8 de noviembre de 2020

"FIRMES VOLAMOS": LOS PILOTOS ARGENTINOS QUE PELEARON EN LA II GUERRA MUNDIAL

 

A 75 años del fin del conflicto bélico, repasamos la historia de los valientes compatriotas que fueron a pelear de manera voluntaria y tuvieron un papel destacado durante el Día D.

 

El 3 de septiembre de 1939, el Reino Unido y otros países europeos realizaron un llamado a los jóvenes de todo el mundo para unirse en su lucha en contra de la Alemania nazi y las fuerzas del Eje.


Mientras el mundo sigue peleando contra la propagación del coronavirus, hoy, 2 de septiembre de 2020, se cumplen 75 del fin de la II Guerra Mundial, el conflicto bélico más grande en la historia de la humanidad. A pesar de que se desarrolló a miles de kilómetros de distancia de nuestro país, cientos de argentinos viajaron al viejo continente para pelear junto a los aliados. Entre tantos valientes, se destacó un grupo de pilotos argentinos voluntarios que formó un importante escuadrón dentro de la Real Fuerza Aérea británica (RAF) y tuvo una participación destacada en el Día D, durante el famoso desembarco en Normandía.

 

 

El 3 de septiembre de 1939, el Reino Unido y otros países europeos realizaron un llamado a los jóvenes de todo el mundo para unirse en su lucha en contra de la Alemania nazi y las fuerzas del Eje. Alrededor de 500 argentinos, en su mayoría descendientes de británicos, franceses y belgas, respondieron al pedido y a partir de 1941 se alistaron y zarparon en diferentes barcos que los llevaron al Viejo Continente o Canadá.

 


 

El número de voluntarios argentinos en Inglaterra fue tan grande que surgió la necesidad de agruparlos en una unidad de la RAF. Así, el 6 de abril de 1942, se creó el 164° Escuadrón británico-argentino, que fue representado con la imagen de un león frente a un sol naciente, bajo el cual se leía el lema: “Firmes volamos”.

 

El escuadrón instaló su base de operaciones en la costa oriental de Escocia y fue equipado con los versátiles cazas Spitfire. En enero de 1943 se trasladaron a Gales del Sur y sumaron a la unidad los cazabombarderos Hurricane. Finalmente, en junio el 164° empieza a entrar en acción.

 

 


Sus primeras incursiones fueron contra naves enemigas y objetivos costeros alemanes. En 1944, tras ganar experiencia y haber pasado por diferentes bases de operaciones, el escuadrón recibe los aviones Hawker Typhoon Mk Ib, cazabombarderos más veloces, robustos y de mayor capacidad de fuego que los Hurricane.

 

Durante la Batalla de Normandía, que comenzó el 6 de junio de 1944, mejor conocido como el Día D, el 164° estuvo entre las primeras unidades de ataque. La RAF contaba con 682 escuadrones, pero el conformado por argentinos siempre se encontró entre los más destacados. La unidad también estaba integrada norteamericanos, ingleses, checos, polacos, holandeses, sudafricanos y canadienses.



 

En el transcurso del desembarco, el 164° realizó varias misiones en las que brindó apoyo y atacó a la defensa alemana en tierra. Después de lograr romper la línea de defensa en Francia, el escuadrón siguió operando a través del norte galo y sobre Bélgica en apoyo del 21° Grupo del Ejército británico.

 

Tras la rendición de Alemania, el escuadrón volvió al Reino Unido, que en 1946 cambió su denominación al número 63. No se sabe de forma precisa cuántos argentinos marcharon a la guerra. Las identidades de muchos criollos quedaron ocultas tras sus apellidos europeos. Pero se estima que alrededor de 500 compatriotas marcharon de forma voluntaria para pelear en la guerra más grande de la humanidad, y así dejar su huella en la historia.

 

Fuente: https://weekend.perfil.com