            

Los pilotos argentinos llegaron al Congo en cuatro contingentes. Volaron un promedio de 250 horas semestrales cada uno, alcanzando en conjunto un total de 11000 horas. El personal de vuelo fue apoyado por ingenieros, suboficiales mecánicos y radio-operadores, divididos en dos grupos. 

            

Los miembros de la Fuerza Aérea Argentina estuvieron basados en N'Djili, en los alrededores de Leopoldville (Kinshasa), pero además operaron a partir de los destacamentos que se instalaron en Elisabethville (Lubumbashi), Luluaburg (Kananga), Albertville (Kalemi) y Bukavu, a medida que las fuerzas de la ONU penetraban en el interior del territorio congolés.


 

          

            

Por entonces, el Congo era un enorme país con una precaria infraestructura aeronáutica, y escasos sistemas radioeléctricos de ayuda a la navegación, lo que lo convertía en un lugar poco seguro para la realización de operaciones aéreas. Estas limitaciones eran compensadas, en parte, por el buen estado del material de vuelo a disposición de la ONU, el cual era mantenido en forma apropiada, merced a un apoyo logístico fluido. 

            

Los escuadrones operativos funcionaban con relaciones de comando claras, y eran administrados con eficiencia por oficia-les de diversas nacionalidades, mientras que la información se hacía conocer en forma oportuna a los destinatarios. El grado de riesgo implícito en el ambiente operacional en el que se desarrollaban las actividades quedó comprobado en varios episodios dramáticos, como cuando, por ejemplo, un C-47 con tripulación argentina aterrizó con 11 impactos de ametralladora 12,7 mm, felizmente sin víctimas.


 

 

            

La misión, llamada ONUC, se extendió desde julio de 1960 hasta 1964 y fue, con 20000 efectivos militares simultánea-mente desplegados, una de las mayores operaciones de mantenimiento de paz de la historia. En muchos aspectos, se la puede considerar como la antecesora de las grandes operaciones actuales. La Fuerza Aérea participó con los efectivos ya mencionados desde 1960 hasta 1963”.

 

Han pasado más de sesenta años de aquella responsable aventura, ellos fueron los primeros hombres de la Fuerza Aérea Argentina que integraron contingentes internacionales de la Organización de las Naciones Unidas, muchos de ellos ya no están con nosotros, y hoy casi nadie recuerda aquel hecho; creo sinceramente que merecen este merecido recuerdo.