lunes, 28 de febrero de 2011

EL ESCUADRÓN LEÓNIDAS - LOS KAMIKAZES DE HITLER

"Solicito voluntariamente incorporarme como piloto para el auto-sacrificio en cualquier avión seleccionado por mis superiores. Tengo claro que la operación acarreará mi muerte".

Este era el voto que los pilotos realizaban al unirse al Escuadrón Leónidas. Un proyecto que comenzó bien entrada la guerra y que finalmente no se llevó a cabo.


Esta es su historia.

A finales de 1943 la guerra comenzaba a decantarse a favor de los aliados y desde el mando nazi se buscaban soluciones en la tecnología para dar un vuelco a la guerra. Cómo resultado de esas innovaciones surgieron las bombas Fieseler 103, más conocidas como V1, un melodramático nombre que el mismo Hitler les puso y que me trae recuerdos en el cine, puesto que la V era de Venganza...

Hubo varios modelos de estas V1, la mayoría sin piloto, pero ante la falta de acierto de estas bombas surge la idea por parte de Hanz ante la posible invasión aliada de Francia: Usar kamikazes para lanzar un ataque masivo contra los buques de guerra aliados que protegen a los mercantes. De esta manera se dejarían suficientes escoltas fuera de servicio, esto permitiría a la KGM y los Uboat destrozar las fuerzas de invasión y dañar así sus posibilidades de establecer una cabeza de playa.

A finales de 1943 Lange reúne a un grupo de 30 o 40 voluntarios para tal fin y propone la idea oficialmente al OKL. Tan pronto como se le da el visto bueno, con la colaboración de Hannah Reitsch, comienzan el entrenamiento.








Mientras tanto, los ingenieros modifican la bomba-avión V1 y la dotan de una cabina de mando para alojar en ella al piloto suicida: Nace el Fieseler Fi 103 Reichenberg. Un proyecto muy controvertido dentro del propio mando nazi.

Mientras tanto, en Berlín, Hitler no se muestra partidario de estas operaciones suicidas por considerarlas contrarias a la moralidad Germana. Algunas voces (entre ellas la de la famosa aviadora Hanna Reitsch) le replican que tiempos desesperados requieren medidas desesperadas y Hitler al final, da su aprobación al asunto.

Sin embargo, el OKL continúa escéptico al respecto.

Las críticas en contra de este proyecto de suicidas se van haciendo más fuertes y surgen muchos generales que consideran la idea como una aberración.

Aún así, el proyecto sigue adelante y en pocas semanas ya se tienen listos los diferentes prototipos de Fieseler 103, variaciones de la V1 con cabina para el piloto.

Las presiones a este proyecto continúan en alza y finalmente se acondiciona el avión para que el piloto pueda saltar en el último momento, eyectándose del Fieseler.

El plan final consistía en lanzar estos aviones desde un avión nodriza, como los Heinkel He 111, para que, planeando se estrellaran contra el objetivo marcado. Sin embargo, la guerra estaba avanzando a un ritmo demoledor tras el desembarco aliado en Normandía y los generales contrarios a esta operación eran cada vez más numerosos.

Los vuelos de prueba no estaban dando los resultados esperados y el 05 de Marzo del 1945, tras la muerte del piloto Heinz Kensche en uno de los test, Werner Bumbach, comandante de KG 200 y uno de los más críticos con el programa suicida, se puso en contacto con Albert Speer para cancelarlo.

El 15 de Marzo de 1945, ambos se reunieron con Hitler y no fueron necesarios muchos argumentos para que el Fürer desmantelara todo el operativo del grupo suicida.


Fuente: http://aldea-irreductible.blogspot.com