10 de diciembre de 2020

EL DÍA QUE LAS FUERZAS AÉREAS DE COREA DEL NORTE SE ENFRENTARON A ISRAEL

 


 

La guerra de Yom Kipur enfrentó a Israel contra los Estados árabes de Egipto, Siria, Irak y Argelia en 1973. El conflicto también involucró de manera indirecta a la URSS y los EEUU.

 

No obstante, hubo otros aliados menos conocidos cuya contribución a los acontecimientos que tuvieron lugar durante la guerra también fue considerable. Entre ellos sobresale Corea del Norte, afirma el medio Military Watch.

 

Después de unos “brutales” enfrentamientos con los EEUU, en el transcurso de los cuales aproximadamente el 20 o 30% de la población cayó víctima de los bombardeos estadounidenses, Corea del Norte reconstruyó sus sistemas de defensa aire-aire con la maquinaria más avanzada de la URSS.

 

Los pilotos entrenados no se ocupaban únicamente de la defensa del espacio aéreo norcoreano en caso de desatarse una nueva guerra contra los EEUU, sino que también fueron empleados para apoyar a los Estados aliados en sus respectivas guerras.

 

El medio destaca el importante papel desempeñado por los pilotos norcoreanos en la guerra de Vietnam, donde según las fuentes de Corea del Norte lograron abatir varias aeronaves estadounidenses.

 

Otro lugar donde fueron destinados los pilotos del país asiático es Egipto, donde fueron desplegados para ayudar con la defensa aérea meses antes de la guerra de Yom Kipur.

 

El medio cita al que fuera comandante del cuartel general del Ejército de Egipto en aquella época, Saad Shazly. Según él, la ayuda coreana tuvo una importancia crítica porque las Fuerzas Aéreas egipcias tenían un déficit de pilotos de cazas MiG entrenados.

Según narra Shazly, Corea del Norte envió 20 pilotos a petición del país árabe, algo que el Gobierno de Egipto nunca confirmó. Muchos de ellos tenían más de 2.000 horas de vuelo, de manera que atesoraban experiencia y fueron de gran ayuda para Egipto.

 

"Probablemente los coreanos fueron el refuerzo militar internacional menos numeroso de la historia. (…) Pero su efecto fue desproporcionado", comentó el alto mando militar egipcio.

 

Durante los meses de agosto y septiembre que precedieron a la guerra, los pilotos norcoreanos tuvieron "dos o tres" enfrentamientos con los israelíes y el mismo número durante la guerra, afirma Shazly.

 

A pesar de que las Fuerzas Aéreas de Egipto afirmaron que los MiG-21 no estaban aptos para enfrentarse a los F-4E de Israel debido a su bajo nivel de supervivencia, los hechos indican lo contrario.

 

Así, los pilotos de Vietnam del Norte que se enfrentaron a los EEUU y los norcoreanos que se midieron a los israelíes demostraron que esto no era cierto. De hecho, las fuentes israelíes afirmaron que los pilotos de Corea del Norte estaban muy capacitados y eran prácticamente intocables en combates de corto alcance.

 

En cuanto a las victorias en combates aéreos, no hay información sobre los aviones israelíes que fueran abatidos por los norcoreanos, afirma Military Watch. Tampoco existen datos que sugieran que fuera derribado piloto alguno de Corea del Norte.

 

Posteriormente, el país asiático entabló una estrecha cooperación con algunos Estados árabes en el ámbito armamentístico, donde contribuía al desarrollo conjunto de armas o los abastecía con armas ya fabricadas.

 

Para ejemplificar este aspecto se pone énfasis en el arsenal balístico de Egipto, cuyos orígenes se vinculan a Corea del Norte. Además, según informa el medio, el misil norcoreano Rodong-1 sigue siendo la plataforma más capaz de las Fuerzas Armadas egipcias a día de hoy.

 

Fuente: https://mundo.sputniknews.com

CARA A CARA CON LA MUERTE: EL DÍA QUE UN PILOTO DE LA URSS DERRIBÓ UN AVIÓN ARGENTINO

 

Por Denis Lukyanov



 

El 18 de julio de 1981, la defensa aérea de la URSS detectó que un avión desconocido había violado la frontera. El piloto Valentín Kuliapin recibió la orden de interceptar al intruso, pero todavía no sabía que esto cambiaría su vida para siempre. El aviador recordó los acontecimientos de aquel día fatídico en una entrevista exclusiva con Sputnik.

 

Prólogo

 

La situación en la frontera sur de la Unión Soviética durante la Guerra Fría era muy tensa. Hubo precedentes muy graves en aquella época. El enemigo a menudo ponía a prueba la defensa aérea de la URSS. Se dieron algunos casos en los que aeronaves violaban deliberadamente la frontera, pero la respuesta nunca se hacía esperar.

 

Este fue el caso de un incidente aéreo que tuvo lugar en noviembre de 1973 cuando un F-4 iraní con un Coronel estadounidense a bordo entró en el espacio aéreo soviético. El Capitán Guenadi Yeliséyev despegó de la base de Vaziani, en la Georgia soviética, para interceptarlo. El piloto recibió la orden de parar al intruso a toda costa.

 

Yeliséyev decidió recurrir a la última medida disponible: aplicar la táctica del ariete aéreo, es decir, impactar contra el avión enemigo con la propia aeronave. Dicho y hecho. Como consecuencia de la arriesgada acción, el piloto murió cuando su avión, fuera de control, chocó contra una montaña. Esta fue la primera vez en la historia de la aviación en la que la táctica de ariete aéreo la desplegó un avión de reacción.

 

El día fatídico


Los acontecimientos de 1973 y 1981 caminaron en paralelo. Tanto es así que casi parecen el mismo. El avión que violó la frontera sur del país comunista en 1981 y entró en el espacio aéreo de la República Soviética Socialista de Armenia no respondía. No se sabía qué objetivos tenía, de manera que se tomó la decisión de interceptarlo.

 

Inicialmente no se sabía qué avión era, pero una cosa estaba muy clara: la aeronave no identificada, a priori, representaba un peligro. Solo después quedó claro que se trataba de una aeronave Canadair CL-44 de la empresa argentina Transporte Aéreo Rioplatense.

 

Este avión estaba siendo usado para el transporte de armas de Israel a Irán. El 18 de julio, el CL-44 regresaba de Teherán después de haber suministrado municiones y piezas para carros de combate. Tenía previsto aterrizar en Lárnaca (Chipre) para luego regresar a Tel Aviv (Israel).

 

Los tres pilotos que formaban parte de la tripulación eran Héctor Cordero, el capitán, Hermette Boasso y José Butragueño. Además, hubo un pasajero a bordo, el traficante de armas, el súbdito británico de origen escocés Stuart Allan McCafferty.




 

Aquel día, el piloto Valentín Kuliapin estaba de guardia en la misma base aérea de Vaziani. Para él, era un día ordinario antes de que se enterara de que el primer equipo que estaba de guardia había despegado para interceptar un avión intruso.

 

"Pronto me ordenaron estar listo para despegar. Me vestí y me senté en mi caza —Su-15— preparado para empezar a llevar a cabo la misión. Minutos después llegó la orden de ir a la frontera cuanto antes y volar en el régimen de poscombustión", recordó Kuliapin en su entrevista con Sputnik.

 

Dos equipos aéreos ya estaban en el aire. Uno de ellos informó por radio que había visto el blanco, pero que este volaba demasiado rápido. Mientras trataba de alinearse con la aeronave intrusa, esta última salió de las fronteras de la URSS. Entretanto, el avión de Kuliapin volaba a una altura de 11.000 metros y ya a una velocidad supersónica.

 

"En ese instante pensé que no pasaría nada más extraordinario y que pronto regresaría a la base. Después de un rato me informan que el blanco había vuelto a violar el límite. La orden fue obligarlo a aterrizar en un aeródromo soviético", dijo.

 

Cazar al intruso

 

El entrevistado, según relata, entendía que no era un avión de pasajeros, sino uno de transporte porque no tenía ventanas. También al juzgar por su tamaño, estaba claro que era un avión de cargas. El piloto soviético no sabía ni qué cargas transportaba ni cuántas personas estaban a bordo.

 

El intruso vio acercarse al caza de Kuliapin, cambió de rumbo y empezó a volar hacia el norte, dentro del territorio soviético. Esto era precisamente lo que necesitaba el piloto soviético. Sin embargo, pronto el avión desconocido volvió a volar a lo largo de la frontera, pero esta vez adentrándose más.

 

El piloto otra vez recibe la orden de hacer aterrizar al blanco y se acerca a él. En respuesta, el intruso hace una maniobra insegura en contra del avión de Kuliapin: se escora hacia la izquierda y se acerca peligrosamente al caza soviético.

 

"En aquel momento, empezó a tratar de asustarme. Descendí para volar por debajo de él. Luego, repetí la maniobra y él volvió a inclinarse hacia mí, por lo cual tuve que volar esta vez por encima de él para evitar la colisión. Informé al centro de mando que el intruso no acataba a las órdenes. Solicité el permiso para aniquilarlo", rememoró.

 

La repuesta fue hacer aterrizar al blanco. El avión cambió de rumbo hacia el sur y empezó a volar hacia la frontera para salir del territorio soviético. Kuliapin se lo informó a tierra. Simultáneamente otro avión soviético se acercó al intruso. El centro de mando solicitó información sobre las armas de las que disponían los dos.

 

"Estaba seguro de que al segundo avión le darían la orden de derribar el blanco. Pero mencionaron mi nombre en clave y me lo ordenaron a mí. Empecé a pensar en cuál sería la mejor manera de hacerlo. Lanzar misiles tomaría demasiado tiempo", dijo.

 

El Teniente Coronel que dio la orden de derribar el avión era de origen armenio. Luego explicó a Kuliapin que temía que el avión pudiera haber estado transportando armas para lanzarlas contra la capital armenia, Ereván, donde vivían muchos de sus parientes. Por lo tanto, ordenó derribar el blanco.

 

El avión estaba cerca del límite del país, por eso disparar un proyectil no era una opción por la escasez de tiempo. Kuliapin toma la decisión de chocar contra el intruso. Inicialmente el piloto intentó atacar el ala, pero calculó mal la colisión.

 

La última oportunidad

 

Kuliapin entendía bien que era un gran riesgo tratar de chocar contra el avión intruso. También sabía que el anterior intento de ariete aéreo en un avión de reacción —realizado por Guenadi Yeliséyev en noviembre de 1973— había derivado en la muerte del piloto.

 

"En mi caso tenía una ventaja de tiempo. Yeliséyev se había acercado al avión enemigo que volaba a una alta velocidad, por eso realizó el “ariete aéreo” de la única manera posible y falleció. En mi caso, yo tenía más tiempo, vi cómo podía acercarme", puntualizó.

 

El primer intento no fue fructuoso. Kuliapin tuvo la oportunidad de volver a hacerlo con otro enfoque. El centro de mando le ordenó no volar por debajo de 600 km/h, pero el aviador tuvo que violar la orden y voló a 400 km/h.

 

A Kuliapin no le gustaba la opción de chocar contra el ala. En el segundo intento evaluó la situación y decidió impactar contra el estabilizador horizontal del blanco y fue precisamente lo que hizo. Esta era la única oportunidad de no chocar con la cabina.

 

"Si bien tenía ciertas dudas, en general estaba seguro de que llevaría a cabo mi plan. Una parte de mí se preguntaba si de verdad tenía que hacerlo, mientras la otra respondía que sí. Desde el punto de vista psicológico fue un momento muy interesante e ilustrativo", se sinceró.

 

El piloto confesó que en aquellos instantes pensaba en su familia. Mientras realizaba el ariete aéreo, Kuliapin se empezó a pensar a sí mismo en tiempo pasado.

 

El impacto no fue duro, pero unos pedazos de vidrio cayeron sobre él, por lo cual decidió eyectarse. Según explicó, al parecer calculó "un poco mal el choque" y por eso tomó esta decisión.

 

Pasaron 13 minutos entre el encuentro y el derribo. En tanto, el tiempo que transcurrió entre la orden de aniquilar el blanco y el propio derribo fue de menos de un minuto.

 

"Cuando me eyecté y el paracaídas se abrió, empecé a buscar el avión intruso con mis ojos. Ya estaba por debajo de mí cayendo en barrena, es decir, en una posición imposible de salvar. Empecé a analizar si había logrado derribarlo antes de que cruzara la frontera", destacó.

 

Kuliapin aterrizó cerca de una carretera en la frontera entre Armenia y Azerbaiyán. Se le acercaron dos armenios que le hablaron en ruso y entonces el piloto soviético se tranquilizó. Después, fue entregado a la Policía y luego a las guardias fronterizas que lo acercaron a su base aérea donde rindió cuentas e informó que había cumplido con su misión.

 

Vida después

 

La noticia sobre el derribo no se publicó durante varios días y salió solo una semana después, recordó Kuliapin durante la entrevista. Los medios informaron que un avión extranjero había violado la frontera, realizado maniobras peligrosas, chocado contra el avión soviético, caído y que había comenzado a arder. De esta manera fue difícil entender lo que había ocurrido en la realidad.

 

"Ningún Gobierno presentó reclamaciones ni prometió aplicar sanciones. Efectivamente echaron tierra a este asunto. Durante varios años nadie habló del tema", indicó.

 

La familia y los compañeros del servicio reaccionaron positivamente y elogiaron la decisión de realizar el ariete aéreo. Valentín Kuliapin fue condecorado por su hazaña con la orden de la Bandera Roja, uno de los principales galardones de la URSS.

 

Después del incidente continuó como parte de las Fuerzas Aéreas de la URSS. En aquella época sirvió como vicecomandante de la escuadrilla en asuntos políticos. Después entró en la Academia Política Militar de Lenin en Moscú donde estudió durante tres años. Luego sirvió en las repúblicas del Báltico por otros tres años. También trabajó en la Academia durante un tiempo y después se retiró del servicio militar. Actualmente ya no vuela y trabaja en otro campo.

 

Cuando se le pregunta si un piloto debe recurrir a la táctica de ariete aéreo, Kuliapin contesta que, si el avión tiene misiles y cañones, entonces debe usarlos.

 

"Solo cuando no quedan otras opciones, creo que se puede usar el ariete aéreo como última medida contra el enemigo. No fui el primero y no seré el último en utilizarlo. Estoy seguro de que, en ciertas condiciones, otros pilotos harán lo mismo que yo", concluyó.

 

Fuente: https://mundo.sputniknews.com

EL PILOTO QUE SE ROBÓ UN MIG-25, EL AVIÓN DE COMBATE MÁS SECRETO DE LA UNIÓN SOVIÉTICA

 

Por Stephen Dowling


Cuando el piloto aterrizó en Japón con el MiG, las organizaciones de inteligencia occidentales no podían creer su suerte.

 

El 6 de septiembre de 1976 una aeronave sobrevoló el cielo de la ciudad japonesa de Hakodate, en la isla de Hokkaido.

 

Pero no era el tipo de avión de pasajeros para vuelos cortos que acostumbraban a ver sus habitantes.

 

Aquel enorme aparato gris lucía las estrellas rojas de la Unión Soviética. Y nadie en Occidente (ni en Japón) había visto antes uno igual.

 

La nave aterrizó en la pista de asfalto y hormigón de Hakodate. Pero ésta se quedó corta y el avión tuvo que abrirse camino en la tierra antes de detenerse completamente en el otro extremo del aeropuerto.

 

El piloto salió de la cabina del avión y disparó dos tiros de advertencia con su pistola, al tiempo que los automovilistas de una carretera cercana tomaban fotos de tal extraña visión.

 

En pocos minutos, los funcionarios del aeropuerto llegaron hasta él, conduciendo a través de la terminal.

 

Y, entonces, el piloto de 29 años, el Teniente de vuelo Viktor Ivanovich Belenko, de las Tropas de Defensa Aérea soviética, anunció su deseo de desertar.

 

No fue una deserción normal. Belenko no se había acercado a una embajada o había abandonado un barco en un puerto extranjero.

 

El avión con el que había volado más de 600 kilómetros -y que había quedado varado en el extremo de la pista japonesa- era el Mikoyan-Gurevich MiG-25: la aeronave más secreta jamás construida por la Unión Soviética. Hasta que Belenko aterrizó en Japón, por supuesto.

 

Grandes alas y grandes preocupaciones

 

Occidente conoció por primera vez los MiG-25 en la década de 1970.

 

Los satélites espía que acechaban los aeródromos soviéticos detectaron un tipo de aeronave que estaban probando en secreto.

 

A los militares occidentales les preocupaba una característica en particular: sus alas eran muy grandes.

 

Una superficie alar grande puede ser muy útil en un avión de combate, pues facilita el ascenso y disminuye la cantidad de peso distribuido en el ala, lo cual lo haría más ágil y fácil de girar.

 

Sabían que (el MiG-25) sería muy veloz y también pensaron que podría ser muy versátil. Tenían razón sobre lo primero, pero no sobre lo segundo"

 

Stephen Trimble, especialista

 

Este avión soviético parecía combinar esa habilidad con dos motores enormes.

 

¿Qué tan veloz podría llegar a ser? ¿Podría hacer algo la Fuerza Aérea estadounidense para estar a la altura?

 

El Pentágono se encontró, de repente, ante la perspectiva de un caza soviético que podría ser más veloz que cualquiera de sus aeronaves militares.

 

Fue un caso típico de interpretación errónea, dice Stephen Trimble, editor de la revista especializada Flightglobal para los Estados Unidos.

 

"Sobreestimaron sus habilidades en base a la apariencia; por el tamaño de las alas y las entradas de aire", dice Trimble.

 

Los retos de volar alto

 

El MiG-25 fue construido como respuesta a una serie de aeronaves que los EE.UU. planeaba poner en servicio en los años 60, y que podrían volar triplicando la velocidad del sonido.

 

En los años 50 los soviéticos habían hecho grandes avances en aviación.

 

Estados Unidos creía que el MiG-25 podía volar más rápido que cualquier otra aeronave.

 

Sus aviones de combate rivalizaban con sus homólogos estadounidenses, pero su radar y otros componentes electrónicos no eran tan sofisticados.

 

Los soviéticos querían dar el salto tecnológico lo antes posible.

 

Bajo el mando del diseñador de aviones Rostislav Belyakov el equipo soviético se puso a trabajar.

 

Para volar rápido, el nuevo motor necesitaría gran empuje.

 

Tumansky, el principal diseñador de la Unión Soviética, ya había construido un motor, el R-15 turbojet. Pero el nuevo MiG necesitaría dos de ellos.

 

Además, volar tan alto generaba enormes cantidades de calor por fricción, pues la nave avanzaba contra moléculas de aire.

 

Construyeron la nave con enormes cantidades de acero. Cuando estás cerca de ella -con sus 19,5 metros de largo- puedes apreciar plenamente el trabajo que requirió su construcción.

 

El fuselaje de acero pesado es la razón por la cual ese avión tiene alas tan grandes; no es para luchar contra los Estados Unidos, sino para poder mantenerse en el aire.

 

Pero, a principios de los 70, los responsables de defensa estadounidenses poco sabían sobre las capacidades del MiG.

 

Le dieron el sobrenombre de "Foxbat" (murciélago-zorro).

 

A menos que pudieran tener uno en sus manos, parecía que el MiG sería una misteriosa amenaza para ellos.

 

Hasta que un decepcionado piloto de combate soviético urdió su plan.

 

La identificación militar de Belenko se exhibe en el museo de la CIA, en Washington.

 

Viktor Belenko había sido un ciudadano soviético modelo.

 

Nació justo al final de la II Guerra Mundial, en las montañas del Cáucaso. Entró en el servicio militar y se graduó como piloto de combate.

 

Pero Belenko estaba desencantado.

 

Era padre y se enfrentaba a un divorcio. Y había comenzado a cuestionar la naturaleza de la sociedad soviética, y si los EE.UU. era realmente tan malvado como el régimen comunista sugería.

 

"La propaganda soviética de esa época lo presentaba como una sociedad podrida que se estaba derrumbando", le dijo Belenko a la revista Full Context en 1996.

 

"Pero yo tenía muchas interrogantes en mi cabeza".

 

Belenko se dio cuenta de que el nuevo y enorme caza que estaba probando podría ser su vía de escape.

 

Estaba basado en la base aérea de Chuguyevka, en Primorie, cerca de la ciudad de Vladivostok, en el extremo más oriental del país.

 

Viktor Belenko en una entrevista en 1996

 

Y Japón quedaba sólo a 644 kilómetros.

 

El nuevo MiG podría volar rápido y alto, pero sus dos motores gigantes hacían imposible que pudiera llegar muy lejos; desde luego, no lo suficiente como para tocar tierra en los Estados Unidos.

 

El 6 de septiembre Belenko voló en una misión de entrenamiento. Ninguno de los MiGs estaba armado pero sí tenían combustible.

 

El piloto rompió formación y en pocos minutos estaba sobrevolando las olas en dirección a Japón.

 

De repente, los japoneses se encontraron con un piloto desertor y un avión de combate que había logrado eludir (hasta entonces) a las agencias de inteligencia occidentales.

 

El avión soviético era casi tan grande como el bombardero Lancaster de la Segunda Guerra Mundial.

 

De vuelta a casa

 

La CIA no podía creer su suerte.

 

Analizaron el MiG detenidamente. "Al desmontarlo e inspeccionarlo pieza por pieza durante varias semanas podían comprender exactamente de lo que (los soviéticos) eran capaces", dice Trimble.

 

Pero los soviéticos no habían construido el "súper caza" que temía el Pentágono, dice Roger Connor, responsable de aviación del museo del Instituto Smithsoniano, en Washington D.C., EE.UU.

 

"El MiG no era un avión de combate muy útil. Era caro y pesado, y no era particularmente efectivo en combate", dice Connor.

 

Pero el espectro del MiG-25 había hecho que los EE.UU. se embarcara en un enorme proyecto, que ayudó a crear el F-15 Eagle, todavía en funcionamiento.

 

El MiG por el que Occidente se había preocupado tanto se acabó convirtiendo en papel mojado.

 

Su gran radar quedaba años detrás de los modelos estadounidenses. Sus grandes motores requerían tanto combustible que sólo podía volar distancias muy cortas.

 

Podía despegar muy rápido y volar a gran velocidad en línea recta para disparar misiles o tomar fotos. Eso era todo.

 

El avión que la Unión Soviética había escondido del mundo durante años fue reensamblado y cargado en un barco, de vuelta a la Unión Soviética.

 

La "amenaza" del MiG-25 ayudó a impulsar el desarrollo del F-15, que todavía está en operación.

 

Los japoneses les cobraron a los soviéticos US$40.000 por los costos de envío y los daños que causó Belenko en el aeropuerto.

 

Sin embargo, nada evitó que la Unión Soviética construyera más de 1.200 MiG-25; un avión de prestigio para las fuerzas soviéticas, que lo anunciaban como el segundo más veloz del mundo.

 

En cuanto a Belenko, no regresó a la URSS. El desertor se fue a vivir a los EE.UU., donde se convirtió en ingeniero aeronáutico y en consultor de la Fuerza Aérea estadounidense.

 

Pero la historia del MiG-25 no ha terminado.

 

Su diseño fue modificado para crear el MiG-31, con mejores sensores, radar y motores.

 

Y gran parte de su funcionamiento sigue siendo un secreto bien guardado.

 

Al fin y al cabo, ningún piloto ruso ha decido exiliarse del país y pilotar su MiG-31 rumbo a un aeropuerto extranjero.

 

Fuente: https://www.bbc.com

ASES DE LA AVIACIÓN BRITÁNICA DE LA I GUERRA MUNDIAL - HUBERT JONES

 


 

Nació: El 7 de octubre de 1890 en Llandeilo, Carmarthenshire, Gales

Murió: El 14 de mayo de 1943 a los 52 años en Orford Ness, Suffolk, Inglaterra

Lealtad: Reino Unido

Servicio:      

Real Fuerza Aérea del Ejército Británico

Años de servicio: 1913–1943

Rango: Capitán de grupo

Unidad :

Regimiento de Gales

Escuadrón N° 32 RFC

Escuadrón N° 24 RFC

Escuadrón N° 28 de la RAF

Escuadrón N° 41 de la RAF

Comandos ejercidos:

Escuadrón N° 19 de la RAF

Escuadrón N° 216 de la RAF

Grupo N° 201 RAF

Guerras:

I Guerra Mundial

 • Frente Occidental

Segunda Guerra Mundial

 

Premios: Cruz militar Cruz de la Fuerza Aérea

 

El Capitán del Grupo Hubert William Godfrey Jones Penderel fue un as de vuelo británico de la I Guerra Mundial al que se le atribuyen siete victorias aéreas. Entre las guerras tuvo una carrera distinguida como oficial de la Royal Air Force, piloto de carreras y explorador, y se desempeñó como comandante de grupo en las primeras etapas de la II Guerra Mundial, antes de morir mientras realizaba un vuelo de prueba de un Hurricane.

 

Antecedentes familiares

 

Nació como Hubert William Godfrey Jones en Llandeilo, hijo de Thomas y Elizabeth Jones. Su hermano, el Capitán Elton Augustus Harold Penderel del Cuerpo de Tanques y Royal Fusiliers residía en Garth, Rhyd-y-fro, Pontardawe.

 

I Guerra Mundial

 

Jones fue comisionado como Segundo Teniente en el 4º Batallón del Regimiento de Gales el 17 de abril de 1913. Fue ascendido a Teniente el 28 de enero de 1915, y a Capitán el 11 de agosto de 1915.

 

En julio de 1916 Jones obtuvo su Certificado de Aviador en la Beatty School of Flying, Hendon, y fue nombrado Oficial de Vuelo en el Royal Flying Corps el 22 de julio. Publicado en el Escuadrón N° 32 RFC, pilotando el caza monoplaza Airco DH.2, Jones obtuvo su primera victoria aérea el 11 de agosto, derribando "fuera de control" un Fokker Eindecker sobre Rancourt. El 23 de septiembre destruyó un avión de reconocimiento LVG Tipo C sobre Eaucourt l'Abbaye, y el 1 de octubre derribó otro Tipo C sobre Bihucourt, y luego fue derribado ileso. El 16 de noviembre participó en el descenso de dos Type C sobre Loupart Wood con los Tenientes Maxmillian Mare-Montembault y PBG Hunt, con lo que su total asciende a cinco. Sus dos últimas victorias se produjeron el 5 y el 15 de febrero de 1917, en ambos casos derribando un Albatros DI sobre Grévillers, resultando herido en acción durante este último. En el medio, el 10 de febrero, había sido nombrado comandante de vuelo con el rango temporal de Capitán. El 21 de marzo fue derribado cerca de Roupy mientras volaba un Nieuport 17 con el Escuadrón N° 40 y resultó herido.

 

Por la acción del 15 de febrero se le otorgó la Cruz Militar que se publicó el 26 de marzo de 1917. Su citación decía:

 

Teniente (Capitán temporal) Hubert William Godfrey Jones, regimiento galés y cuerpo de vuelo real.

Por conspicua galantería en acción. Con una patrulla de tres exploradores atacó una formación hostil de diez máquinas enemigas. Aunque herido, continuó el combate y derribó una máquina enemiga. enemigo retirado ".

El 26 de mayo fue galardonado con la Medalla de Plata Italiana al Valor Militar.

 

El 2 de agosto de 1917 Jones fue nombrado instructor en la Escuela Central de Vuelo, y el 1 de julio de 1918 fue nombrado Mayor temporal. Se desempeñó como comandante del Escuadrón N° 19 de la RAF desde noviembre de 1918 hasta diciembre de 1919. El 22 de enero de 1919, el Ministerio del Aire registró oficialmente que fue " mencionado " con respecto a sus "valiosos servicios ... prestados en relación con la guerra". Dixon Noonan Webb informó que subastó sus medallas el 5 de julio de 2011 (aunque informó a su familia que había perdido sus medallas) y proporcionó una historia más detallada de su valentía en la I Guerra Mundial.

 

A Jones se le concedió una comisión permanente en la RAF con el rango de Capitán el 1 de agosto de 1919.

 

El 17 de septiembre de 1921 fue destinado a servir en el Escuadrón N° 28 de la India. Luego regresó a Inglaterra y fue destinado como oficial supernumerario al Depósito de la RAF (Área Interior) el 19 de octubre de 1922.

 

El 4 de abril de 1923 Jones fue destinado al Escuadrón N° 41, con base en RAF Northolt. El 30 de junio de 1923, la cuarta exhibición de la Royal Air Force en Hendon se llevó a cabo ante el rey Jorge V, la reina y el duque y la duquesa de York. Jones fue uno de los tres miembros del equipo RAF Northolt que quedó segundo en la carrera de relevos.

 

El 12 de agosto de 1924, en la tercera ronda de la Copa del Rey, Jones pilotó un Siddeley Siskin III con un motor Siddeley "Jaguar" de 395 CV, inscripto por Sir Glynn Hamilton West. El curso fue de aproximadamente 1530 km comenzando desde Martlesham Heath y terminando en Lee-on-Solent. Jones ocupó el cuarto lugar de 9 competidores. Fue fotografiado descendiendo de su máquina en Gosport y luego cruzando la línea de meta en el tiempo de 7 horas 34 minutos 12 segundos bajo el título "La máquina más rápida en la carrera de la Copa del Rey".

 

El 1 de julio de 1925, Jones fue ascendido de Teniente de Vuelo a Líder de Escuadrón.

 

Del 3 al 4 de julio de 1925 en la Carrera del Cuarto Circuito de la Copa del Rey de Gran Bretaña, Jones pilotó un Armstrong-Whitworth Siskin Mk.IV, inscripto por Sir Glynn Hamilton West. La carrera de handicap de 2588 km comenzó y terminó en Croydon y comprendió dos circuitos de Gran Bretaña. Jones terminó segundo de 14 competidores y fue fotografiado "recibiendo felicitaciones" bajo el título, "¡Comenzó en la carrera como Teniente de Vuelo y terminó como Líder de Escuadrón!"

 

El 4 de julio de 1926 se celebró la 7ª exhibición de la Royal Air Force en Hendon ante el Rey y la Reina del Reino Unido, el Rey Alfonso y la Reina de España, el Duque de York y el Secretario de Estado de Aire, Sir Samuel Hoare. El "evento del día" fue "una exhibición de evoluciones grupales de dos alas de tres escuadrones de combate de nueve máquinas: 54 en total". Jones lideró el Escuadrón (de combate) N° 19 de Duxford volando Gloster Grebes. Vuelo dijo: "Fue, sin duda, una de las más maravillosas demostraciones de hábil pilotaje que se haya presentado en cualquiera de las Muestras". También lideró el Escuadrón N° 19 en una competencia de bombardeo bajo que involucró un ataque a un tanque en movimiento en el que "se lograron varios impactos directos".

 

Del 9 al 10 de julio de 1926 en la Quinta Carrera Aérea de la Copa del Rey, Jones pilotó un Martinsyde ADC1 con un motor Siddeley "Jaguar" de 395 hp, inscripto por el Teniente Coronel MO Darby. La carrera de handicap de 2356 km comenzó y terminó en Hendon. Jones ganó dos premios: tercero de 14 competidores; y el tiempo "más rápido" de 9 horas 45 minutos 14 segundos a una velocidad promedio de 244,5 km/h).

 

El 30 de junio de 1928 se celebró la 9ª exhibición de la Royal Air Force en Hendon ante el rey Jorge V y la reina, el rey de España y el duque de York y una multitud estimada de 150.000 personas. Jones lideró el Escuadrón N° 19 en una exhibición de bombardeos en picado.

 

Jones dirigió a los Siskins del Escuadrón N° 19 en las Maniobras Aéreas de agosto de 1928. El N° 19 fue uno de los 12 escuadrones de combate que formaron parte de la fuerza de defensa en las maniobras, "para probar la eficiencia de las unidades y para enseñar lecciones de coordinación de defensa aérea y terrestre, organización de vuelo, arreglos de localización, tácticas de combate, etc."

 

El 18 de octubre de 1928 Jones asumió el apellido de Penderel, y dos días después, el 20 de octubre, fue destinado al Escuadrón N° 216 en el Medio Oriente.

 

El 30 de marzo de 1929 en la Catedral de Todos los Santos, El Cairo, se casó con Aetheldreda Mary, hija del Sr. y la Sra. Luxton Loney, de Ocean Avenue, Edgecliff. En 1931 solicitó al Tribunal Superior la nulidad del matrimonio.

 

Entre el 12 de enero y el 7 de febrero de 1931, Penderel comandó una formación de tres transportistas de tropas del Escuadrón N° 216 Vickers Victoria en un vuelo de 9700 km desde su base en RAF Heliopolis, El Cairo, a Ciudad del Cabo, Sudáfrica, donde fue recibido por el gobernador general, el conde de Clarendon y Lady Clarendon. A pesar de las continuas lluvias torrenciales entre Nairobi y Pretoria y de uno o dos aterrizajes forzosos, el vuelo se consideró un éxito y la aeronave inició el vuelo de regreso el 11 de febrero.

 

El 3 de junio de 1931, Penderel recibió la Cruz de la Fuerza Aérea que, el 25 de junio de 1931, le fue conferida por el rey Jorge V en el Palacio de Buckingham.

 

El 15 de julio de 1931 en la Carrera Aérea Hanworth-Blackpool, Penderel pilotó un Spartan Arrow, inscripto por el Coronel Louis Strange, terminando 1º de 14 competidores.

 

A principios de 1932, Penderel se unió a una expedición dirigida por el Conde László Almásy para localizar el legendario "oasis perdido" de Zerzura en la meseta de Gilf Kebir, que se encuentra en la esquina suroeste de Egipto y el sureste de Libia. Los vuelos de reconocimiento sobre el área localizaron dos grandes wadis verdes con vegetación, pero antes de que pudieran encontrar la manera de llegar a ellos por tierra, la expedición se quedó sin suministros y tuvo que regresar a El Cairo. En marzo de 1933 Almásy montó otra expedición en la que participó Penderel, momento en el que Patrick Claytondel Desert Survey había descubierto la entrada a Wadi Abd el Malik y explorado el Oasis de Kufra. Trazaron un mapa de los lados sur y este de Gilf Kebir y en el lado occidental descubrieron Wadi Talh. Luego visitaron Jebel Uweinat, al sur de Gilf Kebir, donde Almásy descubrió pinturas rupestres prehistóricas. El 8 de enero de 1934, Penderel dio una conferencia sobre sus expediciones a la Royal Geographical Society, que lo admitió como miembro.

 

El 1 de enero de 1933, Penderel fue ascendido a Comandante de Ala, y el 5 de octubre fue destinado al Cuartel General del Área de Combate en RAF Uxbridge para tareas de personal.

 

El 30 de junio de 1934, en la Decimoquinta Exhibición de la Royal Air Force en Hendon, Penderel representó al HQ del Área de Combate de la RAF como uno de los diez competidores en la "Carrera de la Sede" de 23 km. Pilotó un Hawker Fury, equipado con un motor Kestrel IIS. Flight describe la escena: "El hombre scratch, Wing Commander Penderel, Fighting Area, ya había superado a varios otros cuando pasó por encima de los recintos en la primera vuelta, y desde entonces se le podía ver revisando constantemente otras máquinas". Debido a la eficacia del handicap, Penderel terminó fuera de los tres primeros lugares.

 

El 1 de diciembre de 1937, Penderel fue designado para comandar la Escuela de Cooperación Naval con sede en Ford, West Sussex.

 

El 1 de enero de 1938 fue ascendido a Capitán de Grupo.

 

Servicio de la II Guerra Mundial

 

Desde el 26 de septiembre de 1939 hasta el 11 de mayo de 1940, Penderel sirvió como el primer comandante del Grupo N° 201 de la RAF, que se formó a partir del Grupo de Reconocimiento General, RAF Oriente Medio.

 

El 14 de mayo de 1943, Penderel voló el Hawker Hurricane Mk IIB HV895 en un vuelo de prueba desde RAF Middle Wallop a RAF Martlesham Heath. Volvió a despegar de Martlesham, en dirección al campo de bombardeo cercano en Orford Ness, pero la bomba que llevaba su avión explotó prematuramente y se estrelló en los pantanos de Sudbourne y murió instantáneamente. Está enterrado en el cementerio de Llangiwg, cerca de Pontardawe , Glamorganshire, Gales.

 

Fuente: https://en.wikipedia.org