La aviación—la conquista del aire—es una de las esferas que han tenido el crecimiento más rápido en los campos de la ciencia, la industria y la tecnología. En 60 años, la aviación nació, creció y alcanzó su madurez.
Habiendo
cobrado nueva vida con la era de la propulsión a chorro, continua su auge
mientras se desarrolla paralelamente la ciencia del espacio, que abre nuevos
horizontes al hombre, pero sin suplantar a su predecesora.
Son
pocos los países que no han contribuido en alguna forma al rápido crecimiento
de la aviación aportando sus conocimientos científicos, sus recursos y el
arrojo de sus aviadores. Francia se cuenta entre los países que han aportado
las mayores contribuciones. En la ciencia y la técnica aeronáuticas, los
ingenieros franceses han forjado a menudo importantes eslabones de la cadena
del progreso. En los anales de la aviación abundan los nombres de aviadores
franceses, hombres que arriesgaron y a veces perdieron la vida, movidos por la
"mística" y el espíritu de emulación de los primeros tiempos de la
aviación, que encontraron un poeta y un filósofo en Antoine de Saint-Exupéry.
Los
precursores franceses
La
invención del globo, o aerostato, en 1783 señaló el principio real de la
aeronáutica con los experimentos de Joseph y Etienne de Montgolfier, Frangois
de Rozier y el Dr. Charles. Desde entonces y hasta fines del siglo XIX, se
emplearon en Francia globos primero y luego dirigibles para conocer mejor las
técnicas de vuelo, con fines de reconocimiento militar y para la investigación
científica. Sin embargo, el éxito del aerostato no impidió que el hombre
buscara en los artefactos "más pesados que el aire" la solución del
vuelo humano. Se alcanzaron notables progresos con modelos reducidos, algunos
de los cuales volaron.
En cuanto a los aparatos de tamaño natural, corresponde a Clément Ader el honor de haber sido el hombre que más cerca estuvo de realizar un vuelo con un aparato dotado de un motor a vapor. Durante el primer experimento hecho en 1890 con el "Eole," equipado con un motor de 2 cilindros y 20 caballos de potencia, sólo llegó a despegar. Pero ciertos testimonios indican que el 14 de octubre de 1897 en Satory, cerca de Versalles, voló realmente por una muy corta distancia a bordo del "Avión III" equipado con dos motores de 2 cilindros y construido bajo la égida de las autoridades militares. La palabra "avión" viene del nombre del aparato volador de Ader.
Louis Blériot aterriza en Dover tras la primera travesía aérea del Canal de la Mancha en 1909.
1903-1913:
primeros vuelos
El
histórico vuelo de los hermanos Wright en Kitty Hawk, el 17 de diciembre de
1903, señaló definitivamente la indiscutible superioridad de la aviación sobre
la aerostación. Las técnicas de esos pioneros norteamericanos llegaron a
conocerse bien en Francia-después que los hermanos Wright hubieron cedido su patente
a un grupo francés en 1908 y que Wilbur Wright hubo trabajado en Francia
durante algún tiempo-y ejercieron una gran influencia sobre el desarrollo de la
aviación francesa. Pero los numerosos experimentos e inventos del siglo
precedente ya habían dado fruto en Europa, singularmente en Francia, país que desde
los primeros años del siglo XX y hasta el principio de la primera guerra
mundial fue el principal foco de progreso en la aviación.
El
espíritu de iniciativa, la afición a la aventura y al riesgo inspiraron entonces
a toda una generación de aviadores franceses, que a menudo fueron a la vez
ingeniero, constructor y piloto. Al principiar el segundo decenio del siglo,
había unos 350 pilotos registrados en Francia, lo cual daba a ésta un notable
avance sobre el segundo país, el Reino Unido, que tenía entonces unos 60
pilotos.
El
vuelo de Alberto Santos-Dumont en 1906-el primero en Europa abrió una era de
vuelos entre ciudades, de concursos aéreos y de carreras. El concurso aéreo de
Reims en 1909 fue el primero de una serie de tales espectáculos, en los que
competían aviadores franceses y extranjeros y se batían marcas de duración,
altitud y velocidad.
Nacimiento
de la industria aeronáutica
Durante
este período, se empezó a desarrollar una industria aeronáutica francesa. Esta
fue en verdad la primera en producir aviones en serie. En 1908, se fundó en
París un grupo de constructores de aviones-la Cámara Sindical de Industrias
Aeronáuticas-, y hasta 1914 se contaron 750 aviones producidos por unos 3.000
obreros.
Se
hicieron progresos técnicos tanto en el campo de las células de avión como en
el de los motores. Esnault-Pelterie, por ejemplo, procuró mejorar la
estabilidad y la maniobrabilidad de los aparatos y, en 1907, patentó la primera
palanca de mando que movía simultáneamente el timón de dirección y el de
altura. Blériot fue el primero en instalar, en su avión No. 8 bis, aletas
móviles que tenían el mismo efecto que el alabeo de las alas, pero funcionaban
mejor. Henri Fabre construyó e hizo volaren 1910 el primer hidroavión con
flotadores.
Primera
exposición de aeronáutica en el Grand Palais de París, 1909.
En
materia de motores, ya en 1902 Léon Levavasseur acometió el problema del motor
liviano que reclamaban los aviadores, y su motor Antoinette de 8 cilindros fue
el primer motor de serie que pesaba menos de 2 kg por caballo de fuerza.
Levavasseur suministró luego los motores para una gran parte de los aviones
franceses construidos entre 1906 y 1909. En este último año empezaron a privar
los motores rotativos Gnome. El constructor francés que, 10 años antes de la I Guerra
Mundial, sólo disponía de motores de 25 HP, pudo utilizar, en vísperas de la
guerra, motores de 200 HP.
Principios
de la aviación militar
En
1909, las autoridades militares, que hasta entonces habían prestado ayuda
material a los aviadores—uso de terrenos, hangares y personal militar—,
decidieron comprar varios de los mejores tipos de avión. Por otra parte,
organizaron la formación de pilotos militares y los diez primeros voluntarios
fueron adiestrados en escuelas fundadas por Henry Farman y Louis Blériot. Un
experimento de observación y fotografía aéreas realizado por dos oficiales
demostró el importante papel que podía desempeñar la aviación en los
reconocimientos militares. En 1910 se creó una Dirección Militar de
Aeronáutica, para la que votó créditos el Parlamento. A partir de ese año,
participaron en las maniobras aviones militares y se llamó y movilizó a
conocidos pilotos civiles para que cumplieran períodos de servicio de reserva.
Durante las maniobras de 1912, se formaron escuadrillas dotadas con personal de
vuelo y terrestre.
Esta
aviación militar estaba principalmente dedicada a tareas de reconocimiento y de
corrección del alcance de la artillería. Si bien se hicieron algunos
experimentos de bombardeo aéreo, nadie sospechaba aun la importancia de la
aviación de caza. En 1911, la marina francesa compró su primer avión, un
Farman, y su primer hidroavión, un Voisin.
Se
creó un Servicio de Aeronáutica Marítima. En mayo de 1914, la aviación marítima
participó por primera vez en las maniobras navales; la Marina poseía entonces
14 hidroaviones.
1914-1918:
primera guerra mundial
Unas
cuantas cifras bastarán para mostrar el papel que desempeñó la aviación
francesa en la I Guerra Mundial y el esfuerzo industrial que se realizó para
suministrar aviones a las escuadrillas francesas y a las de algunos de los
aliados.
En
1914, el ejército francés tenía 200 pilotos agrupados en 20 escuadrillas, y 500
aparatos con motores de 50 a 100 HP. En 1918, este ejército contaba con 12.000
pilotos y 7.600 aparatos en servicio. La fuerza aeronaval tenía en servicio en
el mismo año 1.264 aviones y 40 dirigibles. Entre los aparatos más comunes
estaban el bombardero
nocturno
Voisin-10 con un motor de 300 HP, el bombardero diurno Bréguet-14 con motor
Renault de 300 HP, y el caza Spad-7 de Blériot con motor Hispano-Suiza de 180
HP.
Entre
1914 y 1918, la industria aeronáutica, que anteriormente era casi una
artesanía, adquirió un carácter verdaderamente industrial. Durante la I Guerra Mundial,
Francia produjo 51.000 aviones y 92.000 motores. De dichos totales, se
entregaron 41.500 aviones y 64.000 motores a la aviación francesa, y 9.500
aparatos y 28.000 motores a las fuerzas aéreas aliadas.
En
1918, 186.000 obreros especializados, el 65% de ellos mujeres, trabajaban en
las fábricas del ramo. La presión de las necesidades militares llevó a realizar
importantes progresos en el diseño de los aviones y la potencia de los motores.
La
aviación militar se destinó primero a misiones de reconocimiento y observación,
pero ya a fines de 1914 había escuadrillas especializadas de bombardeo y caza.
En 1918, las escuadrillas de bombardeo fueron agrupadas con las de caza en
unidades tácticas.
Fuente:
https://obtienearchivo.bcn.cl