25 de febrero de 2021

DIEZ AVIONES DESCONOCIDOS QUE CAMBIARON LA HISTORIA

 


 

Por Juan Pedro Chuet-Missé (*)

 

Muchos reconocen al B747, el A380 y otros aviones legendarios como el Concorde. Sin embargo, hay modelos menos conocidos que impulsaron la aviación comercial.

 

Cuando se ven gigantes como el A380 o modernos B787 cuesta recordar que la aviación tiene solo 120 años de existencia. En su vida han pasado modelos que han trascendido en la historia, como los Boeing 747, los populares A320 y B737, y hasta el biplano de los hermanos Wright.

 

Pero también hay otros aviones que actualmente la gente no los tiene tan presentes, y que han sido fundamentales en la historia de la aviación.

 

Muchos de ellos están recopilados en el libro de Matt Falcus 50 aviones que cambiaron la manera de volar, publicado la editorial The History Press.

 

De ellos, en una selección hecha por The Telegraph, presentamos estos diez aviones poco conocidos a los que todos deberíamos agradecer.

 

 

Benoist Type XIV (1913)

 

Un fabricante de automóviles creó al Benoist Type XIV en 1913, y junto con un socio, impulsaron el primer vuelo comercial de la historia. Fue un trayecto entre St Petersburg y Tampa, en el estado de Florida, distantes entre 30 kilómetros.

 


 

Cada pasajero pagó cinco dólares (unos 81 euros actuales), y la sociedad tuvo superávit. Nacía la aviación comercial.

 

Fokker VII (1925)

 

El fabricante Anthony Fokker colocó dos motores más a uno de su nuevos prototipos, lo que dio génesis a un avión que podía transportar hasta 12 pasajeros en condiciones más cómodas que otras aeronaves.

 

Este fue el último avión construido en madera antes de que llegaran los fuselajes de metal.


Fokker F.VII usado por Charles Lindberg

 

El primer vuelo comercial fue realizado por un Benoist Type XIV que voló 30 kilómetros entre St Petersburg y Tampa, en Florida

 

Uno de los Fokker F.VII más famosos fue el Southern Cross, usado por el intrépido Charles Lindbergh para cruzar el Pacífico en 1928. El viaje duró 83 horas y 11 minutos, con dos paradas intermedias.

 

Dornier DO X (1929)

Este fue un fracaso comercial: solo tres aviones llegaron a construirse. Fabricado por la empresa alemana Dornier Flugzeugwerke, necesitaba seis motores para levantar su pesada estructura.

 

En su interior el lujo era comparable a un paquebote: tenía cabinas-dormitorio individuales, una sala de fumadores, un salón, un cuarto de baño y una cocina en una estructura de 40 metros de largo.

 

 

 

Cuando voló en 1929 estableció el récord de pasajeros: 170 personas, marca que estuvo intocable durante 20 años.

 

Junkers JU 52 (1931)

 

La compañía alemana construyó el JU 52 con el metal corrugado que hicieron famoso a Junkers.

 

 

Su versatilidad para el transporte de pasajeros como para los usos militares lo catapultó en la fuerza aérea alemana. Pasada la Segunda Guerra fue adoptado por varias aerolíneas como Air France, la finlandesa Aero O/Y, la sueca AB Aerotransport e incluso Iberia. Actualmente algunos modelos se animan a volar en exhibiciones de ferias aeronáuticas.

 

Douglas DC-2 (1933)

 

 

 

Pero el mérito de su adaptabilidad para llevar pasajeros y servir para el transporte de mercancías fue de su antecesor, el DC-2, que marcó el camino del éxito de la compañía McDonnell Douglas, responsable de fabricar varios modelos de gran popularidad entre las aerolíneas. Hasta ser eclipsado por el DC-3, se produjeron 156 unidades de este avión.

 

Short Empire S 23 (1936)

 

El Short Empire fue un hidroavión, o más bien cabría decir un barco volador, con un nivel de confort a bordo que parecía extraído de un hotel o un transatlántico, los 30 pasajeros tenían a su disposición un salón, baños, cuartos con literas y asientos con una generosa distancia entre filas.

 


El lujo del Short Empire era comparable a los de un transatlántico, y anticipó en dos décadas la llegada de la primera clase

 

Fue desarrollado por Imperial Airways para las rutas a África, Asia y Australia.

 

Pero la llegada de la Segunda Guerra interrumpió abruptamente su desarrollo, que anticipó en dos décadas al lujo de la primera clase.

 

Sud Aviation Caravelle (1955)

 

La llegada de los aviones con motores a reacción, encabezada por el Havilland Comet y el Boeing 707, tuvo al Sud Aviation Caravelle de Francia como un protagonista más discreto.

 

Fue el primero en tener las turbinas en parte trasera, y se considera el primer avión moderno construido con éxito en Europa, una iniciativa que luego tomaría con éxito Airbus.

 

 

Muchas aerolíneas incorporaron al Caravelle a sus flotas, como Finnair, Air France, United Airlines e Iberia.

 

Se fabricaron 282 unidades de este avión hasta 1972, y fue el primero cuyo diseño reportó beneficios, lo que no volvería a suceder por un par de décadas después. El último Caravelle dejó de volar en 2005.

 

Hawker Sideley Trident (1957)

 

Antes de que Boeing sacudiera el mercado con el exitoso B727, el británico Trident fue pionero en usar tres turbinas en la parte trasera y con una cola en forma de T.

 

El Trident fue el primero en tener un sistema automático de aterrizaje sin visibilidad

 

Sin embargo, a pesar de ser comprado por British European Airways (luego British Airways) no fue un éxito comercial debido a sus altos costes operativos.

 

 

Pero hay que reconocer sus valiosos avances, como la incorporación de un sistema automático de aterrizaje sin visibilidad, que les permitía tocar tierra entre la niebla.

 

Otra innovación fue la incorporación de un mapa móvil que indicaba la posición del avión mientras volaba.

 

De Havilland Canada DHC-6 Twin Otter (1965)

 

Este avión se considera como el programa más exitoso de Canadá. Se usó (y usa) en el transporte de pasajeros para rutas a lugares remotos, así como para la logística y hasta para entrenar a paracaidistas.

 

 

En algunos modelos se les incorporó patines fijos para acuatizar en parajes sin aeropuertos cercanos. En los modelos con esquís, pueden llegar en sitios con nieve como en el norte de Noruega o la Antártida.

 

Viking Air compró el diseño para producir nuevos modelos de Twin Otter. Uno de los más famosos es el que usa Flybe para llegar al pueblo escocés de Barra, donde la pista es invadida por el mar dos veces al día.

 

Tupolev TU-144 (1968)

 

Muchos conocen al Concorde, pero pocos saben que Rusia tuvo un avión supersónico que voló dos meses antes que el modelo fabricado por British Airways y Air France.

 

El TU-144 era más grande, con capacidad para 140 personas frente a las 120 del Concorde, al que superaba también en peso y velocidad, aunque no en autonomía y alcance, debido a enorme consumo de combustible de sus cuatro motores turbojet Kolesov RD-36-51 que, además, eran extremadamente ruidosos.

 

 

Su debut en sociedad derivó en un aparatoso accidente, al estallar en el aire frente a los asistentes del Salón Aeronáutico de París.

 

Comenzó a volar comercialmente en 1977 hasta 1983, cuando la Unión Soviética anunció el abandono de este avión por sus altos costes y su baja rentabilidad. El Concorde volaría por 20 años más.

 

(*) Redactor de Cerodosbé/Tendencias desde 2017, y del Grupo Economía Digital desde 2015. Especialista en destinos fuera de lo común, cultura, estilo de vida, viajes y todas aquellas historias que vale la pena contar.

 

Fuente: https://www.tendenciashoy.com