16 de julio de 2020

LAS HISTORIAS DE LOS AVIADORES CHILENOS DURANTE LA II GUERRA MUNDIAL – EDWARD ALEXANDER POLLOCK TELLO



Por Norberto Traub Gainsborg (*) 

Sus padres, fueron el ciudadano británico William Hamilton Pollock, quien había llegado a Chile en 1911 y la Sra Amanda Tello Valera, chilena natural del Taltal, en la provincia de Antofagasta. William trabajaba para la Compañía Salitrera Lautaro, una de las dos más grandes productores de salitre y yodo en Chile para la década de los treinta. 

Edward, “Teddy”, al igual que muchos jóvenes de su época y condición chileno británica, había recibido su educación primaria tanto en Chile como en Inglaterra, país donde se preparó para poder ingresar a trabajar en la misma compañía donde trabajaba su padre. Tiempo después, demostraba una gran capacidad y competencia en muchos asuntos de la empresa, por lo que fue trasladado algún tiempo a una filial en Tocopilla. 

Una vez iniciado el conflicto en Europa, por motu propio, pidió permiso a sus padres para poder viajar a enrolarse pues era algo que consideraba su deber. Ellos lo entendieron, pero no por eso quedaron menos tristes y apenados por su eventual partida. 

Era un joven de 20 años cuando viajó a fines de 1940 a Inglaterra para servir a la causa de la defensa de la patria de su padre. Tras un breve entrenamiento en 1941, en el arma aérea, fue enviado a Canadá y luego a los Estados Unidos, donde terminó sobresalientemente su formación como piloto. 

Volvió a Inglaterra a fines de 1942, donde recibiría su comisión como Flight Lieutenant, siendo destinado por la superioridad como instructor para muchos otros jóvenes en la Universidad de Oxford. 

En 1943, una nota publicada en El Mercurio de Antofagasta, daba cuenta de los notables servicios prestados por el valiente Taltiano, donde además su padre agregaba respecto a su hijo: “Teddy, a través de sus cartas, cuenta con pena que él no ha tenido la suerte de que se le asigne a efectuar bombardeos, como los demás de sus compañeros, sin pensar dentro de su ardor juvenil, que el puesto que le ha sido asignado, es para las Fuerzas Aliadas de mayor importancia, ya que él es uno de los puntales de la gran incubadora con que cuenta la Royal Air Force para la producción de sus valientes pilotos”. 

Esta notable observación hecha por un padre al periodista del diario nortino, fue encontrada tras la investigación iniciada hace algún tiempo atrás y que, hoy en esta breve investigación nos permite la visibilización de algunos de los diferentes participantes que partieron desde Chile para prestar su respectivo apoyo en este conflicto de carácter mundial y que seguramente le aportará al lector, algunos nuevos aspectos que permitan entender la masiva intervención, dentro del status de neutralidad que el presidente Juan Antonio Ríos había ratificado para Chile al asumir la primera magistratura de la nación en abril de 1942. 

Un muy curioso y confuso incidente sucedido casi a un mes de haber asumido el presidente Ríos, ocurrió en la noche del 12 al 13 de mayo de 1942, cuando el vapor de bandera chilena Toltén, asignado a la Compañía Sud-Americana de Vapores fue hundido frente a las costas norteamericanas, muriendo 28 de sus 29 tripulantes. La nave fue hundida por el submarino alemán U-404, debido a la extraña orden que había recibido horas antes de navegar sin luces que permitieran su clara identificación como barco neutral. 

Estados Unidos y la opinión escrita y radial de los medios iniciaron una serie de presiones sobre el gobierno chileno para hacer variar el rumbo ya ratificado de neutralidad. Se le atacaba diplomáticamente, advirtiendo que este Stauts Quo, permitía la acción de espías desde su territorio. El gobierno chileno recientemente asumido, por su parte, fue recapacitando e intentó, a través de su Ministro de Relaciones Exteriores Ernesto Barros Jarpa, condicionar el eventual abandono de la neutralidad, con la obtención de una mayor asistencia y apoyo militar por parte de los Estados Unidos. Dentro del país, la opinión de la prensa causaba una fuerte presión a favor de la ruptura de relaciones, es así que el partido de la Alianza Democrática le exigió al presidente Ríos, la ruptura con el Eje y la apertura de relaciones con la Unión Soviética. 

En tales circunstancias, el mandatario debió prescindir de ministro Barros y reemplazarlo por Joaquín Fernández Fernández, quien en diciembre de este año organizó la entrevista del ministro del Interior Raúl Morales con el presidente Roosevelt para explicar la posición del país y obtener garantías antes del quiebre. Cuando las obtuvo, el presidente Ríos consultó el acuerdo con el Senado, que lo aprobó por 30 votos a favor, 10 en contra y dos abstenciones, tras lo cual se decretó el día 20 de enero de 1943, la ruptura de relaciones diplomáticas con las Naciones del Eje, más no la declaratoria de guerra. 

Al respecto, el padre de Pollock agregaría más tarde en una de sus impresiones “Teddy normalmente se refería a su Patria (Chile), y antes que se produjera la ruptura de las relaciones entre nuestro país y los del Eje, escribía lleno de tristeza por esta incomprensión, pero más tarde cuando supo la ruptura, decía: “Nos juntamos varios chilenos y tomamos unos tragos de puro gusto, brindando por nuestra querida patria”. 

Es importante señalar el fenómeno que resulta de la filiación binacional de los voluntarios que viajaron a Europa, pues independientemente de sus orígenes, todos revelarán una doble pertenencia tanto a Chile como a la patria de sus ancestros. Muchos de ellos, aunque hubiesen nacido en Chile, hay que recordar que conservaban las tradiciones europeas, pues ellas normalmente se cultivaban en el interior de las comunidades anglo-extranjeras con mucha fuerza, sea en los colegios, clubes deportivos, centros sociales, de beneficencia, iglesias, bomberos y muchas veces, en las empresas. 

Durante los primeros meses de 1943, Pollock continuó prestando servicios en la rama de entrenamiento, pero sus reiterados pedidos de reasignación, junto al rumbo que tomaba la guerra, harían que el Alto Mando resolviera brindarle una nueva comisión en el recientemente reactivado Escuadrón de Bombarderos N° 166, equipado con aeronaves bimotores Vickers Wellington. 

Desde su ingreso Pollock volaría como copiloto hasta obtener su total habilitación, realizando regularmente sólo salidas nocturnas, como parte del Comando de Bombarderos del Grupo N° 1 y luego comenzaría a volar los poderosos Avro Lancaster de cuatro motores, a partir del último trimestre de 1943. A finales del año sguiente, se comenzó a notar una desaceleración en la operación, por lo que el escuadrón voló salidas tanto diurnas como nocturnas. 

Fue en una de esas misiones, donde al Teniente Pollock se le dará por desaparecido, confirmándose poco tiempo después, su fallecimiento en 1945.



 

(*) Instituto de Investigaciones Histórico Aeronáuticas de Chile

 

Fuente: https://issuu.com