2 de septiembre de 2020

AVIADORES DISTINGUIDOS DE LA FUERZA AÉREA MEXICANA - RALPH O´NEIL


Ralph Ambrose O'Neill.jpg 

Nació: El 17 de diciembre de 1896 en Durango, Durango, México
Murió: El 23 de diciembre de 1980 en Redwood City, California, Estados Unidos
Apodo: Rodolfo O'Neill
Lealtad:
Estados Unidos
México
Rama militar: United States Army Air Service
Jerarquía: Teniente
Unidad: 147th Aero (EEUU)
Condecoraciones: Cruz por Servicio Distinguido
Conflictos:
Primera Guerra Mundial
Rebelión delahuertista.
Ocupaciones: militar y aviador

Ralph Ambrose O'Neill nació en Durango, Durango, México, aunque declaró a las autoridades estadounidenses que nació en San Francisco, California. Fue de padre irlandés, estadounidense y madre mexicana. Teniendo doble ciudadanía (estadounidense y mexicano), se enlistó en el Servicio Aéreo del Ejército estadounidense en Essington, Pensilvania en septiembre de 1917, recibiendo su entrenamiento en Texas y posteriormente en Francia para ser comisionado Subteniente (2° Teniente), el 7 de febrero de 1918 con el empleo de piloto de persecución.

De 1920 a 1925, O'Neill asistió de manera destacada a modernizar la Fuerza Aérea Mexicana.

Primera Guerra Mundial

Durante la I Guerra Mundial, fue asignado al Escuadrón Aéreo N° 147 del Primer Grupo de persecución de las Fuerzas expedicionarias americanas en Francia, volando primeramente los Nieuport 28C.1 y después los Spad XIII.

En operaciones entre mayo y noviembre de 1918, O’Neill reclamó el derribo de 11 aviones enemigos, 6 de los cuales fueron confirmados, siendo ascendido a Teniente el 16 de octubre de 1918 y nombrado As de la aviación. Hacia el final de la guerra, O'Neil había completado noventa y nueve misiones y ochenta y siete combates. Regresó a los Estados Unidos y fue dado de baja del US Air Service el 19 de febrero de 1919.

O'Neill en México

 
El General O'Neill con el Presidente Obregon

O’Neill viajó a México tras los sucesos que provocaron la caída del presidente Venustiano Carranza, rebelión conocida como Plan de Agua Prieta, en cuyo frente se encontraban tres importantes líderes: el General Álvaro Obregón, el General Plutarco Elías Calles y el licenciado Adolfo de la Huerta, todos nacidos en el estado de Sonora.


Tras la muerte de Carranza el 21 de mayo de 1920, De la Huerta fue designado Presidente interino de la República hasta el 4 de junio de 1920, cuando Álvaro Obregón fue elegido Presidente.

Meses antes de la rebelión, De la Huerta conoció a O’Neill en Nogales, Arizona en una recepción en honor al gobernador de Sonora y trató de contratarlo como mercenario para combatir a Carranza. O’Neill rechazó la oferta, pero le dijo que, si la rebelión resultaba exitosa, iría con gusto a México para reorganizar el servicio aéreo, empleando para ello su experiencia. Dado los hechos, O’Neill llegó a la Ciudad de México a mediados de agosto de 1920 y tuvo una audiencia con el General Calles, entonces Secretario de Guerra y Marina, para enterarse del estado de la aviación mexicana.

DH 4B

En ese entonces, las actividades aéreas en México se encontraban concentradas en los campos de Balbuena, en las afueras de la Ciudad de México. En estos llanos se albergaban todos los aviones que había en México, así como la Escuela de Aviación y los Talleres Nacionales de Construcciones Aeronáuticas (TNCA), fundados el 15 de noviembre de 1915 y dedicados a la construcción y reparación de sus propios aeroplanos dada la escasez producida por la Guerra en Europa.

El servicio aéreo entrenaba sus propios pilotos, pero utilizando métodos obsoletos comparados con los empleados por las naciones participantes en Europa. Cuando O’Neill inició sus servicios, se le dio un contrato por cinco años con ingresos reportados de 20.000.00 pesos al año, más una póliza de seguro de vida y un automóvil para su uso personal. El 27 de agosto de 1920, O’Neill envió su reporte al General Calles con una copia al presidente De la Huerta, en donde sin ningún rodeo, expresaba el mal estado de la fuerza aérea y urgía su pronta reorganización. En ese reporte se hacía hincapié en que la mayoría de la flota disponible (13 aviones en servicio y 5 en reparación) debía ser reemplazada ya que no podía seguirse usando por ser obsoleta y estar desgastada.

O’Neill apreciaba a los pilotos y al personal de tierra de la escuela y los talleres, también consideraba que sólo requerían de las herramientas adecuadas para modernizar el servicio aéreo, al que él ya llamaba Fuerza Aérea Mexicana. Sus recomendaciones se basaban en la organización del servicio aéreo norteamericano, con elementos tomados de los servicios aéreos franceses e ingleses.

El 9 de septiembre, Ralph O’Neill fue designado jefe del departamento de Aviación del Ejército Mexicano con el rango de Coronel Asimilado; cargo que desempeñó hasta febrero de 1921 cuando el departamento pasó a las órdenes del General Gustavo Salinas. Durante su período como jefe de la FAM, O’Neill viajó a Europa con el fin de adquirir aviones de entrenamiento. Durante su estancia en Inglaterra usó el auto-impuesto título de "Mayor General". Adquirió 35 aviones de entrenamiento ingleses Avro 504, los cuales serían después fabricados en México con el nombre de Avro Anáhuac. O'Neill también exigió se compraran seis aviones Morane-Saulnier.

O'Neill fue responsable de la invención de nuevas tácticas, procedimientos estándar y protocolo de implementación para todos los posibles escenarios militares. Su primera decisión fue descentralizar la fuerza aérea y organizar y clasificar escuadrones de combate, bombardeo, observación y reconocimiento.

O’Neill regresó a México a principios de febrero de 1921 y el 11 de febrero fue nombrado instructor en jefe de la Escuela Militar de Aviación. Su trabajo consistía en poner a los pilotos mexicanos a la par de los de cualquier parte del mundo, aunque esto significaría reentrenar a los pilotos veteranos. O'Neill operó con mano de hierro, criticando no a los hombres sino a su mal criterio y errores.

El re-entrenamiento fue conducido por O’Neill con la ayuda de los instructores extranjeros, el alemán Fritz Bieler y el franco—americano Joe Ben Lievre. O’Neill empezó dicho adiestramiento efectuando vuelos de chequeo a los alumnos en uno de los cuatro biplanos Brown Special. Quedó demostrado durante el re-entrenamiento que O’Neill tenía la razón al ordenarlo, ya que muchos de los pilotos habían adquirido malos hábitos, que después fueron corregidos gracias al establecimiento del adiestramiento de doble control en la Fuerza Aérea Mexicana.

El 1° de noviembre de 1921 O’Neill recibió el título de Consultor Técnico del Departamento de Aviación. Para finales de 1923, algunas de sus recomendaciones fueron escuchadas, como la formación de escuadrones clasificados de caza, de bombardeo, de observación y de reconocimiento, así como la descentralización de las unidades de la Fuerza Aérea, mandando aviones bombarderos Farman F-50 a su nueva Base en Guadalajara, Jalisco.

El principal problema para la adquisición de aviones de combate, desde el punto de vista de O’Neill, consistía en que los recursos eran desviados para el diseño y construcción de modelos locales en la TNCA bajo la dirección del Ing. Angel Lascurain. O’Neill pensaba que este dinero estaría mejor utilizado si se compraran aviones extranjeros en lugar de invertirlo en diseños que, según él, eran deficientes.

Esta situación lo llevó a una fuerte disputa con el General Salinas quien apoyaba la construcción de aviones nacionales.

Un caso concreto fue concerniente al parasol TNCA 4-E-131 Quetzalcoatl, un biplaza de observación y bombardeo equipado con motor BMW 185 hp construido en 1923 y probado por Joe B. Lievre quien encontró problemas menores los cuales fueron corregidos. Sin embargo, O’Neill consideraba inseguro al "Quetzalcoatl" argumentando que no se había realizado ninguna prueba de resistencia estructural de las alas.

De la Huerta se rebela

En diciembre de 1923, el expresidente Adolfo de la Huerta se levantó en armas contra el gobierno, iniciando una rebelión y forzando a O’Neill (según sus escritos) a realizar un bombardeo sobre la ciudad de Oaxaca el día 22 de ese mismo mes, utilizando el Quetzalcoatl con bombas modelo "Chapultepec", y llevando como artillero al futuro héroe de la aviación mexicana Pablo Sidar.

O’Neill no completó la misión argumentando que escuchó ruidos de rompimiento dentro de las alas del avión y lo reportó como inseguro para cualquier misión. Sin embargo, al día siguiente voló en una misión de bombardeo, donde el Quetzalcoatl resultó destruido en un accidente en el vuelo de regreso, muriendo sus dos ocupantes. Se organizó una comisión para investigar el accidente dirigida por el diseñador del avión Ángel Lascurain y el General Salinas con la participación de los instructores extranjeros Bieler y Lievre, quienes determinaron como causa del accidente, la explosión de una de las bombas de a bordo, pero O’Neill consideraba que el avión había sufrido una falla estructural en vuelo, basado en su interpretación de los restos del accidente.

Durante la rebelión delahuertista de 1923-1924, O’Neill asistió a reequipar y reorganizar la aviación militar en la campaña, notando que el Presidente Obregón reciba ayuda de los Estados Unidos y de aviones de combate. Los únicos disponibles y los mejores en opinión de O’Neill, eran los De Havilland DH-4B con motor Liberty, armados con ametralladoras Lewis y Vickers y capaces de llevar bombas.

Un grupo de personal norteamericano fue el encargado de ensamblar e instalar el armamento de los aviones. Cuando O’Neill tuvo suficientes aviones operativos, los mandaba continuamente a ametrallar al enemigo hasta agotar las municiones. Tras cada misión, él mismo le reportaba al presidente Obregón.

O'Neill logró una victoria tras otra en el aire, incluida la liberación personal de un tren de pasajeros completo que había sido secuestrado por los rebeldes.

Ascenso a General

En junio de 1924, la Rebelión delahuertista fue derrotada. Algunos de sus principales líderes huyeron al extranjero y a otros, no tan afortunados, se les ejecutó.

El Presidente Obregón ordenó ascender al grado inmediato superior a todos los miembros de la Fuerza Aérea, incluyendo a O’Neill quien ascendió a General Brigadier Regular, después de haber servido como Coronel Asimilado.

El 19 de diciembre de 1924, Ralph O’Neill renunció a su nacionalidad norteamericana para recibir el grado de General, aunque no recibió sus órdenes sino hasta noviembre de 1925. El 1° de diciembre de 1925, su contrato por cinco años de servicio venció y el General O’Neill se separó del Ejército Mexicano para dirigirse a los Estados Unidos con el argumento de arreglar asuntos personales. En su libro publicado en 1973, O'Neil explica que renunció debido a "supresión política de la fuerza aérea". En realidad, México estaba todavía en la última década de revoluciones y no contaba con los fondos necesarios para construir una flotilla con las dimensiones que a O'Neill le hubiera gustado.

O’Neill continuó su carrera aeronáutica en la compañía Boeing y en 1929, hizo realidad uno de sus sueños, crear la aerolínea Nueva York-Río-Buenos Aires (NYRBA) pero fue forzado a venderla a Pan Am en 1930. Después de 1936, O’Neill dedicó más de 35 años a la minería de oro en Bolivia, usando como apoyo un avión Sikorski S-38; y de allí, fijó su retiro en Atherton, California, donde murió el 30 de octubre de 1980.

Legado

O’Neill fue uno de los que contribuyeron a la aviación en México.​

Con la asistencia del General Gustavo Salinas, Fritz Bieler, y Joe Ben Lievre, entrenaron a pilotos mexicanos legendarios como:

Pablo Sidar
Luis Farell Cubillas
Roberto Fierro Villalobos
Ismael Aduna
Emilio Carranza
Luis Boyer
Arturo Jiménez Nieto
Antonio Cárdenas Rodríguez
Carlos Rovirosa
Rodolfo Torres Rico
Gustavo León González
Rafael Montero Ramos
Rafael Ponce de León
Alfredo Lezema Álvarez
Eliseo Martín del Campo
Guillermo Monroy
Manuel Solís
Julián Nava Salinas
Francisco Espejel
Alberto Vieytez
Ricardo Díaz Gonzáles
Luís Rojas
Samuel Carlos Rojas
Alfonso Cruz Rivera

Fuente: https://es.wikipedia.org

1 de septiembre de 2020

OPERACIONES AÉREAS EN LA GUERRA DEL CHACO

La Guerra del Chaco fue el primer conflicto internacional americano en el cual se usaron aviones. Esta guerra para la aviación fue muy costosa, tanto en vidas humanas como en materiales. ​

Historia

Cabe señalar que Bolivia poseía una de las mejores fuerzas aéreas de América, pero esto no evitó que se retrocediera hasta Villa Montes. Bolivia no tenía conocimiento del uso táctico y estratégico del Arma Aérea y desaprovechó la utilización de su poderosa aviación militar.

Paraguay tenía algunos pilotos, mecánicos y ajustadores veteranos de la Revolución de 1922. Una guerra civil donde el gobierno y los rebeldes usaron el avión como arma de guerra y Félix Estigarribia pudo contemplar de primera mano el uso letal de esta arma tan novedosa para el continente. Durante los meses de julio y agosto de 1932, los paraguayos construyeron una pista de aterrizaje en su base de avanzada en Isla Po`i y desplazaron una pequeña fuerza de aviones de combate en tareas de reconocimiento de las posiciones enemigas, prácticamente todo lo que Paraguay poseía en términos de poderío aéreo. Bolivia poseía una fuerza aérea numéricamente superior, pero estaban limitados por no tener aeródromos cercanos a las zonas de combate. A pesar de esto, si la Fuerza Aérea Boliviana podía atacar, atacaba, y de forma eficaz.

HOY / Guerra del Chaco: Revelan táctica paraguaya que derribó al avión  boliviano

El Teniente Coronel Bernardino Bilbao Rioja tomó el mando de las unidades de la Fuerza Aérea Boliviana en el Chaco a inicios del conflicto y en julio de 1932 concentró su fuerza en la base principal en Villa Montes con una base de avanzada en Muñoz.

Desarrollo

En julio de 1932, los bolivianos desplazaron tres aviones de combate Vickers Vespa, tres bombarderos Breguet 19 y de tres a seis Vickers Type 143 Bolivian Scout a sus pistas de avanzada. En vista de la situación estratégica, el Teniente Coronel Bilbao visitó al comandante del teatro y afirmó que el mejor uso de la superior Fuerza Aérea Boliviana era bombardear la base paraguaya principal en Puerto Casado en el Río Paraguay ya que cada hombre, camión, caballo y munición entraba por ese puerto en camino hacia el teatro de operaciones en el centro del Chaco.

8 DE JULIO - DÍA DE LA AVIACIÓN DE CAZA... - Asociación Cultural Mandu'arã  | Facebook

Además, en una violenta confrontación con el comandante del teatro, el Coronel Enrique Peñaranda Castillo, Bilbao Rioja insistió en que se bombardeara a Asunción para poder quebrantar el estado de ánimo paraguayo. Con las pistas de aterrizaje de avanzada en Muñoz y Ballivían, el Cuerpo Aéreo Boliviano estaba al alcance fácil de Asunción y Puerto Casado. El alto mando de Bolivia desaprobó las demandas de Bilbao Rioja ya que ellos pensaban, y no se equivocaron, que bombardear Asunción suscitaría protestas internacionales en contra de Bolivia. En ese momento de la guerra, el alto mando boliviano no vio la necesidad para tomar medidas tan drásticas, aunque los bolivianos volverían a analizar esa idea más tarde.

Sin embargo, se autorizó varias incursiones en contra de la base paraguaya en Puerto Casado. Esas incursiones provocaron una fuerte reacción por parte del gobierno argentino ya que muchos argentinos vivían en Puerto Casado y administraban la locomotora que iba hasta el Chaco (y apoyaban la iniciativa de la guerra paraguaya).

Guerra del Chaco- Bolivia Paraguay

La Argentina, aunque oficialmente neutral durante la guerra, poseía una neutralidad que se podía describir como sumamente amistosa hacia los paraguayos. Los argentinos le entregaron equipo e información de inteligencia a Paraguay y también le brindó apoyo financiero. Después del bombardeo de Puerto Casado en 1933, los argentinos le comunicaron a Bolivia que ellos no tolerarían bajas de sus civiles y enérgicamente insinuaron que quizás ayudarían a Paraguay si los ataques continuaban. Ante ese dilema, Bolivia sensatamente canceló los ataques aéreos. Desde ese momento en la campaña, el Cuerpo Aéreo Boliviano se utilizaría principalmente en el frente llevando a cabo misiones de reconocimiento, patrullaje aéreo y apoyo aéreo cercano.

Desde el comienzo, Bilbao Rioja les ordenó a sus aviones que llevaran a cabo patrullajes agresivos sobre el Chaco y los bolivianos perdieron por lo menos un Vickers Vespa a causa del fuego antiaéreo a fines de julio del año 1933.

Durante la batalla de Boquerón, ambos lados llevaron a cabo numerosos ataques en apoyo a las tropas terrestres.

Asociación Cultural Mandu'arã - LOS FIATS CR. 20 EN COMBATE - GUERRA DEL  CHACO Una de las fechas que no podemos dejar de recordar, fueron los  feroces combates en los cielos del

Entre el 9 y el 29 de septiembre, Potez 25 paraguayos, escoltados por aviones de combate Wibault 73, efectuaron 12 ataques de bombardeo sobre los bolivianos en Boquerón. Los paraguayos también utilizaron sus bombarderos Potez 25, equipados con radios, como concentradores de artillería para sus cañones Schneider de 75 mm.

Aunque ambas fuerzas aéreas habían volado misiones de reconocimiento y de apoyo aéreo cercano durante la campaña de Boquerón, el primer enfrentamiento de aire-aire debió de ocurrir según estas versiones: 
  • Para los bolivianos el primer combate aéreo del continente americano entre naciones beligerantes, ocurrió el 4 de diciembre de 1932. El vencedor de éste combate fue el piloto del bando boliviano Rafael Pabón, quien hábilmente derribó la aeronave paraguaya opositora (un Potez).
  • Para los paraguayos ocurrió el 28 de septiembre cuando un Potez 25 paraguayo se enfrentó a un Vickers Vespa boliviano. El piloto paraguayo, el Teniente Emilio Rocholl, fue herido, pero pudo regresar con su avión. 

Fuente: https://es.wikipedia.org

HISTORIA DE UN HÉROE… SIDAR


Por Héctor Dávila

En nuestros tiempos, la palabra “héroe” parece tener distintas connotaciones, pero existe en su carácter predominante la intención de designar con ella lo más elevado de la naturaleza humana. Por lo tanto, no dudo en llamar héroe a Pablo L. Sidar, un aviador al que también le vienen a la medida los trajes de legendario y audaz, uno que sobresale de entre los Branniff, los Chávez, los Sarabia, Newbery, los Merino, los Carranza o los Pabón, por ser sus hazañas patrimonio de toda Latinoamérica, al haber sido el primero en recorrer este vasto territorio a los mandos de un avión.

La polémica sobre su origen hace más grandiosa su leyenda; él decía (y así declaraba en documentos oficiales) llamarse Pablo Sidar Escobar y haber nacido en Ramos Arizpe, Coahuila, en 1897, pero el prestigiado historiador Manuel Ruiz Romero apunta, con pruebas, que su verdadera identidad era la de Pablo Sidar Puras, originario de Zaragoza, España. La “L” que siempre seguía al nombre de Pablo es un enigma, no hay referencia concreta al respecto, pero es bien sabido que Sidar se ganó a pulso el apodo de “El Loco” en sus tiempos de acróbata aéreo, junto a Roberto Fierro y José Fonseca en 1925, por lo que cuenta la leyenda que se enorgullecía de ser el famoso Pablo “El Loco” Sidar y de ahí el que firmara acompañando su nombre con la "L".

Cierto o no, de lo que no hay duda es de sus grandes dotes de aviador, el mismo Ruiz Romero se refiere a él como: “ejemplo magnifico de valor, arrojo y temeridad, el piloto más famoso y popular de México, que pagó con el alto precio de su vida en plenitud, en el apogeo de su gloria y de los honores, el haber llegado a la cima que sólo alcanzan los privilegiados”, mientras que mi amigo el también finado Adolfo Villaseñor, quien lo conoció y admiró, me contaba que Sidar, a donde llegara, era simplemente “el jefe” poseedor de una personalidad magnética y arrolladora, piloto de soberbio talento que igual se granjeaba el respeto de sus colegas en el aire y en batalla, que se acomodaba con gracia en las más altas esferas sociales, incluso se le vincula emocionalmente con la hija del presidente Plutarco Elías Calles.

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Pablo L Sidar, en su elegante uniforme de gala. (América Vuela)

Pero el recio Coronel, veterano de las campañas contra las fuerzas insurrectas de entre 1922 y 1929 tenía planeado ser mucho más que un piloto de guerra de prestigio dentro de la aviación militar mexicana, a la que había ingresado en 1920, después de haber servido con distinción como oficial de caballería en la Revolución. En dichas campañas destacó en misiones de bombardeo combatiendo a los rebeldes delahuertistas, escobaristas, yaquis y cristeros, corriendo no pocos peligros, como cuando el biplano Bristol 93B Boarhound II que pilotaba (apodado "el colorado" por tener el morro pintado de rojo) fue alcanzado por las balas de los rebeldes durante un ataque en Sinaloa el 30 de marzo de 1929, muriendo su artillero, el Capitán Manuel Robles Monterrubio, quien fue el primer tripulante mexicano en morir en combate a bordo de un avión.

Quizá motivado por haber conocido lo terrible de la guerra fratricida, Sidar tenía el deseo de unir Iberoamérica con un gran vuelo de buena voluntad, pues pensaba que el avión, más allá de ser poderosa arma, era el abrazo que hacía falta para acercar los corazones de los pueblos hermanos.

Con todos los medios a su alcance consiguió que la Secretaría de Guerra y Marina le autorizara el empleo de un avión biplano militar Douglas O-2M, al que bautizó “Ejército Mexicano”, para emprender la aventura de viajar, desde el mítico campo de Balbuena, en la Ciudad de México, por Centro, Sudamérica y el Caribe, remontándose al espacio, acompañado por el sufrido Sargento mecánico Arnulfo Cortés, el 29 de agosto de 1929, con rumbo a “La Aurora”, Guatemala, para proseguir con un fantástico recorrido que concluyó con el triunfal regreso al punto de partida el 8 de noviembre del mismo año, habiendo acumulado 265 horas de vuelo para cubrir casi 22.500 Km, visitando Guatemala, El Salvador, Honduras, Costa Rica, Panamá, Colombia, Ecuador, Perú, Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, Paraguay, Bolivia, Belice y Cuba recibiendo trato de dignatario en todas partes gracias a tan sensacional viaje, además de sendas condecoraciones (con la rara salvedad de la Argentina, Uruguay y Brasil, que no le concedieron ninguna).

Incluso algunos aseveran que el viaje de Sidar fue prácticamente continental, pues el 24 de agosto había volado a México desde los Ángeles, California, a donde había llevado al “Ejército Mexicano” para ser adaptado en la fábrica Douglas para esta particular misión, aunque el itinerario oficial arrancó, como ya dijimos, el día 29.

Por supuesto, una empresa de tales dimensiones, en 1929, no podía estar exenta de tribulaciones y peligros, a veces por lo deficiente de las cartas de navegación; otras, por lo traicionero del clima y en otras, incluso, por causa de engorrosos trámites burocráticos, pero el incidente que puso en mayor riesgo la travesía fue el aterrizaje de emergencia que el aguilucho mexicano hubo de realizar en Colombia, cerca de la frontera con Ecuador, como a 60 kilómetros de Guayaquil, al desbielársele el motor al noble Douglas O-2M. Esta circunstancia propició una misión  “de rescate” desde México, al salir el piloto Eliseo Martín del Campo y el mecánico Leonardo Enríquez en otro Douglas hacia el Ecuador para reemplazar el aparato de Sidar, pero éste no quiso cambiar de montura y ordenó poner el motor de aquel avión en el “Ejército Mexicano” para así poder completar el trayecto, no sin antes cambiar también de mecánico, lo que sin duda indica el malestar que se había despertado en Sidar hacia Arnulfo Cortés, tras el mal rato de la pérdida del motor y especialmente debido a las tensiones propias de una aventura como esta.

Los honores que recibió el Coronel Pablo Sidar (que ostentaba tal rango, por méritos en campaña, desde mayo de 1929) tras la conclusión de tan sensacional aventura, fueron de magnitud nunca vista en México, muestras de cariño popular y de tan alto nivel como lo fueron las recepciones de que gozó en cada país visitado, pero su espíritu de aventura no fue mitigado; aun habiendo sido nombrado comandante del Primer Regimiento Aéreo, su mente volaba ya hacia una mayor y más difícil conquista, el reto casi fantástico para la época, de un vuelo sin escalas entre las repúblicas de México y la Argentina.

El gobierno mexicano acogió esta idea con entusiasmo y para cubrir los 8000 kilómetros de vuelo, el Departamento de Aeronáutica seleccionó un raro avión Emsco, monoplano de ala alta, que el propio Sidar recogió en la fábrica en California. El aparato, que recibió la matrícula privada X-BACO (así se ponía en esa época, con el guion después de la X), a plena carga pesaba más de 7000 libras y no hubiera podido despegar en la enrarecida atmósfera de la Ciudad se México, así que se ubicó el campo de Cerro Loco, en Oaxaca, como el idóneo para cumplir con el vuelo directo hasta Buenos Aires, necesitándose de todos modos alargar la longitud de la pista hasta los 4000 metros.

El enorme monoplano, bautizado “Morelos” en honor del prócer de la Independencia, despegó el 11 de mayo de 1930 a los mandos firmes y hábiles de Sidar, acompañado por el Teniente Carlos Rovirosa (nacido en Villahermosa, Tabasco, en 1902) como copiloto, llevando una bandera nacional como regalo de la aviación mexicana para sus colegas argentinos, esperando enfrentar 40 horas de vuelo sin escalas, pero la suerte no estuvo esta vez del lado de nuestro héroe…

El viaje debía comenzar con un viraje hacia las costas del Pacífico, para mantener prácticamente un recorrido “costeando” hasta Valparaíso, Chile, donde se giraría para llegar en línea recta a Buenos Aires, pero a la altura de Punta Arenas, Costa Rica, se presentó una severa e impenetrable tormenta, que obligó a los valientes pilotos a desviarse hasta las aguas del opuesto mar Caribe, frente a Puerto Limón, donde el “Morelos”, azotado por la tempestad, sea en un desesperado intento por aterrizar o desgajado en su estructura, quedó destruido hiriendo fatalmente a sus tripulantes.

La revista del Ejército y de la Marina, en su edición de mayo de 1930, publicó un artículo del Coronel Ernesto Higuera, titulado “Divino Fracaso”, que en parte reproducimos a continuación, pues es un bello documento que transmite el sentimiento de los que vivieron el momento de la pérdida de Sidar y Rovirosa:

"Arrullados por la música de la hélice fingían en el espacio el milagro de un sol; se deslizaban como una estrella errante; tripulando su abadejo sonoro sonreían errabundos en la turquesa de la mañana dejando que jugara el viento con el penacho de sus quimeras bravías. Abajo, todo verde; arriba, todo violeta, todo dorado por la gloria del Astro Rey. La certitud del triunfo les ponía cascabeles en el corazón que se hinchaba jubilosamente. Las aspas zumbaban rimando la eutropelia interior de los pilotos. Sonreía la vida con sus colores de pavo real y cantaba el paisaje su sinfonía de piedras preciosas… Las nubes blancas les dejaban pasar, llevándose el “Morelos” las guirnaldas de sus desgarrones. Desparramadas como un rebaño cuando llega el lobo, se volvían a juntar, cerrando la brecha azul con sus arrapos cándidos de armiño… El tramoyista de este infinito proscenio cambia la decoración nupcial por una decoración de tormenta y el mascarón de la tragedia esboza su gesto brutal. Ulula la tempestad; la cólera lineal de los rayos arroja sus puñales flamígeros sobre las entrañas del mundo; ruedan los truenos como el redoble monstruoso de un tambor apocalíptico; chasquean los latigazos del relámpago sobre el cristal de los ojos abiertos; la lluvia empapa las alas del audacioso neblíque que se lanza sobre la cortina de sombra para horadarla con el coraje de una flecha. Pero la muralla es densa y profunda como la noche. El malabarista de la fatalidad le marca los contornos con sus puñales. La muerte tiende su tela de araña. El moscardón va a quedar prisionero. El piloto comprende que la lucha es desigual y hace un viraje. Quiere huir de las furias arrojadas sobre él por el Destino y se desploma en el mar, alcanzado por la hoja asesina del tenebroso malabarista… La carne de los héroes fue pasto de los tiburones. Rovirosa, el más joven, se reintegró completo; Sidar, el más inquieto y animoso, logró rescatar algo de su forma corporal a la bulimia de los glotones feroces. Y esos restos lamentables, deslavados y roídos, se tornarán con el beso de la gloria en cinosura fúlgida de eternidad. Y en el dolor unánime del pueblo, Rovirosa y Sidar serán un símbolo; la columna de fuego que guiará a nuestra raza a la victoria final; estrofa heroica de la gran tragedia de superarse y superarse siempre sin soluciones de continuidad. Y mientras sangra el corazón en la capilla ardiente de la noche, formo para los héroes esta humilde corona de Laurel. Para rendir tributo ninguna voz es débil, ha dicho Martí”.

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Pablo L Sidar (a la izquierda) junto a su gran amigo y compañero de armas, el no memos famoso piloto Roberto Fierro, en los tiempos que ambos eran acróbatas aéreos.  (América Vuela)

Fuente: https://www.vuela.com.mx

AVIADORES MEXICANOS DESTACADOS - PABLO SIDAR ESCOBAR


Pablo Sidar Escobar (1897-1930) - Find A Grave Memorial

Nació: En el año 1897 en Zaragoza, España
Murió: El 11 de mayo de 1930 enCosta Rica
Jerarquía: Coronel
Arma: Fuerza Aérea Mexicana
Años de servicio: 1920 - 1930
Apodo: "El Loco"
Lealtad: México
Conflictos:
Rebelión delahuertista
Rebelión escobarista
Rebelión yaqui
Guerra Cristera.
Ocupaciones: Piloto de aviación

Pablo Sidar Escobar (originalmente registrado como Pablo Sidar Puras, fue un piloto aviador mexicano que afirmaba haber nacido en Ramos Arizpe, Coahuila, participante en varias batallas (la rebelión delahuertista, la rebelión escobarista, rebelión yaqui, Guerra Cristera), célebre primero por sus hazañas como acróbata aéreo y luego por sus vuelos a América del Sur. Falleció junto con Carlos Rovirosa en el intento de un vuelo sin escalas que partió de Oaxaca, México, que pretendía llegar a Buenos Aires, Argentina (tendría una duración de 40 horas y cubriría una distancia de 8000 km), y que finalmente terminó en Playa Cieneguitas, Costa Rica.

Estudios y campañas militares

Piloto aviador mexicano, ingresó a la Fuerza Aérea Mexicana en 1920 después de haber servido con distinción como oficial de Caballería en la Revolución. Se convirtió en veterano de las campañas contra fuerzas insurrectas de Adolfo de la Huerta (1924), el levantamiento de los Indios Yaqui (1926-1927), Guerra Cristera (1926-1929), las rebeliones del General Arnulfo Gómez (1927) y la del General José Gonzalo Escobar (1929).

Acróbata aéreo

Sidar se ganó el apodo de “El Loco” en sus tiempos de acróbata aéreo, junto a Roberto Fierro y José Fonseca, en 1925, por lo que se enorgullecía de ser el famoso Pablo “Loco” Sidar y de ahí el que firmara y se le conociera como Pablo L. Sidar.

Sidar tenía el deseo de unir Latinoamérica con un gran vuelo de buena voluntad, pues sabía que el avión, más allá de ser una poderosa arma, era el abrazo que hacía falta para acercar los corazones de los pueblos hermanos.

Pablo Sidar Escobar

Vuelos a América del Sur

Con todos los medios a su alcance, consiguió que la Secretaría de Guerra y Marina le autorizara el empleo de un avión biplano militar Douglas O-2M al que bautizó Ejército Mexicano y con el cual el 29 de agosto de 1929 emprendió la aventura de viajar desde la Ciudad de México por Centro, Sudamérica y el Caribe. Sidar realizó este vuelo acompañado por el virtuoso mecánico Arnulfo Cortéz.

HISTORIA DE UN HÉROE… SIDAR - América Vuela

Los honores que recibió el Coronel Pablo Sidar tras la conclusión de tan sensacional aventura fueron de magnitud nunca vista en México, muestras de cariño popular y de tan alto nivel como lo fueron las recepciones de que gozó en cada país visitado, pero su espíritu de aventura no fue mitigado; aun habiendo sido nombrado comandante del Primer Regimiento Aéreo, su mente volaba ya hacia una mayor y más difícil conquista, el reto casi fantástico para la época, de un vuelo sin escalas entre las repúblicas de México y la Argentina.

Muerte

 
Arnulfo Cortéz, Pablo Sidar y Luis Farell Cubillas. México, 1929.

El Departamento de Aeronáutica seleccionó un raro avión Emsco B3 con motor Wasp C que el propio Sidar recogió en la fábrica en California, Estados Unidos, y fue bautizado Morelos. En compañía del joven Teniente Carlos Rovirosa Pérez, el viaje se inició en Oaxaca el 11 de mayo de 1930 y esperaba realizar 40 horas de vuelo sin escalas. Sobre la ciudad de Limón, en el Caribe costarricense se presentó una severa tormenta en la que el avión quedó destruido y con la que sus tripulantes perdieron la vida.

Pablo Sidar Escobar

El aviador que nunca fue hallado: accidente aéreo en Limón en 1930 – El  Dávila

El cuerpo del Coronel Sidar fue repatriado a México, y por orden del presidente Pascual Ortiz Rubio se depositó en la Rotonda de las Personas Ilustres de la Ciudad de México. ​

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Identidad

El historiador Manuel Ruiz Romero reporta haber encontrado documentos convincentes oficiales que revelan que Pablo Sidar nació en España y que, después de la muerte de su padre y a la edad de 12 años, inmigró con su primo a México en 1910. Su nombre fue registrado en el puerto de Veracruz como Pablo Sidar Puras.

Aviadores compañeros de armas

Rafael Montero Ramos
Luis Farell Cubillas
Ismael Aduna
Ralph O'Neill
Rafael Ponce de León
Alfredo Lezema Álvarez
Roberto Fierro Villalobos
Emilio Carranza
Eliseo Martín del Campo
Guillermo Monroy
Manuel Solís
Julián Nava Salinas
Francisco Espejel
Alberto Vieytez
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Carlos Rovirosa
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Fuente: https://es.wikipedia.org