12 de abril de 2021

DE LA CIMA A LA RUINA: MCDONNELL DOUGLAS CORPORATION

 

Por Erick Haw Mayer (*)

 

El ascenso

 

Douglas Aircraft Company fue fundada por Donald Willis Douglas Sr., en Santa Mónica, California, el 22 de julio de 1921, luego de la disolución de su primer intento, la Davis-Douglas Company. Douglas veía la oportunidad de desarrollar una empresa que fabricara aviones para distintas aplicaciones ya que la aviación comenzaba a desarrollarse realmente, había aplicaciones militares, por supuesto, pero la aviación comercial comenzaba también a ganar espacios y ya había varias empresas en muchas partes del mundo ofreciendo servicios de pasajeros, carga y correo.

 

Douglas DT-2, base del Douglas World Cruiser

 

En 1923 el Ejército de los EEUU estaba interesado en hacer una misión para circunnavegar el globo terrestre en avión por primera vez, un programa llamado “World Flight”. Douglas propuso una versión modificada de su biplano bombardero DT para dos tripulantes. El avión modificado se conoció como el Douglas World Cruiser (DWC) y en el proyecto lo apoyó Jack Northrop que diseñó el sistema de combustible. El prototipo se entregó al Ejército en noviembre y resultó ganador, por lo que se encargaron 4 aviones a la empresa.

 

Además de los aviones se construyeron muchas partes como refacciones para enviar a los distintos lugares en donde se pretendía que aterrizara el avión, en caso de algún desperfecto. Los aviones salieron de Seattle el 6 de abril de 1924 volando hacia el oeste y completaron la misión el 28 de septiembre, salvo un avión que tuvo que acuatizar en el Atlántico y se hundió.

 

Apoyándose en este éxito inicial, Douglas Aircraft comenzó a desarrollar una gran variedad de aviones para la Marina, el Ejército, la Guardia Costera y la flamante Fuerza Aérea, incluyendo aviones torpederos, de reconocimiento y para transporte de correo. En 5 años logró crecer hasta fabricar 100 aviones anuales.

 

Douglas DC-2, el primer éxito en aviación civil

 

En 1933 decidieron incursionar en la aviación civil con su “Douglas Commercial N° 1” o simplemente DC-1 del que solamente se fabricó un avión, pero sirvió de base y experiencia para el subsecuente DC-2 de 1934, un bimotor para 14 pasajeros; y en 1935 crearon el icónico DC-3 ligeramente mayor y sin duda uno de los aviones que impulsaron la aviación comercial por su durabilidad y eficiencia. De este avión se construyó también una versión de transporte militar denominada C-47, muchos de los cuales se convirtieron en versiones civiles después de la guerra.


El Douglas DC-3 se convirtió en un ícono de la aviación por su eficiencia y durabilidad

 

En 1938 la empresa presentó un estudio denominado DC-4E con un diseño revolucionario para su época, aunque con la llegada de la guerra no entró a producción. El DC-4 que se construyó fue un diseño más conservador con 4 motores en 1939, pero pasó directo a las fuerzas armadas como C-54. Después de la guerra muchas aerolíneas comenzaron a recibirlo y a operarlo; era un paso adelante del DC-3 y podía realizar misiones más largas.

 

El proyecto Douglas DC-4E tenía un diseño avanzado, pero no llegó a producción

 

El DC-5, en cambio, lanzado también en 1939 no tuvo ningún éxito. Era un modelo diferente de dos motores con ala superior, de 16 a 22 pasajeros y pensado para rutas cortas, incluso más cortas que el DC-3, pero entre eso y la II Guerra Mundial, las aerolíneas cancelaron sus pedidos y solamente se construyeron 5 aviones.

 

El DC-6 se concibió primero como un avión militar, pero como terminó la guerra se trabajó para convertirlo en un avión de pasajeros de 4 motores, presurizado y de largo alcance, hecho para competir con el Lockheed Constellation. Se fabricaron más de 700 unidades en los 12 años que estuvo en producción.

 

El Douglas DC-6 fue otro de los aviones más exitosos del fabricante

 

En 1953 se lanzó el último de sus aviones de hélice, el DC-7, de mayor tamaño que el DC-6, y gran alcance, todavía con motores de pistones. Salió al mercado casi al mismo tiempo que el primer jet, el de Havilland Comet, y luego el primer jet de la propia Douglas lo empujó fuera del mercado, por lo que solamente se fabricaron 338 unidades.

 

El DC-7 fue el último avión comercial de hélices de Douglas

 

En esa época la empresa tuvo también un proyecto denominado DC-8 pero se trataba de un avión de hélices que tendría las hélices en la parte trasera. Con la llegada de los aviones de motores jet este proyecto fue cancelado en favor del desarrollo que conocimos en el mercado como DC-8.

 

Y es que, en esa época, cuando comenzaban los primeros desarrollos con motores a reacción, todavía costosos de desarrollar, fabricar y operar, era incierto el éxito que podrían tener en la aviación comercial. Douglas basaba su gran éxito a la aviación comercial con sus aviones de hélice, eran ya el fabricante más grande del mundo y el más exitoso, por supuesto. Y cuando el Comet tuvo que ser puesto en tierra luego de 3 accidentes mortales, el comentario de Donald Douglas fue: “Los jets no son para la aviación comercial”. Sin saberlo, ese día puso el primer clavo en el ataúd de su imperio.

 

Mientras tanto, McDonnell Aircraft Corporation fue constituida en 1939 por James Smith McDonnell, quien ya tenía su propia historia en la industria aérea, pero su primera empresa se fue a la quiebra durante la depresión del 1929, por lo que se fue a trabajar para Glen L. Martin hasta que fundó su nueva empresa en 1939 en St. Louis, Missouri, con la mira puesta en la fabricación de desarrollos militares.

 

El McDonnell XP-67 Bat fue uno de sus primeros éxitos en la aviación militar

 

La II Guerra Mundial le dio un gran impulso con la fabricación del avión de combate XP-67 Bat y el misil guiado LBD-1 Gargoyle. Después de la guerra sufrió un poco por falta de pedidos del gobierno, pero la guerra con Corea el dio un nuevo aire para el desarrollo de aviones jet como el FH-1 Phantom, el F2H Banshee, el F3H Demon y el F101 Voodoo. Más adelante el F-4 Phantom de 1954. 

 

McDonnell F2H Banshee con sus alas plegables

 

También fabricaron un gran número de misiles, como el ADM-20 Quali que se lanzaba desde un B-52 pero era un señuelo. También experimentaron con los vuelos hipersónicos, lo que les permitió participar después con la NASA en los proyectos Mercury y Gemini.

 

McDonnell F-4 Phantom

 

El problema de McDonnell Aircraft es que no tenía una parte civil que les ayudara a balancear sus operaciones, y así eran muy vulnerables cuando había tiempos de paz, por la baja demanda que había de materiales bélicos.

 

Así estaban las cosas en ambas empresas cuando en 1954 la empresa británica de Havilland decidió dar el primer paso al ofrecer a la aviación civil el primer jet comercial que reducía a la mitad los tiempos de viaje y utilizaba motores turbojet de primera generación que no tenían deriva (bypass) y consumían mucho combustible. Pero su principal problema fue que no se tenía suficiente experiencia en fatiga de metales que fue la causa de los accidentes que pusieron en tierra a las primeras versiones del Comet.

 

de Havilland creó el primer jet de pasajeros, el Comet, que tuvo sus problemas al inicio

 

Boeing, que había sido un jugador relativamente pequeño en la aviación hasta entonces, decidió aprovechar tanto sus propios estudios como lo que aprendió del Comet para lanzar un avión jet que superara al británico en todos sentidos. Así se desarrolló el prototipo Boeing 347-80 que era más conocido simplemente como “dash 80” (guión 80) del que American Airlines les hizo una observación importante: el diseño original acomodaba 5 pasajeros por fila, pero American pidió que fuera más ancho no solo para acomodar 6 pasajeros por fila sino para tener bodegas de carga más grandes.

 

Boeing sorprendió al resto de fabricantes de los EEUU con el primer jet comercial, aquí el prototipo 347-80
 

Así se hizo el desarrollo final y ofrecía entonces una mucho mayor eficiencia que el Comet, por lo que atrajo las miradas de la creciente industria aérea de los EEUU, principalmente Pan Am, que por sus rutas internacionales trasatlánticas y transpacíficas le era muy conveniente la utilización de los nuevos jets. Así nació finalmente su primer jet comercial que tuvo la designación de Boeing 707 y al salir al mercado agarró con la guardia baja al resto de los fabricantes de aviones civiles, logrando así apoderarse del primer lugar en ventas.

 

La sociedad

 

En 1954 Douglas Aircraft seguía pensando en su siguiente avión comercial con motores de hélices a pesar del lanzamiento del de Havilland Comet, por aquello de que Donald Douglas estaba convencido de que los motores jet no eran adecuados para aviación comercial, al menos todavía.

 

Así que para cuando Douglas reaccionó a la propuesta de Boeing, el fabricante de Seattle ya les llevaba mucha ventaja, por lo que Douglas tuvo que invertir con mucha rapidez para el desarrollo del su primer jet comercial que fue denominado DC-8. Tenía un gran talento humano y lograron desarrollar un gran producto, pero la rapidez con que lo hicieron preocupó a la FAA que realizó pruebas muy rigurosas al avión para comprobar que realmente cumplía con todas las normas de seguridad y maniobrabilidad.


El primer avión jet de Douglas, el DC-8

 

Pero cuando el DC-8 por fin estuvo listo Boeing ya llevaba ventaja con versiones de largo alcance, mayor capacidad, una versión militar y una de capacidad reducida que llevó por nombre Boeing 720. Douglas comenzó a ofrecer las versiones extendidas y de mayor rango del DC-8 pero, a diferencia de lo que había pasado durante las décadas anteriores, era ella quien estaba persiguiendo al líder sin alcanzarlo.

 

Cuando las series -30, -40, -50 y -60 del DC-8 estuvieron en el mercado, Boeing ya tenía otro modelo que estaba teniendo gran éxito, basado en el mismo fuselaje base, pero más corto, creó un trimotor con motores traseros que lograba una gran economía de operación y además era adecuado para operar en pistas cortas. El Boeing 727 fue sin duda uno de los modelos más exitosos de la marca de Seattle.

 

Douglas se dio cuenta de que no podía seguir persiguiendo a Boeing, si querían tener éxito necesitaba hacer algo diferente. El nuevo 727 era para 130 pasajeros, y no había aviones jet de menor capacidad para rutas cortas y medias con adecuada economía. Conocieron entonces el avión francés Caravelle, de Sud Aviation, y el proyecto les pareció exactamente lo que se necesitaba. Tenía capacidad para 80 pasajeros, dos motores traseros y cola tipo “t”. Platicaron con el fabricante francés para comprarles el avión y fabricarlo en la planta de Long Beach, pero no llegaron a un acuerdo, así que decidieron desarrollar su propio avión.


Douglas negoció con Sud Aviation una licencia para producir el Caravelle en los EEUU, pero no lograron un acuerdo

 

Douglas analizó tanto el Caravelle como el BAC 1-11 de los ingleses para desarrollar un mejor producto, y lo logró. El nuevo DC-9 para 90 pasajeros y cabina para solo 2 pilotos era más económico y confiable. Siguieron el diseño de motores traseros con cola tipo “T” lo que le deba la ventaja de que los motores estaban en una posición alta y no se tragarían algún objeto de la pista. Y aunque salió casi a la par con el Boeing 737 para 100 pasajeros, su éxito fue inmediato.

 

El desarrollo bajo presión de los DC-8 y DC-9 con todas sus variantes puso a Douglas en una situación financiera difícil. La cartera de pedidos estaba rebasada y la producción no iba a la velocidad necesaria, por lo que estaban teniendo que pagar multas por atrasos en sus entregas, el dinero escaseaba y temían no aguantar otro año.


El DC-9 fue un éxito para Douglas, aquí un DC-9-32 de Iberia

 

En 1963 iniciaron pláticas con McDonnell Aircraft que, como decíamos en la primera parte, tenía problemas cuando había tiempos de paz porque dependía completamente de las compras de armamento y no tenía una división civil que les ayudara a nivelar sus ingresos en esos tiempos. Douglas, en cambio, aunque tenía todavía su división militar y de armamento, necesitaba dinero para compensar los fuertes gastos de la parte civil, por lo que en apariencia podían ser el matrimonio perfecto.

 

Así que después de pláticas con varias empresas, Douglas recibió ofertas de tres, incluyendo McDonnell, la que finalmente aceptó, por lo que el 28 de abril de 1967 se fusionaron. McDonnell compró 1.5 millones de acciones de Douglas Aircraft para ayudarle con sus problemas financieros más urgentes. James McDonnell se quedó como Presidente y Director de la nueva empresa mientras que Donald Douglas quedó solamente como Presidente Honorario, y nombraron a David Lewis, hasta entonces presidente de McDonnell Aircraft, como Presidente de la división Douglas Aircraft en Long Beach, a la cual metió orden y en dos años la puso de nuevo en número negros.

 

A principios de los ‘60, las Fuerzas Armadas solicitaron el desarrollo de un nuevo avión mucho más grande que lo conocido para mover tropas y/o equipos voluminosos a grandes distancias, aprovechando la nueva generación de motores de gran derivación (bypass) que se habían desarrollado por Pratt & Whitney, General Electric y Curtiss-Wright, y que ofrecían mucha más potencia por un consumo comparativamente menor.

 

Se recibieron propuestas de Lockheed, Boeing, Douglas, General Dynamics y Martin Marrieta. Luego de estudiar propuestas y de darles un año para el desarrollo de la estructura, aunque el proyecto de Boeing les parecía el mejor, el de Lockheed era el de mejor costo-beneficio, por lo que resultó ganador junto con los motores de General Electric. El resultado final fue el C-5 Galaxy.

 

Lockheed C-5 Galaxy

 

Aprovechando el desarrollo que ya se había hecho, Boeing decidió hacerle modificaciones para convertirlo en un avión de pasajeros de un tamaño descomunal para su época, pero con una gran economía por asiento que nadie podría igualar. Lo ofreció a varios clientes incluyendo Pan Am, que sugirió que se mantuviera la cabina más alta del fuselaje, ya que así permitiría que fuera también un carguero con mayor capacidad.

 

Finalmente se lanzó el Boeing 747, pero para construirlo Boeing necesitaba una nueva planta en donde cupiera, el Estado de Washington apoyó con terrenos e infraestructura para que no se fuera a otro lugar, por lo que Boeing invirtió no solo en el nuevo proyecto sino en la nueva planta de Everett.

 

Desde luego no había mercado para más de un avión de ese tipo y nadie se iba a arriesgar de momento a invertir tanto, y para la nueva McDonnell Douglas era un respiro para no tener que invertir tan pronto en un nuevo avión para no quedarse atrás. O eso pensaban…

 

American Airlines estaba interesada en el ya denominado “Jumbo Jet” de Boeing, pero no era apto para muchas rutas y ellos no tenían entonces operaciones trasatlánticas. Así que envió una solicitud formal a los diversos fabricantes para que desarrollaron otro avión menos grande, pero buscando la misma economía por asiento. Ellos solicitaban un avión para 240 pasajeros con 2 motores y capaz de cubrir vuelos de Nueva York a California.

 

Boeing respondió que, aunque la idea le gustaba, no tenía ni los recursos ni el tiempo para desarrollarlo atrapado como estaba con la nueva planta y el 747. Así que tanto Lockheed como McDonnell Douglas vieron una gran oportunidad para competir en donde Boeing no estaba presente.

 

Hicieron sus análisis y llegaron a la misma conclusión: el mercado prefería algo más grande que la propuesta de American, para unos 300 pasajeros, pero entonces necesitaba 3 motores. Como los nuevos motores eran grandes no se podrían poner todos en la parte posterior, por lo que la solución eran uno en cada ala y otro más en la parte trasera. Así que ambas empresas lanzaron de manera casi simultánea tanto el DC-10 como L-1011 Tristar para el mismo mercado.

 

Eastern Airlines fue el cliente de lanzamiento del Lockheed L-1011 Tristar

 

McDonnell Douglas llevaba la delantera en el desarrollo y adoptó además los motores de General Electric que quería entrar a aviación comercial, mientras que Lockheed firmó una alianza con Rolls-Royce que ofreció un nuevo motor denominado RB-211, pero sufrió atrasos por problemas que retrasaron también al L-1011. El primer round también lo ganó McDonnell Douglas porque en 1968 American firmó por el DC-10 y United le siguió.

 

Ceremonia de Roll Out del primer DC-10 en Long Beach

 

Cuando por fin se presentó el DC-10, en una ceremonia realizada en la planta de Long Beach, James McDonnell dijo en su discurso: “Nunca un avión había salido al mercado con tan grandes expectativas como el DC-10, del que esperamos vender 1000 unidades en los próximos 10 años”.

 

Los Competidores

 

Es necesario hacer aquí una pausa para conocer lo que pasaba en el mercado de aviones comerciales en el mundo, ya que las consecuencias de las decisiones que se tomaron en las diferentes empresas y países, forjaron en mucho lo que pasó después con la Corporación McDonnell Douglas. Además de, por supuesto, sus propios errores.

 

Como ya lo dijimos, lo más importante al momento de entrar a la era de los jets comerciales es que Boeing le arrebató la estafeta de líder tanto en desarrollo de modelos y variantes, como en ventas; tenía cubierta la gama desde 180 pasajeros con el 707-300 hasta 100 pasajeros con el nuevo 737. Y además apostó su futuro con el primer avión de fuselaje ancho y gran tamaño, aunque la inversión tanto del avión como de la planta para poderlo producir los mantenían ocupados.

 

Lockheed había sido también un buen rival con varios desarrollos de aviones de hélice, como el Electra y los Constellation y Súper Constellation, que también tuvieron muy buena aceptación entre las aerolíneas. Pero al igual que a Douglas, la era del jet los agarró con la guardia baja y prefirieron no meterse a la competencia cuando no tenían las de ganar. Más adelante aceptaron el reto de American para hacer un avión menos grande que el 747 y lanzaron el L-1011 Tristar al mismo tiempo que el DC-10 de Douglas, por lo que ambos pelearon por el mismo mercado.

 

Lockheed L-1049 Super Constellation de KLM

 

General Dynamics también tuvo cierta participación con sus series de Convair, y a la llegada de los jets, el excéntrico millonario Howard Hughes los convenció de que hicieran un avión más rápido que el Boeing 707 para que TWA tuviera algo superior a Pan Am. Fue así que se lanzó en Convair 880 que sí era más rápido, pero llevaba solo 5 asientos por fila y sus costos de operación eran mayores, por lo que no era un buen negocio. Ofrecieron una versión mayor denominado Convair 990 pero no logró ningún éxito y después de eso la empresa decidió también retirarse de la aviación comercial, aunque ha sido proveedor de partes y sistemas desde entonces.

 

General Dynamics Convair 880 de Delta Air Lines

 

En Europa, después de la II Guerra Mundial, la industria quedó prácticamente destruida, por lo que el reinicio no fue fácil. A los alemanes se les prohibió entonces producir ningún tipo de avión para evitar que se rearmaran nuevamente, igual que a Japón.

 

Los británicos fueron los menos afectados, por lo que pudieron ofrecer algunos modelos competitivos de hélices como el Bristol Britannia y el Vickers Viscount. Más delante de Havilland decidió dar el primer paso hacia el futuro con el primer jet de pasajeros, el Comet, pero no se previó correctamente la fatiga de metales ante la mayor presurización y despresurización del avión, lo que ocasionó fallas estructurales que derivaron en accidentes que lo pusieron en tierra mientras se determinaba qué había pasado. Para cuando arreglaron las cosas ya Boeing y Douglas tenían aviones más avanzados, por lo que el Comet en sus nuevas versiones ya no tuvo mayor éxito. En México lo conocimos porque Mexicana de Aviación decidió inaugurar la era del jet con 4 aviones Comet IVc que seguramente le dieron a muy buen precio.

 

Bristol Britannia de British United

 

Más adelante, de Havilland tenía bajo desarrollo el DH-121, un jet trimotor para distancias cortas y medias cuando fue adquirida por Hawker Siddeley, la designación cambió a HS-121 y quisieron trabajar junto con Boeing para hacer un desarrollo conjunto y Rolls-Royce sería el proveedor de motores. Pero las cosas no fueron bien y Boeing decidió seguir por su cuenta y utilizó motores de Pratt & Whitney. Finalmente, a principios de los ‘60 entró a servicio el HS-121 “Trident” para poco más de 100 pasajeros y con un rango de 2200 hasta 3200 km. Más adelante hubo otras versiones de hasta 180 pasajeros y 4500 km de alcance, con una velocidad de crucero de Mach 0.86.

 

Por su parte, British Aircraft Corporation (BAC) desarrolló un avión bimotor con motores traseros con capacidad desde 89 hasta 119 pasajeros y alcance hasta 3000 km, dependiendo de la versión. Este avión logró cierto éxito al salir antes que el DC-9, de hecho, lograron colocar algunos en los Estados Unidos con American Airlines y Braniff International.

 

British Aircraft Corporation BAC 1-11

 

Pero la verdad es que a ambos los destrozaron el Boeing 727 y el Douglas DC-9 que acabaron produciendo casi 10 veces más. Y ese era el principal problema de los europeos, el volumen de producción no se comparaba porque el mercado interno de los EEUU era muy grande y con ello los costos de desarrollo se podían prorratear entre muchos más aviones.

 

Y Vickers, por su parte, desarrolló un avión de cuatro motores traseros, gran comodidad y gran alcance que llegó a ser el avión insignia de BOAC para sus vuelos en el Atlántico Norte, el VC-10. Este avión sí logró también exportaciones a varias aerolíneas, aunque no fue lo exitoso que hubieran querido en ventas. No obstante, se le considera la joya de la corona de la industria aérea de Gran Bretaña.

 

En Francia, la empresa Sud Aviation desarrolló el Caravelle y también logró algunas ventas en los EEUU, pero cuando no llegaron un acuerdo con Douglas para que lo fabricara bajo licencia o alguna otra forma, ésta desarrolló el DC-9 y también les pasó por encima. En 1970 la empresa se fusionó con Nord Aviation y SÉREB, todas del gobierno francés, para formar Aerospatiale.

 

En Holanda, Fokker tenía también una larga historia y tradición, lograron mantenerse desarrollando aviones tanto militares como civiles. En 1958 lanzaron el F-27 Friendship que fue uno de los primeros turbohélices del mundo; y más adelante el F-28 Fellowship, un jet bimotor de motores traseros, pero de menor capacidad que el DC-9 y BAC 1-11. Buenos aviones, pero no podían tampoco enfrentar la competencia americana.

 

Fokker F-28 Fellowship de Garuda Indonesia

 

Durante la década de los ‘60, a los europeos les quedó claro que no podían competir con los americanos por los volúmenes y. a menos que pudieran desarrollar algo que los americanos no tuvieran y pudieran venderles ahora ellos, su industria estaba condenada a desaparecer o conformarse con las migajas. Con eso en mente, los ingleses y franceses decidieron embarcarse en una aventura conjunta que les permitiera competir mejor y buscaron dar el siguiente paso en la aviación al desarrollar el primer avión comercial supersónico. Juntaron a Sud Aviation, Hawker Siddeley y Rolls-Royce para hacer el desarrollo y les dieron presupuesto para ello.

 

El resultado fue el Concorde que comercialmente fue un fracaso, ya que su precio sería muy elevado y sus costos de operación muy altos, por lo que, aunque hubo aerolíneas interesadas, no era viable para una empresa que tuviera que cubrir el costo de capital más los costos de operación. Se construyeron 6 aviones para pruebas y posteriormente se decidió hacer 14 para operación comercial, 7 para Air France y 7 para British Airways sin costo de capital y con soporte de por vida. Y con ellos se inició la transportación supersónica en la aviación.

 

A pesar del fracaso comercial, algo bueno les quedó y es que el desarrollo del proyecto les demostró que trabajando juntos podrían tener mejor oportunidad contra los EEUU. Los alemanes tomaron entonces la estafeta para impulsar un proyecto más aterrizado que no compitiera con los americanos y que fuera adecuado a las necesidades de las aerolíneas europeas. Así, impulsaron el proyecto “Airbus” (autobús volador) que ofreciera capacidad para 300 pasajeros con 2 motores y bajos costos, que interesaba a las grandes aerolíneas europeas por la saturación de aeropuertos y espacio aéreo.

 

Después de los estudios iniciales se dieron cuenta de que para 300 pasajeros requerían un avión de 3 motores y volverían a quedar en competencia directa con modelos americanos, por lo que redujeron el número de pasajeros para que fuera de solo 2 motores, y así nació el proyecto “A300” de su empresa conjunta de interés económico “Airbus”.

 

El gobierno británico decidió no participar luego de los costos del Concorde, pero British Aerospace (antes Hawker Siddeley) decidió participar en la sociedad junto con Aerospatiale de Francia y Deutsche Airbus, empresa alemana creada para su participación. Más adelante se unieron también Fokker, Casa, de España, y Alenia, de Italia, que también producían partes para el avión que se ensamblaba en una planta en Toulouse, Francia. Alemanes y franceses tenían la participación principal y por ende se turnarían la Dirección General y la presidencia de la empresa. La planta se puso en Toulouse porque todavía estaba vigente la prohibición a los alemanes de fabricar aviones que posteriormente les fue levantada.

 

El Concorde y el prototipo del Airbus A300, primeros proyectos de los europeos unidos

 

No fue fácil no sólo el desarrollo sino convencer a sus propias empresas (Lufthansa, Air France, British Airways, Iberia, Alitalia y KLM) para que compraran el avión porque tenían muchas reservas en cuanto a eficiencia y confiabilidad porque todavía no existía. De hecho, British no quiso comprarlo y KLM lo hizo, pero años después con el A310.

 

Y el problema mayor fue cuando comenzaron a tratar de comercializar fuera de Europa, el primer prospecto fue American Airlines que había pedido un avión con esas características, pero ya se había embarcado con el DC-10 y los costos por asiento no eran los mejores en el primer A300, por lo que dijo que cuando tuvieran un avión que cumpliera con todos sus requisitos que los fueran a ver otra vez (cosa que sucedió hasta los ’80 cuando salió el A300-600 que sí cumplía con todo lo que quería American y firmaron por él).

 

Por último, en esa época existía también una importante industria aeronáutica en la URSS, pero sus objetivos, como políticas, distaban mucho de las de los países capitalistas. Sus aviones eran muy resistentes, pero poco eficientes, y no existía eso de “servicio al cliente” y soporte técnico real. Se dice que Aeroflot tenía una flota de más de 1000 aviones porque solo la mitad funcionaba en un momento determinado. Así que se les vendían a todos los países de la URSS porque no tenían opción, y algunos a China comunista que apoyaba más por solidaridad que otra cosa. Pero nunca fueron una competencia real para el mundo occidental

 

Así estaban las cosas hacia 1970 cuando el primer fruto de la fusión entre Douglas Aircraft y McDonnell Aircraft, el DC-10, fue presentado al mundo previo a la realización de pruebas de certificación y la primera entrega.

 

En la siguiente entrega de esta serie hablaremos de lo que pasó en la década de los ’70, los problemas con el DC-10 y sus malas decisiones que fueron llevándolos inexorablemente al fracaso.

 

McDonnell Douglas DC-10 de Japan Airlines

 

(*) Apasionado de la aviación y la industria automotriz de toda la vida, tiene una Licenciatura en Informática y un Postgrado en Comunicación y R.P. Aunque tiene experiencia en empresas del rubro automotriz y en Mexicana de Aviación, su vida profesional se ha dedicado más al periodismo especializado en todo tipo de medios impresos y electrónicos, incluyendo la revista Avión Revue de Latinoamérica.

 

Fuente: https://www.transponder1200.com