7 de mayo de 2021

UN GRINGO DE LA GUERRA DEL PACÍFICO Y EL PRIMER VUELO EN GLOBO EN LA CIUDAD DE ORURO

 

En la fotografía: Idealización de la preparación de vuelo del "Jean de Arc" del aeronauta Eduardo Laiselle, en la ciudad de Oruro el año 1901.
 

Por: Miguel Salas Aguilar 

 

Glorias orureñas

 

La historia nacional palidece al no tener claro los antecedentes de la historia aérea en nuestro país, pues desde el siglo XIX al presente, la mayoría de los ensayistas se volcaron trilladamente a desentrañar las acciones de los gobernantes más de las veces triste y vergonzosa, olvidando a los simples ciudadanos; hombres y mujeres, muchas veces anónimos y arrinconados en la memoria bibliográfica, que desde su disciplinado y dedicado rincón del trabajo supieron ennoblecer a las ciencias, meritorias existencias que se ofrendaron a la arqueología, arquitectura, el arte, la botánica, la exploración, y un sin fin más de disciplinas e incluso la osada y atrevida aventura de la aviación.

 

El primer aeronauta en Bolivia

 

¿Quién fue el primer aeronauta en nuestros cielos? Las primeras referencias que se tiene de la actividad aérea en Bolivia datan de 1872, referencias y pinturas de aquellos años muestran pequeños globos aerostáticos en los paseos de la ciudad de La Paz, ante la acomodada burguesía y la admirada plebe.

 

Una de las principales obras referenciales es el libro "Alas de Bolivia" de la escritora Amalia Villa de La Tapia, la que refleja los inicios de nuestra historia aérea. Esta escritora nacional refiere que la primera ascensión al cielo fue el año de 1872, cuando gobernaba el país el Dr. Tomás Frías, ocasión cuando llegó a la ciudad de La Paz una compañía de circo, entre las que destacaba don Apolinar Zeballos con su globo Montgolfield, iniciando con ello el nacimiento de nuestra historia aérea:

 

"…Apolinar Zeballos, de nacionalidad peruana, tuvo la idea de presentar un espectáculo nunca visto en esta ciudad. Con tal motivo construyó un globo tipo Montgolfield – 1783, utilizando tocuyo y otros materiales. Solicitó de las autoridades nacionales el permiso respectivo para presentar al pueblo la prueba de ascensión de un globo y, concedido que le fue. Zeballos instaló el globo en la Plaza de Armas, hoy Plaza Murillo, y lo infló con los medios existentes en la época. Concluido sus preparativos, Zeballos se lanzó al espacio tripulando su globo, que se elevó hasta una altura de 500 metros, permaneciendo en el aire aproximadamente 25 minutos, al cabo de los cuales descendió sin ningún percance en los terrenos de la zona llamada Tembladerani"

 

Aquella primera ascensión, lamentablemente no fue bien aprovechado. Los sucesivos gobiernos nunca trataron seriamente de implantar este útil avance tecnológico para aplicarlo en el campo civil y más que todo militar, ya que de haberse tomado seriamente como útil herramienta de la defensa y exploración, hubiera mejorado considerablemente nuestra posición en los posteriores años republicanos.

 

De todas maneras, esta primera ascensión con fines civiles en un globo Montgolfield, está registrada solamente en la ciudad de La Paz, aunque no es atrevido suponer que el mismo se hubiera podido realizar igualmente en la de Oruro, por su próxima cercanía.

 

Apolinar Zeballos, se constituye biográficamente para este estudio como el primer ser humano que se elevó a los cielos, iniciando con ello, una carrera aérea del que muy pocos conocemos su auténtica génesis histórica. Lamentablemente del señor Zeballos, no se conoce mayores datos personales, como resultado del indebido descuido hacia nuestros pioneros del aire, del siglo XIX.

 

Mucho antes de la Guerra del Pacifico

 

Igualmente que el peruano Apolinar que había llegado a nuestro país el año 1872 junto a una compañía de circo ambulante, hacia el año 1877 un ciudadano norteamericano llamado Eduardo Laiselle, fue el aeronauta que más impresionó inicialmente al público chileno por sus acrobacias aéreas en un globo Montgolfield llamado por su propietario como "Juana de Arco", el mismo que posteriormente se trasladó a Bolivia donde logró el primer ascenso en los cielos de nuestra ciudad, ante la expectación de una admirada población.

 

Un joven yanqui llegó al puerto chileno de Coquimbo, donde por vez primera para aquel país el globo engomado "Juana de Arco" realizó su primera ascensión.

 

El relato del historiador chileno, don Pedro Álvarez Pavez en su libro "Tradiciones y Episodios de Coquimbo", relata que es esta ciudad chilena, el lugar donde se realizó el primer vuelo en globo del Siglo XIX, del osado estadounidense E. Laiselle, para que décadas después lograse los mismos exitosos vuelos en Oruro, La Paz y Cochabamba.

 

La proximidad de la inminente guerra, puso aquel acontecimiento en segundo plano, por lo que el siguiente relato es una suerte de afortunado encuentro con el pasado de los inicios de las actividades de este personaje.

 

"Empezaba a cresparse la cuestión chileno – boliviano que dio origen a la Guerra del Pacífico, cuando al atardecer del domingo 2 de Febrero de 1879, el joven Eduardo Laiselle, natural de Boston, ciudad que abandonó para recorrer el mundo en una compañía de variedades, elevose ante la atónita población de Coquimbo en su globo Aerostático "Jeanne d’Arc", de tela engomada, a una altura considerable, para ir luego a caer cerca de los escombros del vapor quemado –el Dover Castle– que se encontraba en la bahía. Ahí recibió uno de los botes preparados al efecto y trasladándose al muelle de pasajeros, donde se tributaron acaloradísimas felicitaciones".

 

"Por el motivo explicado al principio, tal vez no se dio a dicho vuelo la importancia que merecía, pasando este suceso casi desapercibido. Empero, veinte años después, el 12 de marzo de 1899, el célebre aeronauta repitió el ascenso en la plaza ‘Vicuña Mackena’. Como era natural, en la plaza y en los balcones del Hotel de France había gran aglomeración de gente, ávida de presenciar la arriesgada aventura".

 

"A las cinco y media de la tarde el enorme aeróstato rasgaba los aires en demanda del firmamento. El perseverante Laiselle, en traje de marinero, agitaba el tricolor nacional en medio de los acordes de la banda de músicos que amenizó el acto. A causa de que no soplaba la más leve brisa, la ascensión fue casi vertical; por lo que la mongolfiera descendió sobre un edificio cercano, hasta donde acudió el populacho enloquecido y vitoreó al audaz navegante. Esta vez Laiselle fue objeto de una significativa manifestación de reconocimiento en la que le fue obsequiada una bonita medalla de oro y un reloj por el Municipio local".

 

"- ¡Jesús, María y José! ¡Que susto me da, niña! ¿A dónde irán a parar estos hombres con sus inventos?...” decía santiguándose, una vieja de pueblo a su hija, mientras contemplaba desde el cerro el espectáculo aéreo, nunca visto en nuestro puerto, con media boca abierta de pasmo.

 

La aventura aérea de Eduardo Laiselle en Chile, conllevaron a su nacionalización; participó como combatiente del ejercito de aquel país, retirándose años después con el grado de Subteniente, después de haber participado en las terribles jornadas de Chorrillos y Miraflores que fueron contrarios a la Alianza Perú-Boliviana.

 

Muchos años después, luego de amplios vuelos en el vecino país, Laiselle ingresó a Bolivia. Esta vez tocaría a Oruro ingresar en la historia aérea, cuando un 4 de julio de 1901, el globo aerostático realizaría otra hazaña.

 

El primer vuelo en Oruro

 

Eduardo Laiselle, fue la primera persona en elevarse al límpido cielo altiplánico y este capítulo constituye un homenaje a este pionero aéreo, pues sin lugar a dudas contribuyo con el avance tecnológico de la naciente urbe orureña, hacia principios de Siglo XX.

 

Una buena prueba del uso de este aparato de vuelo en nuestra ciudad, se encuentra en el periódico de nuestra Biblioteca Municipal, el mismo comenta en breve crónica:

 

"De regreso de La Paz, ofrece don Eduardo Laiselle, contribuir con su aerostato, al festival de las próximas fiestas patrias del 6 de Agosto. Es de esperar que el Comité respectivo, vote una suma destinada a contribuir a los gastos que demande este espectáculo, que sería verdaderamente popular y bastante apropiado para esos días".

 

De este aeronauta, refiere también la escritora nacional Amalia Villa de La Tapia, salvando el error de que los naturaliza como francés, naturalmente por su sugestivo apellido, revelando interesantes datos para la historiografía nacional y principalmente local, como la fecha de aquel histórico suceso que vale la pena apuntar:

 

"Realizó su primera demostración en la ciudad de Cochabamba su primera demostración el 27 de abril de aquel año (año 1901), alcanzando gran éxito. Pasó después a la ciudad de Oruro, donde el 4 de julio remontó por los aires hasta alcanzar la altura de 800 metros, con una permanencia de 15 minutos, al cabo de los cuales desciende en perfectas condiciones".

 

Las características del globo aerostático "Juana de Arco", son importantes para reconstruir los momentos históricos que nos tocó vivir, el investigador Virgilio Figueroa, detalla algunas características de aquel aparato engomado.

 

"…en vez de barquilla, o colgante de ésta, pendía un trapecio en que aparecía el aeronauta haciendo toda clase de pruebas acrobáticas. Aquello producía una impresión profunda en los espectadores. El globo se elevaba unos doscientos o trescientos metros a veces un poco más, y cuando se le concluía el humo o el aire caliente, empezaba a descender lentamente y caía a veces en la calle, otras en alguna casa o en algún arbolado. La gente corría tras el atrevido piloto y lo auxiliaba cuando caía en algún sitio peligroso. Nosotros desde el balcón de la niñez presenciábamos el espectáculo…"

 

Una inocente inspiración

 

Mientras que, en la ciudad de Santa Cruz, los bueyes arrastraban pesadas carretas, y en Cochabamba los hacendados recorrían sus calles en caballos; en Oruro, se hacían notables progresos tecnológicos que nos constituían en pioneras a nivel nacional.

 

El 4 de Julio de 1901, marca el inicio de nuestra historia aérea como ciudad precursora en la conquista de los cielos nacionales, cuando un colorido globo aerostático y un valiente "gringo" chilenizado, se elevaron en la inmensidad de nuestro azul cielo orureño.


Aquel vuelo indudablemente fue presenciado por toda la población local, así como por las colonias extranjeras residentes en la ciudad; quienes quedaron admirados por la fantástica presencia del ser humano en el cielo, reservado hasta entonces a las aves y los seres divinos. ¡Se había conquistado lo imposible!

 

Indudablemente este acontecimiento, sirvió para que un niño de 8 años llamado Juan Mendoza y Nernuldez, quien como otros tantos avistaba boquiabierto la proeza del "gringo" Eduardo Laiselle, se propusiera desde entonces seguir los pasos de tan arriesgada profesión… la imaginación y la inocencia tuvieron su recompensa cuando el año 1921 llegó sobrevolando un avión italiano a nuestra ciudad; luego de cumplir cursos de aviación en el aeródromo de Villa Lugano-Argentina, y lograr su brevet internacional. ¡Acto valeroso que le otorgó el título de Primer aviador nacional!. Pero esa es otra historia.

 

 

Fuente: https://www.facebook.com/Historiasdebolivia