13 de julio de 2021

LA HUIDA DE DOS PILOTOS FRANQUISTAS DEL AEROPUERTO DEL PRAT

Dos Breguet en formación durante la Guerra Civil

 

En julio de 1936 se respiraba una tensa calma en la Base Aérea de El Prat de Llobregat en Barcelona. A diferencia de otros años, aquel verano del 1936 eran pocos los militares que habían decidido marcharse de vacaciones por circunstancias obvias: casi todos los oficiales y suboficiales sabían que ese mes se iba a producir una sublevación militar y casi todos consideraban que tenían que estar en sus puestos. Dos de aquellos jóvenes oficiales que se encontraban destinados como pilotos en Barcelona eran un coruñés llamado Miguel García Pardo y un navarro, Luis Calderón Gaztelu. Ninguno de los dos destacó por encima de sus compañeros antes del golpe del 18 de julio, sin embargo, tras ese día se convertirían en dos aviadores muy famosos en la España nacional debido a una historia de lo más extraña de la que apenas han hablado los historiadores de la Guerra Civil Española.

 

El máximo responsable militar de la Escuadra de Aviación del Prat, y por lo tanto el jefe directo de García Pardo y Calderón Gaztelu, era un Teniente Coronel, famoso por sus ideas izquierdistas y republicanas llamado Felipe Díaz Sandino (Caldes d´ Estrac 1891-Bogotá 1960). Aunque Díaz Sandino trataba con respeto y profesionalidad a sus subordinados contrarios a su ideología política, él fue el primero que tomó una serie de medidas para evitar que su Base Aérea cayera en manos de los sublevados tras producirse el golpe el 18 de julio. No solo ordenó colocar ametralladoras y piezas de artillería en puntos estratégicos de El Prat, sino que también ordenó que aquellos oficiales sospechosos de simpatizar con el alzamiento fueran vigilados de cerca por elementos izquierdistas, especialmente mecánicos y operarios de la base.

 

Durante los días 17 y 18 de julio, el Teniente Coronel recibió un gran número de informes explicando los movimientos (tanto dentro como fuera de la base) de nuestros dos protagonistas que en principio tenían ideas contrarias al Frente Popular. En aquellas 48 horas ningún informe relacionado con García Pardo y Calderón era lo suficientemente negativo como para que Díaz Sandino ordenara la detención de estos dos aviadores.

 

Aeródromo del Prat en junio de 1936 / Archivo del Prat

 

Siguiendo el relato que hace el libro “La Guerra Aèria a Catalunya” de David Gesalí y David Íñiguez, el Teniente Coronel Díaz Sandino pasó la noche del 18 al 19 de julio en la base del Prat. Temía una sublevación similar a la que estaba sucediendo en el cuartel del Bruc, donde algunos batallones ya habían salido a la calle contra la República. Una de las primeras medidas del Teniente Coronel, además de controlar a los militares desafectos a la República, fue preparar los aviones Breguet para las inminentes acciones aéreas que se llevarían a cabo contra los rebeldes.

 

La fuga de Barcelona

 

Pese a todos los temores posibles, el Prat estaba en manos de la República y Díaz Sandino recibió la orden de que sus aviones colaboraran directamente para sofocar la rebelión desde los cielos. Inicialmente mandó a uno de sus aparatos sobrevolar el centro de Barcelona para comprobar como estaba la situación. El Comandante José Castro y el Capitán Alberto Bayo fueron los primeros en sobrevolar el edificio de Telefónica (ya en poder de los rebeldes), la Plaza de Cataluña y el Hotel Ritz. Al llegar a la base, el Teniente Coronel ordenó que en su próxima salida bombardearan las columnas rebeldes, algo que motivó las irás del Comandante Castro que se negó a cumplir la orden de Díaz Sandino. Castro se negaba a atacar a los que habían sido sus compañeros de armas en la ciudad condal por lo que fue detenido casi al instante por sus propios hombres y trasladado días más tarde al Buque Prisión Uruguay. El jefe de la base no tuvo problemas en encontrar entre sus hombres a varios sustitutos dispuestos a bombardear a los sublevados.

 

Ese mismo 19 de julio (a última hora) se empezó a escuchar el rumor de que un regimiento de caballería se aproximaba hasta El Prat con el objetivo de apoderarse de los Breguet y hacerse con el control de la base. Díaz Sandino desplegó en forma de “guerrilla” a todos sus hombres, consciente de que se iba a producir en El Prat un combate a vida o muerte entre tropas sublevadas y leales. Aprovechando el desconcierto que generó el posible combate, los oficiales García Pardo y Luis Calderón consiguieron llegar hasta la pista de despegue y apoderarse a duras penas de un Breguet que acababa de ser repostado. Cuando sus vigilantes se dieron cuenta, ya era demasiado tarde. Los dos militares ya se estaban preparando para despegar. Pese a los disparos de varios milicianos, el Breguet consiguió despegar sin demasiadas dificultades de El Prat y poner rumbo a Pamplona (en poder de los franquistas) donde aterrizaría horas más tarde. El 20 de julio, Pardo y Calderón ya se encontraban en zona nacional, poniéndose inmediatamente al servicio de los sublevados.

 

Felipe Díaz Sandino, Teniente Coronel leal a la República

 

Aunque nadie duda de la calidad de este libro de “La Guerra Aèria a Catalunya”, sí nos parece que los autores han cometido un grave error al confundir el nombre y la identidad de los dos pilotos franquistas que escaparían a Pamplona. Según la versión de este libro, que nosotros los fugados serían José Calderón Gaztelu (hermano de Luis) y otro Capitán llamado Luis Pardo. Sabemos a la perfección que ninguno de estos dos Capitanes estaba en El Prat en el verano de 1936 por lo que era imposible que participaran en el escape. José Calderón estaba destinado por aquel entonces en un aeródromo de La Rioja mientras que Luis Pardo estaba en la base aérea de Cuatro Vientos en Madrid.

 

Pero volvamos de nuevo a los dos aviadores que nos conciernen. Tanto Luis Calderón como Miguel García Pardo habían dejado atrás Barcelona, pocas horas antes de que la rebelión militar fuera sofocada y detenidos los principales cabecillas, entre ellos el General Goded que sería ejecutado días más tarde. Aunque habían conseguido sobrevivir escapando in extremis de la ciudad condal, nadie en el entorno del Capitán Calderón y del Teniente García Pardo podían imaginar que la tragedia estaba a punto de producirse durante esta terrible Guerra Civil.

 

La tragedia de García Pardo al final de la guerra

 

Miguel García Pardo de Prado había nacido en La Coruña el 20 de noviembre de 1907, por lo que en 1936 tenía 29 años. Ingresó a los 16 años en la Academia Militar y en 1928 ya era Alférez, siendo destinado al regimiento de Zamora, número 8. En agosto de 1929 había sido seleccionado para entrenar como piloto y ya poseía el título de observador de vuelo siendo trasladado un aeródromo de Marruecos. En 1930, ya como Teniente de Aviación y tras hacer el curso de piloto militar en Guadalajara y Albacete, fue trasladado al Prat de Llobregat, permaneciendo seis años en Cataluña hasta que empezó la Guerra Civil. Antes de que comenzara la contienda, García Pardo era uno de los hombres fuertes del Grupo de Caza número 13 de Barcelona, clasificándose como primer piloto de la base en tres competiciones deportivas que se celebraron antes de 1936. Todos estos datos sobre la biografía de nuestro protagonista los hemos extraído del artículo publicado por el Coronel Emilio Herrera Alonso en la revista Aeronáutica en el año 1983.

 

Dibujo de García Pardo publicado en 1983

 

Tras fugarse de El Prat junto a su Capitán, García Pardo se unió al bando nacional consiguiendo su primer derribo el 09 de agosto de 1936 en la Sierra de Guadarrama de Madrid; en esta ocasión, sus disparos consiguieron incendiar un Breguet republicano.

 

Muy pronto pilotaría uno de los once Nieuport Ni-H 52 que la aviación franquista había capturado a las Fuerzas Aéreas Republicanas en el Aeródromo de Arnilla en Granada. Estos aeroplanos fueron trasladados a Burgos y desde allí, el Teniente García Pardo combatió con ellos en el frente de Aragón. En octubre de 1936 fue destinado a Sevilla donde comenzó a pilotar los cazas italianos Fiat CR-32 en el grupo de combate de la Aviación del Tercio que estaba en proceso de formación con el recién llegado Mayor Tarcisio Gagnani. El 21 de octubre comenzó sus misiones en el frente de Madrid.

 

Sabemos que formó parte de la Escuadrilla de García Morato, en concreto en la misma que estaba capitaneada por Ángel Salas Larrazábal. Durante toda la Guerra Civil protagonizó combates memorables que por desgracia no han quedado reflejados en los libros de historia de la aviación española y que en apenas unos años pasarán definitivamente al olvido. Nadie se acordará de aquellos enfrentamientos en la Casa de Campo de Madrid, en la serranía de Málaga o en el Frente de Teruel que acabaron con 12 derribos enemigos. En Teruel, precisamente, estuvo a punto de perder la vida por fuego amigo después de que unos aviones alemanes a punto estuvieron de derribarle al confundir su avión con un aeroplano republicano.

 

El 28 de marzo de 1939 el ya Capitán Miguel García Pardo se mató en un fatídico accidente que se produjo cuando la Guerra Civil estaba a punto de terminar. De hecho, aquel día en Madrid, algunos regimientos franquistas ya estaban empezando a entrar en la capital tras la caída del frente republicano. El accidente se produjo cuando estaba regresando de hacer un servicio de vigilancia en Guadalajara, cuando al intentar aterrizar en el aeródromo de Almaluez su caza CR-32 se estrelló contra el suelo. Este año sería ascendido por méritos de guerra y recibiría la medalla militar individual.

 

Luis Calderón Gaztelu y su accidente en Logroño

 

En 1936, el Capitán Luis Calderón Gaztelu tenía 34 años y poseía una amplia experiencia en la recién creada aviación republicana española. Hermano de un Alférez muerto en combate en África del Regimiento de Caballería Alcántara en el año 1921, Luis Calderón ingresó en la Academia de Caballería en el año 1922. Sin embargo, años más tarde se decantó por el Cuerpo de Ingenieros saliendo de la academia en 1924 como Alférez. Antes de recalar inicialmente en la Base de El Prat de Llobregat, formó parte de un Batallón de Ingenieros en Tetuán, ciudad en la que coincidiría con otro hermano, también oficial de Ingenieros, que años más adelante moriría durante la Batalla del Jarama pilotando un avión franquista. Nos estamos refiriendo al ilustre José Calderón Gaztelu.

 

El Capitán Calderón

 

Tras fugarse de la Base Aérea del Prat de Llobregat junto a su compañero Miguel García Pardo, Luis Calderón se puso al servicio de los franquistas, siendo destinado al aeródromo de Agoncillo, muy cerca de Logroño. El 24 de julio de 1936, seis días después de escapar de zona republicana, su Breguet sufrió un accidente tremendamente grave tras regresar de una misión de bombardeo. Al parecer una bomba, que se había quedado enganchada en el lanzabombas, se desprendió al aterrizar haciendo explosión en el momento en el que el avión tomaba tierra.

 

Junto con el Capitán Luis Calderón también viajaba otro Capitán dos años más joven que él: Miguel Rubio Larrañaga, jefe de la escuadrilla de Logroño. La explosión fue tremenda y se pudo escuchar a varios kilómetros del lugar en el que se produjo. Calderón murió en el acto mientras que Rubio fallecería horas más tarde tras sufrir quemaduras gravísimas.

 

Fuente: https://guerraenmadrid.net