22 de julio de 2021

CUANDO TUVIMOS UN CAMINO AL MAÑANA


 

Por Oscar Filippi

 

Si el Poder Aéreo pasa por la industria automotriz, con más razón incluye los desarrollos espaciales. En 1947, la recién nacida Fuerza Aérea Argentina ya se internaba por esos caminos, con el desarrollo y construcción de la bomba voladora “AM-1”, para uso de avión/avión, de un motor cohete de 500 Kilos de empuje y de un pulso reactor para bomba voladora, este último, en combinación con Fabricaciones Militares. La tarea estuvo a cargo de la División Proyectos Espaciales del Instituto Aerotécnico, creada para estudiar y desarrollar vehículos teledirigidos y motores cohetes. Fue el primer paso hacia una industria espacial argentina.

 

Durante una década se diseñaron y construyeron motores cohetes a combustible líquido, una tecnología que fue abandonada cando se comenzó a trabajar con propulsores sólidos. En esos años (1970), la Fuerza Aérea poseía en Córdoba, la única planta de propulsantes sólidos de América del Sur.

 

Creación de la CNIE

 

A partir de 1960, los estudios y proyectos se encauzaron decididamente hasta colocar a la Argentina entre los países más avanzados del mundo, que en 1971 comenzó a exportar cohetes meteorológicos. En 1960, precisamente, fe creada la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales (CNIE), un organismo de promoción científica, cuando solo existían en el mundo, cuatro instituciones similares. Un año más tarde, en Córdoba, el Instituto Aerotécnico fue convertido en Instituto de Investigaciones Aeronáuticas y Espaciales. Era el organismo de ejecución de los planes trazados por la CNIE y de los requerimientos, del entonces, Comando en Jefe de la Fuerza Aérea Argentina.

 

El modelo propuesto de la CNIE, organismo nacional de carácter civil que depende de la Fuerza Aérea, no igualaba lo que invertía en “relaciones públicas” cualquier empresa del Estado. Con poco se había hecho mucho. En solo 10 años incorporó los estudios espaciales a los programas universitarios de todo el país, desde el punto de vista de la tecnología y del derecho. También dictó cursos en otros países latinoamericanos. Se había creado, junto con otros países, el Comité Interamericano de Investigaciones Espaciales. Había participado en todos los acontecimientos internacionales de importancia. Había logrado que, la Argentina fuera el primer país no miembro del Club Espacial en el que se realizaron conferencias internacionales del Comité de Investigaciones Espaciales de la Unión Internacional de Consejos Científicos (COSPAR), y de la Federación Astronáutica Internacional. También promovió la creación de distintos grupos de científicos en universidades estatales y privadas. Al margen de las investigaciones científicas a las que ya nos referimos, la CNIE intervino activamente en las aplicaciones espaciales a la vida cotidiana.


 

Vanguardia en comunicaciones

 

Fueron sus investigadores quienes estudiaron y promovieron las comunicaciones vía satélite, que luego transfirieron para su explotación, a la entonces Secretaría de Comunicaciones. Esa era su misión; estudiar algo nuevo, persuadir a otros organismos estatales o privados de su utilidad y conveniencia y luego transferirlo para que otros lo exploten, en beneficio de la Nación toda.

Llegó a desarrollar un plan de lucha antigranizo en zonas del país en que todos los años se veían inutilizadas sus cosechas a un costo cuantioso, en cuánto a pérdidas, para los productores.

 

Estudió los aspectos técnicos de un sistema de televisión educativa vía satélite, sobre cuya orientación pedagógica decidiría el entonces Ministerio de Educación. Proyectó la triangulación del país por el método de geodesia espacial, observando un satélite desde dos puntos fijos terrestres. Programó la investigación exhaustiva de los recursos naturales del país, desde aviones y cohetes argentinos y desde un satélite norteamericano, con una precisión tan superior como inferior era su costo, al de los estudios convencionales.

 

Los cohetes

 

En 1961, el Instituto de Investigaciones Aeronáuticas y Espaciales (IIAE), realizó el primer lanzamiento de u cohete en el país, el “Alfa Centauro”, de una sola etapa, que alcanzó los 20 Kms de altura, desde las sierras de Córdoba. Para centralizar esas tareas, la Fuerza Aérea Argentina construyó en Chamical, Provincia de La Rioja, el “Centro de Experimentación y Lanzamiento de Proyectiles Autopropulsados” (CELPA I), que se inauguró en 1962.

 

El primer lanzamiento efectuado desde sus rampas, era el número 45 del IIAE. En 1963, desde el CELPA I se lanzaron los cuatro primeros cohetes “Gamma Centauro”, diseñados y fabricados totalmente en el país y con propulsante argentino.


 

Para llevar a cabo sondeos meteorológicos, estudios de física y radiación cósmica de vientos en altura, de ionósfera, la CNIE disponía de cuatro cohetes nacionales fabricados por el IIAE. El “Orión”, que alcanzaba 100 Kms de altura con 10 Kg de carga útil. El “Canapus”, que portaba una carga útil de 30 Kg hasta los 110 Kms de altura. El “Rigel” (que era un “Orión” sobre un “Canopus”) que llegaba hasta los 300 Kms de altura con una carga útil de 30 Kg. Y el “Castor” (que era un “Canopus” sobre un racimo de cuatro “Canopus”) que portaba una carga útil de 30 kg hasta los 500 Kms de altura.

 

Programa Exametnet

 

Para el programa “Exametnet”, el más importante sondeo meteorológico con cohetes que se realizó en el mundo a lo largo de un meridiano, el IIAE había desarrollado un cohete especial, el “DIM” (Dardo de Investigación Meteorológica), que llegó a exportarse. Del programa Exametnet, nacido a propuesta de nuestro país, participaron durante varios años, Brasil y los Estados Unidos y solicitaron incorporarse, Perú, México, la India y la Unión Soviética, con lo que se podía cerrar “globalmente”, el meridiano.


 

Vida hacia el Espacio

 

Dos veces los cohetes del IIAE llevaron a bordo animales vivos. La primera, una rata; la segunda, un mono. Por telemetría se controlaron sus reacciones biológicas, su ritmo respiratorio y temperatura, se les tomaron electrocardiogramas. A los 70 Kms de altura, cuando el cohete “Castor” viajaba a 4.320 Kms/h, con una temperatura exterior de 400°C, la cápsula que condujo al mono “Juan”, se desprendió, las aletas de estabilización y frenado la hicieron descender hasta los 6.000 metros y luego los paracaídas condujeron al “monoastronauta Juan”, sano y salvo a la tierra.

 

En solo una década, se realizaron muchos e importantes experimentos científicos espaciales, algunos en colaboración con los organismos espaciales de Francia y los Estados Unidos, otros con organismos privados y estatales también con las universidades del país, estatales y privadas.


 

La Ciencia Espacial

 

Se investigaron la dirección e intensidad de vientos y turbulencias. Se midieron Rayos X, radiación cósmica primaria, electrones y protones de precipitación.

 

En 1965, se lanzaron cohetes argentinos “Gamma Centauro” simultáneamente, desde la Base Antártica “Teniente Matienzo” y desde el CELPA I en la Provincia de La Rioja, para medir las radiaciones en el cinturón de Van Allen.


 

En 1966, durante un eclipse solar, se lanzaron desde las Provincias de Salta y del Chaco, cohetes franceses y argentinos para medir el oscurecimiento del Sol, los vientos, las temperaturas y distribución de ozono en la estratósfera.

 

El “CELPA Atlántico”

 

La Base de lanzamientos de “Chamical”, en cuya casamata a 100 metros de la rampa de lanzamiento y despegue, funcionaba un circuito cerrado de televisión con tres pantallas, una cámara de filmadora de alta velocidad, que registraba “11.000 mil cuadros por segundo” y cuyos tableros de control se complementaban con la red de Radares, resultó insuficiente para el progreso de desarrollo de los programas científicos espaciales de la Fuerza Aérea Argentina. Su mediterraneidad, la vecindad de centros poblados, dificultaban las imprescindibles medidas de seguridad. Por ello, en 1964 se decidió estudiar la construcción de un segundo Centro de Experimentación y Lanzamiento de Proyectiles Autopropulsados, en la propia laguna (albúfera) de Mar Chiquita, a solo 45 kms de la ciudad de Mar del Plata. Esa base, llamada “CELPA Atlántico”, o “CELPA II”, comenzó a construirse en 1968, fue visitada por una misión internacional de evaluación, cuyo dictamen permitió que recibiera el patrocinio de las Naciones Unidas (ONU), como Base Internacional de lanzamientos.

 

Desde allí despegó el cohete del primer lanzamiento de envergadura de la Experiencia “DRAGÓN 1/70” y en 1971 serviría para continuar con el Programa “Examtnet”.

 

Proyecto “Eolo”

 

Para 1971, la CNIE también programa su participación en el proyecto meteorológico “Eolo”, en cooperación con Francia, que fue la base de un proyecto mundial, el “Global Athmosferic Research Proyect” (GARP), que estaba previsto para 1977 por la Organización Meteorológica Mundial.

 

A partir del GARP se recibiría cada día más información de la que el Servicio Meteorológico procesó en toda su historia, de casi un siglo, y fue posible formular para cada lugar del mundo, una predicción de 15 días sobre el estado del tiempo. La economía del mundo estaba en constante cambio (como ahora) las relaciones económicas y comerciales descansaban sobre bases distintas (al igual que ahora).

 

El mundo ya vivía una nueva era que todavía era difícil de entender (al igual que ahora), para los profanos, aunque afectaba profundamente la vida de todos los hombres. Para ingresar a ese mundo en cambio, el Poder Aéreo es uno de los caminos maestros.

Un camino hacia el mañana, que la FUERZA AÉREA ARGENTINA, sus ingenieros, civiles y militares, junto a Instituciones y Universidades del país, ya estaba recorriendo en ese entonces. Hoy solo nos queda el recuerdo y la gratitud por esa orgullosa historia.

 

Fuente: https://www.facebook.com/Geopolítica y Defensa