27 de abril de 2021

VISITA DE AVIONES ALIADOS A ESPAÑA EN 1919


 

Por Luis Corominas

 

El estallido de la I Guerra Mundial trajo como consecuencia que, durante el conflicto, España no pudiera abastecerse de aviones militares europeos, los cuales eran empleados por los contendientes.

 

La necesidad de disponer de aviones dio pie al surgimiento de las primeras industrias aeronáuticas, así los Talleres Militares de Cuatro Vientos, puestos de nuevo bajo las órdenes del Capitán Eduardo Barrón, produjeron modelos ya en servicio prácticamente copiados y/o con algunas modificaciones. Por otro lado, Carde y Escoriaza en Zaragoza abrió una sección de construcción aeronáutica en 1915; la Compañía Española de Construcciones Aeronáuticas, CECA, en 1915 en Santander; Pujol Comabella y Cia en Barcelona en 1916 y la Hispano Suiza en 1917. Estas diferentes industrias construyeron unos pocos modelos entre 1914 y 1918, pero al finalizar la guerra, los Aliados disponían de unas aviaciones militares sobredimensionadas, con un gran excedente de aviones. Para reducir el número de estos aviones, probados en combate, organizaron viajes a terceros países donde presentar estos aparatos con el objetivo de vender la mayor cantidad posible.

 

En julio de 1918 se convocó en España el primer concurso de aviones españoles equipados también con motores españoles. El concurso se planteaba en tres categorías de aviones: caza, reconocimiento y bombardeo. A la categoría de caza se presentaros tres prototipos: un diseño de Barrón construido por Hispano Aviación, un Alfaro 8 construido por Talleres Hereter y otro aparato construido por Amalio Díaz en sus talleres de Getafe. A la modalidad de reconocimiento concurrieron un diseño Barrón por la Hispano y un Loring por parte de Talleres Hereter. A la modalidad de bombardeo se presentó un trimotor proyectado por Juan de la Cierva y construido en los talleres de Carrocería Española.

 

Las pruebas del concurso se realizaron en Cuatro Vientos. Las casas participantes mandaron los aviones con prisas y sin haber podido realizar previamente vuelos de ensayo a lo cual se sumó el mal tiempo en marzo de 1919, lo cual hizo retrasar las pruebas.

 

El resultado del concurso dio como ganador en la categoría de cazas al Hispano Barron, como desierto el de aviones de reconocimiento y el 8 de julio cuando el avión de bombardero diseñado por La Cierva realizó su primer vuelo resultó destruido.

 

A pesar de ganar el concurso el Hispano Barron de caza y ser adquirido por el servicio de aviación militar, este no realizó pedido alguno del caza.

 

Aviones extranjeros

 

Pocos meses después de terminar la Guerra Mundial, vinieron a España delegaciones británicas, italianas y francesas a mostrar sus aviones, buscando un mercado donde aligerar sus stocks.

 

Parece que los primeros en intentarlo fueron los británicos, que bien pronto proyectaron volar hasta España con aviones militares para presentarlos a la Aviación Militar. El retraso en llevar a cabo el proyectado vuelo de varios aviones, publicado en varios rotativos ingleses, dio lugar a que en marzo de 1919 “en la Cámara de los Comunes, el subsecretario de Aviación, contestando a una pregunta que se le ha dirigido respecto a la suspensión del anunciado raíd de aviación Londres-Madrid, ha declarado que no se ha abandonado dicho proyecto, sino solo aplazado. Este aplazamiento no ha sido consecuencia de dificultad alguna que hayan podido sugerir las representaciones diplomáticas, sino que se ha considerado prudente en vista de las posibles dificultades de transporte que afectan a los preparativos que exige un vuelo de este género”1.

 

El primer avión del que hay constancia de su llegada a España, a través del puerto de Barcelona, fue un Airco DH-9 o 9ª con el piloto Herewarh Havilland2. La llegada en barco a la ciudad Condal de este aparato debió ser en marzo, pues el 16 de abril ya realizaba el vuelo Madrid-Sevilla-Madrid. Para fijar esta fecha aparte de lo ya señalado me baso en que “el comandante aviador inglés Mr. Havilland en su aparato de propia construcción, al ser éste desembarcado en el puerto de Barcelona para ser llevado a Madrid”. Texto aparecido debajo de una foto del DH-9 desmontado3.

 

Havilland en su política de mostrar el avión proyectó “cruzar de Norte a Sur y de Este a Oeste toda la península”. Siguiendo este programa “el Comandante aviador inglés Mr. Havilland realizó el miércoles (16 de abril de 1919), con toda felicidad, el anunciado vuelo Madrid-Sevilla-Madrid, invirtiendo en el recorrido total cuatro horas y veinticinco minutos. Salió el aeroplano del aeródromo de Cuatro Vientos, a las diez menos diez minutos de la mañana, y llegó a Sevilla a las doce en punto. Acompañaba a Mr. Havilland el Capitán de ingenieros señor Souza. El aparato llevaba una velocidad media de 250 kilómetros por hora, a pesar de que el viento, que azotaba de costado y a una velocidad de 60 kilómetros, entorpecía la marcha. En Sevilla los expedicionarios fueron recibidos por las autoridades, el elemento militar y numerosos pilotos. Con objeto de marcar la dirección al aparato, en el aeródromo se habían encendido hogueras, para que el humo sirviera de orientación a los aviadores. Después de repostarse de gasolina, los expedicionarios emprendieron el regreso a las tres menos cuarto, llegando sin novedad a Cuatro Vientos a las cinco en punto. Mr. Havilland dijo, a su regreso, que había volado a una altura de 2.000 metros y que el motor respondió admirablemente, no habiendo llegado a la velocidad máxima que puede desarrollar, porque el viaje era principalmente de exploración.

 

Durante él han realizado los aviadores valiosas observaciones en puntos inmediatos a Ciudad Real, Puertollano y otras, en los cuales, a juicio suyo, se podrían establecer aeródromos”5.

 

Siguiendo con su programa, “el famoso aviador, emprendió otro de sus vuelos, segundo de la serie que pretende realizar” y prosigue más adelante “a las nueve y media de la mañana partió del aeródromo de Cuatro Vientos, llevando a bordo de su aparato Airco 96, provisto de motor Napier de 450 caballos de fuerza, como observador al piloto militar español don Alberto Bayo. Pocos minutos antes de las doce aterrizó en el aeródromo de la Escuela Catalana (aeródromo de La Volateria), donde le esperaban los jefes de los Talleres Hereter, los profesores y alumnos de la Escuela de Aviación y estimados compañeros nuestros. En cubrir la distancia que separa Madrid de Barcelona, en línea recta unos 480 kilómetros, empleó el señor Havilland 2 horas 30 minutos. Hechas las presentaciones y saludos, los señores Pujol ofrecieron un almuerzo a los aviadores. Estos trajeron en su valija un número crecido de ejemplares de El Sol, que fueron repartidos en Barcelona antes de las tres de la tarde. Los señores Havilland y Bayo fueron invitados asimismo a almorzar en el restaurante de la Exposición de Automóviles por el presidente del comité ejecutivo de la misma, invitación que hubo de ser rehusada por la precisión y el deseo que tenían aquellos señores de regresar ayer mismo a Madrid por la vía aérea. Ofrecieron, empero, volver a efectuar el raid directo en breves días y rendir visita al Salón del Automóvil. A las tres y veinte minutos de la tarde los señores Havilland y Bayo emprendieron el regreso a Madrid".

 

Guardándonos una deferencia, que estimamos muy singularmente, se llevaron a bordo ejemplares de La Vanguardia con objeto de repartirlos a la llegada a Madrid. El despegue que efectuaron al empezar su vuelo, fue verdaderamente sensacional, resonando aplausos de los que quedaban en tierra, como tributo de simpatía y de admiración hacia los intrépidos aviadores que nos habían favorecido con su agradable visita”7.

 

Aparte de los dos vuelos relatados, hay constancia de por lo menos el que realizó el 5 de junio que transcurrió de la siguiente forma: “a las diez y cuarenta y cinco aterrizó en el aeródromo Gamoral el aparato inglés tripulado por el Comandante Havilland. Este acompañado de D. Carlos Levisson salió de Madrid a las ocho y media. Han realizado el viaje en un solo vuelo, pasando sobre Valladolid. La excursión fue molesta a causa de la densa niebla y del frío sufrido. El Comandante Havilland se desorientó y unos instantes permaneció extraviado. El aparato trae algunas averías, que han obligado a pedir a Madrid un nuevo motor. Esto retrasará el regreso a esa capital. Los expedicionarios fueron recibidos por la autoridades y numeroso público”8.

 

Avión francés

 

Por parte de Francia, el 5 de mayo de 1919 despegaba un Farman 50 del aeródromo de Brio, París, aterrizando en Cazeaut, entre Arcachon y Burdeos, de donde partió al día siguiente a las diez y media de la mañana, volando a una altura variable entre 2.500 y 3.000 metros dirección a Vitoria aterrizando en Lacua, aeródromo de la capital alavesa, alrededor de la una. Cuando aterrizó el avión, la concurrencia en Lacua era muy escasa.

 

Más tarde y cuando el piloto Sr. George Brou y el mecánico Sr. M. Jobert se encontraban en Vitoria comiendo, comenzó a llegar gente hasta las cuatro y media de la tarde reuniendo millares de personas.

 

El Farman 50

 


Este aeroplano es uno de los cuatro vendidos por la casa Farman al gobierno español. Es un bombardero con carrosserie de guerra y provisto de dos motores Hispano Suiza de 275 caballos cada uno de fuerza. Las alas tienen veinticinco metros de largo, y el tren de aterrizaje se halla compuesto por cuatro ruedas dispuestas en dos parejas cada una de las cuales se halla bajo uno de los motores. En el timón llevaba los colores franceses, y un signo de estar destinado al ejército español llevaba escrito a mano: armée espagnole y debajo la firma del Comandante Herrera encargado por nuestro gobierno de hacerse cargo del biplano.

 

En Lacua

 

A las tres y media llegó a Lacua el aviador Garnier en un auto procedente de San Sebastián, y en compañía del funcionario del consulado inglés en dicho puerto Sr. Roca.




Los aviadores regresaron de Vitoria a eso de las cinco y poco después M. Jobert inspeccionó los motores y llenó de esencia los depósitos, preparando el aparato para su marcha.

 

Poco después se dio la vuelta al aparato que se hallaba enfrentado al hangar, y los aviadores se dispusieron a partir, lo que efectuaron con toda facilidad alrededor de las cinco de la tarde. El momento de elevarse el aparato revistió cierta emoción. Los espectadores aplaudieron a los hombres pájaros y se despidieron agitando pañuelos. El biplano describió una amplia curva a fin de orientarse y tomar altura, desapareciendo al poco tiempo entre las nubes, dirigiéndose a Madrid, que calculaba el piloto que llegaría en dos horas. La multitud se dispersó acto seguido, contribuyendo a ello eficazmente la lluvia que al poco tiempo comenzó a caer”9.

 

“Ayer comentábamos a nuestros lectores la salida del bimotor Farman, del aeródromo de Lacua, con dirección a Madrid. Este aparato militar de bombardeo ha sido adquirido por el Gobierno español para el servicio de nuestra aviación, después de realizadas las pruebas de recepción en París ante el Comandante de la aviación española señor Herrera. El viaje aéreo de ayer del Farman era con objeto de hacer entrega a la aviación española en el aeródromo de Cuatro Vientos (Madrid)10” y prosigue más adelante “su piloto, George Brou, y el mecánico, Jobert, han sido, juntos, equipo en la última guerra, en aparato similar al que ayer pilotaban, acreditando, en diversas operaciones, militares de bombardeo, su pericia de aviadores y su valor como soldados del aire”11.

 

Parece que este avión fue adquirido por 150.000 pesetas y participó el día 13 en la fiesta en que volaron los aparatos de la misión venida de Inglaterra.

 

El primer alumno del piloto francés fue probablemente el Capitán Martínez Baños. También se soltó el Capitán Sáenz de Buruaga.

 

El 14 de agosto, un F 50, parece ser que el aparato del que hemos hablado, pilotado por Baños y llevando a bordo al Coronel Soriano, al Capitán Sáenz de Buruaga, al Teniente Cachón que actuaba de radio, una auténtica novedad en el Servicio, y un Sargento mecánico partieron de Cuatro Vientos para Marruecos.

 

Tras una escala por avería en Valdepeñas y otra ya prevista en Sevilla, llegó a Tetuán el día 18. Este aparato fue el primer avión procedente del excedente aliado que llegó a los aeródromos del protectorado africano español. Parece que en total se adquirieron cinco Farman F 50. Este avión fue el primer polimotor que tuvo el Servicio de Aviación militar12.

 

El accidente

 

Unos meses más tarde “el servicio aeronáutico francés organizó una expedición a España hace algunos días (se publicaba el martes 18 de noviembre de 1919), y dio aviso de que tres aparatos la emprendían, señalando al paso los puntos intermedios de descenso, para hacer provisión de lo necesario. La incursión tendría como meta Cuatro Vientos.

 

Para esperar a los colegas franceses fue designado el Capitán Sr. Martínez de Baños, representante del Gobierno español cerca de la misión aeronáutica francesa que preside el Comandante Hornient, el cual marchó en automóvil a Alfaro, uno de los puntos donde habían de aterrizar las aeronaves.

 

El Capitán Sr. Baños salió de Madrid y llevó consigo los elementos indispensables que ofrecer a los pilotos franceses, si así lo requería cualquier desagradable contingencia. Los tres aparatos llegaron, sin novedad al último punto señalado y donde esperaba el Capitán español. Nuestro compatriota solicitó la venia del piloto M. Agostini para montar en el Farman donde venía aquél con tres mecánicos de su país. Monsieur Agostini ofreció un puesto en el aparato al Capitán Sr. Baños y el Farman se elevó inmediatamente. Poco más tarde y sobre tierras de Soria, el aeroplano cayó desde gran altura y produjo la muerte instantánea a tres de los ocupantes. Los otros dos recibieron heridas tan gravísimas, que dejaron de existir también antes de que pudieran prestárseles los auxilios reclamados a un pueblo próximo.

 

Los otros dos aeroplanos que se elevaron con el que tripulaba M. Agostini llegaron anteayer (día 16); uno a Cuatro Vientos directamente. El otro aterrizó a unos cien Kilómetros al Norte de Madrid.

 

Los aeroplanos en Alfaro

 

El aviador francés M. Sainz llegó el domingo (16 de noviembre de 1919) al aeródromo de Cuatro Vientos pilotando un avión de caza de los más rápidos (se trataba de un caza Spad seguramente el modelo 13)13. Había salido de Pau y atravesó los Pirineos a una altura de 4.000 metros. El piloto M. Agostini abandonó Pau al mismo tiempo que M. Sainz.

 

Ambos aparatos tomaron tierra en Alfaro, en el campo del Vivar: Primero descendió el Farman y luego el Spad. Este volvió a remontarse a las cuatro de la tarde y llegó anochecido a Guadalajara. El aparato Farman voló el sábado sobre Alfaro y llevó pasajeros. El domingo emprendió el vuelo, y por causas que no se determinan cayó en terrenos de Casas de Villaseca término de Benamira (Soria); el aparato se hizo trizas.

 

El primero que se dio cuenta de la catástrofe fue un aldeano, el cual marchó a Alcolea del Pinar a reclamar asistencia facultativa para los aviadores. Al conocerse por referencias particulares el suceso en Guadalajara salió en automóvil una comisión de la Aeronáutica a prestar auxilio a las víctimas y a recoger el aparato. Más tarde y al saberse que los cinco tripulantes del Farman habían perecido, marchó a Casas de Villaseca un camión con cinco féretros.

 

Hasta que llegaron detalles concretos hubo en Guadalajara gran ansiedad. Sobre todo, en el Parque de Aerostación.

 

En el accidente murieron los pilotos Agostini y Martínez Baños, el Cabo Reich y los mecánicos Volette y Godineau.

 

El Capitán D. Ángel Martínez de Baños, nació el 17 de julio de 1890 ingresó en la Academia de Caballería, el 1º de Septiembre de 1906. Obtuvo la antigüedad en su empleo de 10 de Julio le 1911. Era piloto aviador y gozaba de una reputación envidiable. Se distinguía por su serenidad y por su intrepidez. En diversas difíciles ocasiones le acompaño el triunfo. Sus jefes y compañeros le tenían en gran consideración y estima. Socialmente le adornaban también cualidades muy atrayentes.

 

La muerte de Martínez de Baños privó a la aviación militar española de uno de sus elementos más valiosos.

 

El ayudante Agostini era un piloto audaz y muy práctico. A falta de pericia, no es achacable de ningún modo el accidente que le ha costado la vida. Lo más fácil, es que el aparato quedase en malas condiciones, después de toda la noche al aire libre, y que las deficiencias no se observaran a simple vista.


 

Otros detalles

 

“Ayer (día 17 de noviembre de 1919), a las once de la mañana, pasaron por encima de Agreda dos aeroplanos, con un breve intervalo entre el paso de uno, y otro. Según la referencia oficial, el último fue el que cayó. El accidente debió ocurrir anochecido.

 

La primera noticia la tuvo el diputado provincial por el distrito de Medinaceli don Alfonso Velasco. En la referencia recibida en el Gobierno civil no se precisaba el alcance del accidente. El gobernador se disponía a salir para el lugar del suceso, en automóvil, acompañado del inspector de Sanidad y del jefe de Obras públicas. Llevarían material de auxilio. Al comprobar después que habían muerto todos los tripulantes, suspendió la salida.

 

De Medinaceli salió el Juzgado de Instrucción. El Teniente Coronel de la Benemérita ordenó la salida inmediata a las parejas de servicio en los puestos próximos. El gobernador multó al alcalde de Medinaceli en cien pesetas por no haberle dado antes cuenta del hecho.

 

Una referencia particular afirma que el accidente ocurrió entre los términos de Medinaceli y Benamira. Dicho sitio, es una laguna de gran extensión y profundidad indeterminada. Los tripulantes con la poca luz, debieron confundir la laguna con un lugar adecuado para aterrizar y encontraran la muerte.

 

Se dice que el accidente lo motivó una avería en uno de los motores”14.

 

“Al mediodía de ayer miércoles (19 de noviembre), con asistencia del infante D. Alfonso, el ministro de la Guerra, el embajador francés, representación del Rey, del Capitán General de la región y de la familia del Sr. Martínez Baños, y con distinguido y numeroso acompañamiento, se efectuó en el cementerio de Carabanchel el entierro de los aviadores victimas de un accidente en un pueblo de la provincia de Soria”15.

 

En mayo-junio un Caudron G-3 con piloto francés aterrizó en Getafe, y poco después, cierto número de este avión prestaba servicio en la escuela elemental en sus instalaciones en dicho aeródromo. En diciembre de 1919 obtuvo el título de piloto elemental el primer alumno que utilizó el Caudron G-3 en su vuelo de examen. Parece que la cantidad total de ejemplares adquiridos fue de unos 18 aparatos.

 

En julio, el conocido piloto francés Bernadt de Romanet trajo en vuelo a Cuatro Vientos un Breguet Br-14 A2. Parece que este avión fue regalado por el gobierno francés al Servicio de Aviación Militar. Hasta finales de 1919 se adquirieron ocho aviones. A estos aviones siguieron varios pedidos hasta un total de unos 140 Br-1416.

 

Aviones Italianos

 

Las empresas italianas al igual que otros países, vinieron a España a ofrecer sus aviones militares, así el 8 de mayo de 1919 los pilotos italianos Grassa y Stoppani debieron suspender el viaje emprendido dirección a Barcelona en biplanos Ansaldo, a causa del mal tiempo, pero debían llegar a Barcelona antes del 12, fuera cual fuera el tiempo, antes del cierre de la Exposición de Automóviles.

 

Definitivamente “a las once y treinta minutos de la mañana (del 12 de mayo de 1919) partieron del aeródromo de Casa Ansaldo de Turín los aviadores don José Grassa y don Mario Stoppani, conceptuado este como el mejor aviador acróbata de Italia.

 

Ambos aviadores pilotando dos biplanos Ansaldo, de tipo exactamente igual al que ha estado expuesto en el stand del señor Positano, en la Exposición de Automóviles efectuaron el raíd, sin hacer escala alguna, de Turín a Barcelona, pasando por encima de Mónaco, Marsella, Perpignan y Barcelona, teniendo que sufrir únicamente las molestias de un viento fortísimo. Fueron a aterrizar en el Aeródromo de La Volatería, que tiene establecido en el Prat de Llobregat los Talleres Hereter.

 

A su llegada, saludaron a las personas que les esperaban en el aeródromo con un looping, aterrizando majestuosamente en un espacio de terreno reducidísimo. Efectuaron el raíd en tres horas y cuarenta y cuatro minutos, después de salvada una distancia de 900 kilómetros aproximadamente.

 

Después de un almuerzo, que les fue ofrecido en el campo de aviación, se trasladaron al Salón del Automóvil, donde fueron recibidos por la Junta de la Cámara y del Comité, y presentados por éste al alcalde y concejales, que se hallaban recorriendo la Exposición”17.

 

El día 13 “poco después de las seis de la tarde telefonearon del aeródromo de La Volatería a la Secretaría de la Exposición de Automóviles que Stoppani iba a emprender su vuelo. Stoppani hizo majestuosamente su presentación en el lugar donde les esperaba un público afanoso de presenciar sus proezas. Realizo varios paseos en alrededor de la estatua de Ríus y Taulet, y al pasar en diversas ocasiones por encima de ella, arrojó abundantes ramos de flores desde una altura de unos doscientos cincuenta metros, yendo a caer los ramos a diez metros de la estatua. Se remontaba y descendía por el espacio, cuan un ave. Después de realizar varios paseos del mar al interior de la ciudad y de la entrada del barrio de San Martín al Palacio de Bellas Artes, dio comienzo a una serie, que pareció inacabable, de piruetas que impresionaron soberanamente al público.

 

Repetidas veces efectuó el looping, o sea un salto completo de campana, en todos los sentidos, pero lo más atrevido y sensacional fueron las vueltas en espiral, lo que los aviadores llaman “barrena”, ya que estando completamente derecho el aparato gira sobre sí, como si barrenase el espacio. En varias ocasiones, el público sufrió la enorme sensación de que el biplano Ansaldo caía a tierra cual hoja al desprenderse del árbol, pero Stoppani se erguía majestuosamente y reemprendía su vuelo en medio de nutridos aplausos, que no oiría porque el ruido del motor es superior al producido por el entusiasmo del público. Este agitó pañuelos y sombreros, y Stoppani, al decidir su regreso al aeródromo, saludó con la mano al público de Barcelona. Sobre la ciudad y la montaña de Montjuic realizó nuevos loopings. Al pasar por encima del cementerio del SO, donde yacen los restos del malogrado sportsman José Maria Armangué18, el aviador italiano hizo ofrenda de unas flores que han ido a morir en santa mansión donde reposa eternamente nuestro inolvidable amigo.



 

Su compañero, D. Giuseppe Grassa, no pudo acompañarle en su raid sobre la ciudad, por no disponer su motor de la cantidad de aceite necesaria. En cambio, efectuó sobre el Aeródromo de los Talleres Hereter, emocionantes vuelos acrobáticos, destacándose un “bucle” con motor parado y cinco sensacionales “loopings” seguidos. Ambos al aterrizar, fueron objeto de una gran ovación, por parte de cuantos estaban en el Aeródromo”19.

 

Según Canudas en sus memorias, el avión de Mario Stoppani era biplaza y el de Giusseppe Grassa era monoplaza y ambos aviones llevaban un motor S.P.A. de seis cilindros en línea de 225 HP20.

 

Antes de partir para Madrid, los italianos habían llegado a unos principios de acuerdo comercial e industrial con los directivos de Talleres Hereter.

 

El 22 de mayo “poco después de media tarde se recibieron en Cuatro Vientos noticias de los aparatos italianos que ayer salieron de Barcelona para Madrid. Momentos después de salir de la ciudad condal, se vieron sorprendidos por una tormenta lo que les impidió terminar el raíd. Uno de los aparatos tripulado por el Teniente Grassa, se vio precisado de descender a poco de elevarse, muy cerca todavía de Barcelona. El otro aparato, a cargo del Sargento Stoppani luchando con el temporal, pudo llegar hasta Flix (Tarragona) donde tuvo que aterrizar, a causa de una avería de motor. Regresará a Barcelona por ferrocarril, y cuando el tiempo sea favorable reemprenderán de nuevo el viaje a Madrid ambos aviones con objeto de hacer entrega del que ofrece como regalo a nuestro ejército la casa Ansaldo”21. El 5 de junio, el piloto Mario Stoppani regresaba a Italia en el trasatlántico “Princesa Mafalda” con la intención de regresar en vuelo en breve tiempo.

 

El 12 del mismo mes “a las 14,20 aterrizó felizmente ayer, en el aeródromo de la Escuela Catalana de Aviación, el gran piloto italiano Mario Stoppani, el cual había partido de Torino a las 10,20 de la mañana, con un biplano “Ansaldo”, de dos plazas, acompañándole en calidad de pasajero su mecánico, Grandi Tesio. Es esta segunda vez que el intrépido “as” italiano cubrió sin contratiempo alguno y en un solo vuelo, los 800 kilómetros de ruta aérea Turín-Mónaco-Marsella-Perpiñan-Barcelona. Dentro de breves días partirá Stoppani hacia Madrid, acompañándole en calidad de pasajero don Salvador Positano el cual, como agente en España de la Gio Ansaldo, de Genova, efectuará la entrega del aparato ofrecido por dicha potente Empresa industrial a la Aeronáutica Militar Española. Este aparato, lo pilotará el inteligente piloto don Giusseppe Grasa, quien partirá con dirección a Madrid por vía aérea el mismo día y hora que su compañero Stoppani. A pesar de que el raid Barcelona-Madrid ofrece serias dificultades, por carecer España totalmente de la más indispensable organización aeronáutica, puesto que no poseemos ni campos de aterrizaje, de ruta, ni mapas aeronáuticos, ni tan sólo medio alguno de rápida información meteorológica, tenemos confianza absoluta”22 .


 

A los pocos días “a las cinco y cuarenta partió ayer del Aeródromo de “La Volatería”, el aviador Teniente Grassa, pilotando el aparato “Ansaldo” que figuró en la Exposición de Automóviles, que, como saben nuestros lectores, fue ofrecido por la casa constructora a S.M. el Rey, con destino a nuestro ejército. Después de un viaje felicísimo, aterrizó en Madrid a las ocho y cuarenta y cinco, empleando, por lo tanto, tres horas y cinco minutos, lo que constituye un excelente record. Su compañero señor Stoppani no ha podido acompañarle, por encontrarse indispuesto hace días”23.

 

Llegado a Madrid, Grassa contó así su viaje desde Barcelona: “La intención, al salir de Barcelona, fue sólo dar un paseo, pero ante el buen tiempo que reinaba, se dirigió el vuelo hacia Madrid. Cuando el aviador Grassa voló sobre Tarragona, el aparato funcionaba maravillosamente, llevaba buena provisión do esencia, el tiempo le era favorable, y todas estas propicias circunstancias le empujaron a Grassa a continuar el viaje hasta Madrid. Pasó sobre Tarragona, Mora, Caspe y Zaragoza. El curso del Ebro le guio hasta Zaragoza, y desde allí hasta Madrid la línea férrea, que desde la altura a que volaba Grassa, dice que parecían dos líneas paralelas marcadas en el suelo con yeso. Los rayos del sol, estrellándole en los rieles de acero, producían unos vivísimos destellos, y éstos eran lo que a Grassa le parecían, por un fenómeno de altura y de luces, dos rayas paralelas marcadas con yeso en la tierra. Casi todo el viaje lo ha hecho a 2.400 metros de altura. Para que no se le recalentaran los radiadores, paró el motor varias veces y avanzó planeando. La velocidad máxima que alcanzó fue de 200 kilómetros por hora. Ha referido Grassa que a pesar de haber volado a una altura considerable y en las primeras horas de la mañana, el calor era de asfixia y que hubo momentos en que se ahogaba. Todo el viaje lo ha hecho cubierto de sudor, sobre todo cuando volaba sobre Zaragoza. Allí cuenta Grassa que se sintió morir de calor”24.

 

El día 22 “el aviador italiano señor Stoppani se ha reunido en Madrid con su compañero señor Grassa. Ayer, después de las once, empezó a probar uno de los aparatos Ansaldo en el Aeródromo de “La Volatería”. Alrededor de las doce emprendió vuelo directo a Madrid. Telegramas de la corte indican que llegó poco después de las tres”25.

 

Estas informaciones aparecidas en la prensa y la falta de ninguna nota ni información sobre los pilotos italianos en Madrid, por parte de ABC hacen pensar que tras el intento de vuelo de Barcelona a Madrid en mayo ya no se volvió a intentar y no se realizó hasta junio, por lo tanto, damos como buena esta conclusión.

 

A los pocos días regresaban de Madrid los dos pilotos italianos muy esperanzados por la impresión obtenida de los pilotos militares españoles en sus aviones. Stoppani se quedó en Barcelona unos dos meses y Grassa hasta finales de octubre.

 

En Madrid los italianos presentaron dos ofertas, los aviones suyos construidos en Italia o en Barcelona en Talleres Hereter, según el principio de acuerdo a que se había llegado.


Conseguidas algunas promesas de la Aviación Militar española que parecía dispuesta a realizar un pedido, la firma italiana planteó a la firma barcelonesa la necesidad de firmar cuanto antes un contrato provisional para poder discutir con la Aviación Militar las condiciones del contrato.


Finalmente, la firma Ansaldo no llegó a un acuerdo con Talleres Hereter y el representante de la casa italiana en Madrid obtuvo un contrato por una docena de Ansaldo A-300, aumentado en seis unidades al año siguiente. Contrato que se serviría con aviones fabricados en Italia26.

 

En julio de 1921 ya se estaba organizando una escuadrilla de Ansaldo A-300 en Cuatro Vientos, en los días inmediatamente anteriores al desastre de Anual. Los Ansaldo recibieron matrículas militares de letras con distintivo I; es decir M-MIAA, AB etc.27

 

Hidroaviones italianos

 

En la ciudad condal se podía leer el 8 de julio “tenemos noticia de que de Italia se enviaran en breve a Barcelona nuevos aparatos para navegación aérea. Se trata de tres hidroplanos, uno tipo de caza, otro tipo escuela (doble mando) y otro tipo turismo con cabina cerrada de gran lujo y capaz para tres pasajeros, además del piloto. Estos aparatos han sido construidos por la casa que ha entregado mayor cantidad de aeroplanos de caza al ejército italiano durante la finida guerra, de concepción enteramente italiana y que han dado maravillosos resultados. Nuestro querido colega Stadium, bien informado de asuntos de aviación, hablaba hace poco de estos aparatos, al ocuparse con el interés que le inspiran los asuntos relacionados con la aviación de los modernos hidroaviones italianos”28.


 

La llegada del hidroavión italiano se hizo esperar hasta el 25 de julio de 1919 en que “Barcelona recibe en sus aguas un hidroavión. Tan alto honor cábele al extraordinario piloto señor Arturo Zanetti, de la marina italiana que juntamente con el piloto don Felipe Buzio, pilotando un aparato de dos plazas Macchi, realizó ayer mañana en cinco horas veinticinco minutos la extraordinaria “performance” Lago de Varese (al Norte de Milán junto a la frontera Suiza), cruzando el territorio italiano en una extensión de doscientos kilómetros aproximadamente, hasta ganar la orilla del Mediterráneo siguiendo su vuelo sobre el mar y aterrizando en nuestro puerto a las ocho de la mañana; después de realizar diversas evoluciones sobre nuestra ciudad por espacio de casi una hora que entusiasmaron a cuantos las presenciaron. Tiene indudablemente especial importancia este raid tanto por la audacia de los pilotos como por la seguridad en el buen funcionamiento del motor; siendo un hidroavión el aparato en que han realizado la travesía cruzaron todo el territorio italiano salvando montañas y todos los obstáculos que para dicha clase de aparatos ofrece la tierra. Este hidroavión italiano está anclado en nuestro puerto (según Canudas en La Porta de la Pau) en espera de trasladarse al astillero (Cardona)29 en el que se ha puesto a su disposición un departamento a propósito para abrigarlo durante su estancia en nuestra ciudad. Los pilotos trajeron consigo varios pliegos de correspondencia y periódicos de Italia, así como un especial mensaje para el delegado en España de la casa constructora, don Carlos de Carandini, quien tiene el mérito de haber colaborado en la organización de este raid, que viene a estrechar una vez más por la gran y libre vía del aire nuestra confraternidad con Italia”30.

 

Según Canudas, “el hidroavión, de flotador central de canoa, llevaba un motor Isotta Fraschini de 175 HP”. Este dato hace que creamos que se trataba de un Macchi M-8, pues no he encontrado el modelo reseñado en ninguna parte, pero el que señalo es el que más se ajusta a lo explicado.

 

Por otro lado, según La vanguardia “dicho aparato puede llevar cuatro pasajeros y va provisto de un motor Hispano-Suiza 300 HP, desarrollando una velocidad de 190 kilometros por hora”31 cuyos datos coinciden con los del hidroavión Macchi M-9ter.

 

Siguiendo con Canudas “los dos pilotos y Carandini habían organizado la visita con la misma finalidad que los otros pilotos ingleses, franceses e italianos: vender material de vuelo a la aviación militar española. Parece que Machi tenía buena información, pues fue de los primeros en advertir de la inminente creación de una sección de Aeronáutica Naval del Ministerio de Marina”.

 

El hidro Macchi con base en un hangar construido adrede en los astilleros Cardona, en la playa de Casa Antunez, a lo largo de los dos meses de su estancia en la ciudad, realizó gran cantidad de vuelos con pasajeros y demostraciones acrobáticas32. Entre los muchos vuelos, el 3 de agosto realizaron un vuelo a Caldetas donde les ofrecían una fiesta en su honor, en la cual realizaron despegues y amerizajes y vuelos acrobáticos.

 

El 23 de agosto volaron de Barcelona a Valencia y el 24 “emprendieron ayer el regreso de su viaje a Valencia, saliendo de la bella ciudad levantina a las doce. En el hidroavión de pasajeros provisto de motor Hispano 300 HP llevaba Zanetti el Comandante Franco, Teniente de Navío Navarro, y al mecánico señor Pellifroni. El señor Buzio iba acompañado del Alférez de Navío Sarturius. La travesía la realizaron todos felizmente, amerizando el hidro de Zanetti a la una y cuarenta y cinco minutos y el de doble mando de Buzio a las dos en punto”33.

 

Este texto aparte de la información que aporta junto con algunos más del mismo agosto parecen indicar que hubo dos hidroaviones Macchi, los señalados por Canudas y La Vanguardia en este capítulo de los hidros italianos.

 

El 2 de septiembre34 Arturo Zanetti y Felipe Buzio, en un vuelo directo de cinco horas cincuenta minutos llegaron a Varese, Italia, su destino, terminando así su estancia en la ciudad condal.

 

Hacía 1921, la Aeronáutica Militar adquirió una pequeña cantidad de hidroaviones Macchi de los tipos M-7 y M-9, de los cuales en junio de 1922 había 14 unidades en Los Alcázares35.

 

Los aviones ingleses

 

Finalmente, el 7 de mayo despegaban del aeródromo de Ramsey dirección a Madrid los tres aviones de la delegación británica. Veamos como fue el vuelo de estos tres aviones, un Handley Page V/1500, un Airco DH-4 y un Bristol Fighter F-2B.

 


El Bristol “salió de Londres a las ocho y media de la mañana y lo tripulaban el Mayor Cobhre y el Capitán Payne”, y continua el relato “durante toda la travesía trajeron mal tiempo, sufriendo fuertes granizadas. Pasaron el Canal de la Mancha por la parte más ancha volando a una altura 6.000 pies y a igual altura sobre Francia. Con ellos venían otros dos aparatos, pero suponen que habían vuelto a Londres”36.

 

A pesar del mal tiempo el Bristol consiguió llegar a Tours a las doce y quince despegando de nuevo a la una y cinco tras repostar y descansar algo. Llegaron a su siguiente etapa en Pau a las cuatro y cuarto volviendo a despegar a las seis. La siguiente etapa les llevó hasta San Sebastián aterrizando en el hipódromo de Lasarte a las siete y cuanta y cinco minutos y como su destino para aquella jornada era Vitoria intentaron llegar al aeródromo de la capital alavesa, Lacua, pero debieron desistir de su empeño al encontrarse con unos nubarrones que les impedían ver los montes, ante lo cual volvieron a Lasarte donde aterrizaron.

 

“Hoy (día 8) a las ocho y media salió de Lasarte aterrizando en Lacua, Vitoria, a las doce y media. Tras repostar volvía a despegar a la una y media dirección a Madrid”37. Una tormenta en el camino dirección a Madrid les hizo aterrizar en “Burgo de Osma donde uno de los tripulantes tuvo que ir a Madrid para llevar una magneto a reparar. Tras la reparación a medio día del 11 de mayo aterrizaban en el campo de aviación militar de Guadalajara donde almorzaron los aviadores ingleses con los españoles del servicio de aviación de esta escuela, de los cuales quedaron aquellos muy agradecidos por las atenciones recibidas”38. Tras almorzar, el Bristol despegó de Guadalajara aterrizando en Cuatro Vientos a las cinco y minutos.

 

El Handley Page despegó del aeródromo inglés de Ramsey el miércoles 7 con “el propósito de los aviadores de hacer el recorrido Londres-Madrid en nueve horas y media, sin escalas, porque consideraban que llegando a Bayona es seis horas y media les quedaría gasolina para el resto del viaje en el citado tiempo. Pero el temporal que reinaba en los Pirineos les hizo detenerse en Biarritz, después de haber intentado por tres veces, y por sitios distintos, proseguir su viaje. De Biarritz siguieron a Pau al día siguiente, y de aquella población francesa salieron esta mañana (día 11) a las nueve y media”.

 

En Vitoria, “la espléndida mañana del día de ayer (día 11) aseguraba la llegada a nuestra ciudad de los aviones que, uno en Pau y otro en San Sebastián, esperaban a que el temporal reinante calmara para poder continuar su vuelo de Londres a Madrid. Desde las primeras horas de la mañana nos hallábamos en el aeródromo de Lacua en compañía de nuestros distinguidos amigos el Teniente aviador inglés W.M. Edwards y el Capitán de infantería señor Cavestany, estando dispuestas las señales de indicación a los pilotos de la situación del terreno de aterrizaje, y esperábamos, disfrutando de la hermosa mañana, la llegada del primero de los aviones que habíamos de recibir. A las 11:15 se vio lejano, en el horizonte la presencia de un avión que volaba en dirección de Vitoria, y, más cercano después al aeródromo, pudimos distinguir perfectamente que era el monumental aerobús biplano inglés de bombardeo “Handley Page”. El Teniente W.M. Edwards, desde el centro del campo, indicó a los pilotos que llegaban a la posición del aeródromo disparando varios cartuchos luminosos, que es la señal que se ha empleado en la última guerra desde los campos de aviación. Pronto se pudo apreciar que el “Handley Page”, a pesar de haber distinguido que el personal del aeródromo estaba alerta de su llegada, no pensaba aterrizar, porque, sin perder altura, tomó rumbo hacía SO, alejándose de nuestra ciudad y aeródromo con majestuoso vuelo, impulsado por sus cuatro potentes motores que funcionaban con regularidad perfecta y funcionando normalmente. Este gigantesco avión había salido por la mañana del campo de aviación de Pescar (Pau)"39 , llegando a Madrid alrededor de las dos de la tarde.

 

“Una corta espera después de haber pasado el Handley Page, y nuevamente, en el horizonte, se pudo ver que otro avión se dirigía al aeródromo. Este era un aparato “Havilland” (DH4) que había salido de San Sebastián a las 11:20 de la mañana. Hecha por el Teniente Mr. Edwards a los aviadores de este biplano las mismas señales de disparos luminosos, a las 11:45 el piloto de este aparato hacía su toma de tierra en el campo de Lacua” y prosigue con el relato “los aviadores saltaron de su aparato, estrechando la mano de su compañero Mr. Edwards, que fue el que después hizo nuestra presentación a los tripulantes del Havilland. Estos eran el Capitán H. H. Square conductor, y el Teniente P. Anderson, observador. Mientras los soldados y mecánicos completaban la esencia de los depósitos del aparato, los oficiales aviadores nos referían su agradable estancia en San Sebastián y la admiración por la bondad de su viaje desde aquella ciudad a la nuestra, hecho sobre un precioso paisaje algo boscoso y montañoso que el sol brillante y espléndido hacía más hermoso su contemplación”. Prosigue un párrafo más adelante diciendo. “Todo dispuesto para ir, estrechamos otra vez la mano, en despedida, de nuestros nuevos amigos Capitán Square y Teniente Anderson, que, a bordo del avión, establecían el contacto al motor para que la hélice fuera puesta en marcha. A la 1:35 aclamados por el público que estaba en el aeródromo, perdía tierra el aparato de los simpáticos viajeros aéreos, y con vertiginosa velocidad se dirigieron hacia nuestra ciudad, sobre la que volaron, al propio tiempo que ganaban la altitud necesaria para después, rápidos y seguros en su vuelo, perderse a nuestra vista en dirección y destino de Madrid, termino de su viaje por los aires. Este aparato tiene en la nomenclatura de la aviación militar inglesa las iniciales DH-4 Nº A 7927 “Havilland Biplace”, tipo reconocimiento y combate, motor Rolls Royce de 275 HP, hélice 4 palas, velocidad 200 kilómetros a la hora”40.

 

Aquí en Cuatro Vientos se proponen permanecer tres o cuatro días. “Todos estos aviadores fueron recibidos por el Coronel W. D. S. Sanday, agregado militar para la Aeronáutica de la Embajada inglesa; por los aviadores que han venido en los otros aparatos en los otros aeroplanos ingleses que ya estaban en Madrid; por el piloto ingles Comandante Havilland, que tan admirables vuelos viene realizando desde hace bastantes días y que salió al encuentro de todos ellos apenas se divisaron, indicándoles la ruta del aeródromo y por el personal de la Escuela de Aviación Militar, a cuyo frente estaban el jefe de la sección de Aeronáutica militar del ministerio de Guerra, General Rodríguez Mourelo y el Coronel jefe de los Servicios de Aviación Sr. Soriano. Los aviadores fueron atendidos y agasajados por el personal de la Escuela y correspondieron a ello haciendo, así como el Comandante Havilland, que se mostró incansable durante toda la tarde, admirables vuelos, que produjeron gran entusiasmo entre los que los presenciaron. No puede darse mayor pericia en los aviadores, ni hasta ahora se habían visto en Madrid vuelos semejantes. El experimento de rizar el rizo, y el looping the loup del que Havilland, especialmente, hace el clou de sus vuelos, lo hicieron repetidas veces con rarísima perfección. Multitud de distinguidas personas acudieron a presenciar los magníficos vuelos que realizaron los aviadores ingleses”41.



 

El día 12 el Teniente Beatty llevando de observador al Teniente Jeffrey despegó entre las cinco y las seis de la mañana dirección a Londres en el DH-4 en vuelo de regreso. Su intención es dirigirse a Pau; pero quiere pasar sobre Zaragoza y Jaca, para estudiar la ruta. Sus escalas serán en Pau y Tours. De esta última población quiere dirigirse directo a Londres, donde llegaron el día 13 a las seis de la tarde tras realizar las escalas previstas. Todo el recorrido eran 1.400 kilómetros cubiertos en once horas y cincuenta y cinco minutos de vuelo.


 

Los demás aviadores británicos no emprenderán el viaje de regreso hasta dentro de unos días, pues desean realizar aquí numerosos vuelos y asistir a los actos que en su honor preparan los aviadores militares españoles.

 

Vuelos en Cuatro Vientos

 

Tras los agasajos, la tarde del día 12 los aviadores ingleses realizaron varios vuelos con los diferentes aviones invitando a varias de las distinguidas personas que concurrieron al aeródromo a subir a los aparatos.

 

Para el día 13 estaba prevista una jornada de demostraciones y “desde mucho antes de la hora anunciada para la fiesta deportiva de Cuatro Vientos se había trasladado al mencionado aeródromo gran número de personas, deseosas de presenciar los arriesgados vuelos que se anunciaban. La carretera que conduce al aeródromo presentaba, a las tres y media, animadísimo aspecto. Coches y automóviles en considerable número conducían a los muchos curiosos que a Cuatro Vientos se dirigían. A las cuatro y diez minutos de la tarde salió de la estación, de Goya un tren especial organizado por el Aero Club y por la Peña conduciendo gran cantidad de viajeros. El aeródromo presentaba a las cuatro, brillantísimo aspecto. El día, verdaderamente espléndido, contribuyó al lucimiento de la fiesta. El General Rodríguez Mourelo, jefe del servicio de aviación y el Coronel Soriano director del aeródromo y todos los profesores y alumnos de la Escuela se encontraba en el aeródromo con la anticipación suficiente, así como los oficiales ingleses que habían de tomar parte en los vuelos. Como jefe de aeródromo prestaba servicio el Comandante de ingenieros señor Vaquera. A las cuatro menos cinco se elevaba en un aparato Havilland de 250 HP con motor Rolls Royce, el aviador Comandante Havilland, llevando como pasajero al ingeniero de caminos D. Juan de La Cierva, hijo del ministro de Hacienda".

 

El Sr. La Cierva es inventor de un aparato gigantesco de bombardeo que se construye a expensas del Sr. Vitórica y que se encuentra en uno de los hangares de Cuatro Vientos en espera de que se realicen las pruebas oficiales, que habrán de verificarse dentro de diez o doce días42. El referido aparato ha sido todo el construido en España y montados motores de 400 caballos de fuerza cada uno. El aparato Havilland realizó varias evoluciones, planeando con el motor parado y dando pruebas su piloto de gran maestría.

 

El biplano gigantesco

 

De tal puede calificarse el aparato Handley Page, que ha sido uno de los que han realizado el vuelo Londres-Madrid. Sus dimensiones son 30 metros de ala a ala por 10 de hélice a timón. Tiene cuatro motores de 375 caballos cada uno; los dos delanteros tienen hélices sencillas, y las posteriores, dobles, en forma de aspa. Pesa el aparato 13 toneladas, pudiendo transportar dos de explosivos. En la cola tiene un puesto de observación, desde el que se arrojan los explosivos, y consta de un dispositivo especial para las ametralladoras.

 

Un aparato análogo al que nos ocupa hizo no hace muchas semanas el vuelo Londres-Egipto, con una sola escala, para abastecerse de esencia. El gasto de esta es de 45 galones por hora. Puede transportar 41 pasajeros, y su velocidad máxima es de 110 millas inglesas por hora. La velocidad que trajo al venir de Londres es de 85 millas. Las ruedas del Handley Page, en número de seis dejan un surco en el suelo de 26 centímetros.

 

Los preparativos para emprender el vuelo lo interesan en alto grado. Toman parte en ello 20 hombres. Para poner en funcionamiento las hélices son necesarios aparatos especiales, de los que consta el gigantesco biplano. Este es, con respecto a los aparatos ligeros, lo que es el camión con relación al automóvil de población. Aparato de carga durante la guerra, cuando hacía vuelos de bombardeo, iba acompañado de dos aparatos de caza y otros dos de defensa. Al elevarse el Handley Page produce un verdadero huracán quitando el aire, removido por sus hélices, gorras y sombreros a 30 metros de distancia.

 

Pilota el Handley el Mayor inglés Darley, que tiene como ayudantes a los Tenientes Murria y Kilburu. De sus máquinas están encargados dos mecánicos. Su tripulación pues la integran cinco hombres. Como detalle curioso puede citarse el de que dos motores pueden ser reparados en el aire. Tal ocurrió en el vuelo Londres-Egipto, en el que uno de los motores se averió y fue reparada la avería sin ser necesario el aterrizaje.

 

El primer vuelo de ayer del Handley se realizó a las cinco llevando como pasajeros a los Sres. La Cierva (hijo) y Vitórica, Capitanes de artillería Sres. Stephani y Lucia, de infantería Sr. Rios, de ingenieros Sr. Manzaneque, de caballería Sres. Guzmán y Romero y Teniente de infantería Sr. Bayo. En la cabina de la cola iba un operador de una casa de películas. En este vuelo, en el que se invirtieron doce minutos, paseo el aparato por encima de Madrid a muy baja altura, llamando la atención de los transeúntes que siguieron atentos las evoluciones del aparato y aplaudieron en muchas ocasiones.

 

En el segundo vuelo iban como pasajeros el embajador de Inglaterra, conde de Albis, señoritas Cristina Borbón y de Calderón y marqués de Someruelos. Voló también el aparato sobre Madrid a muy escasa altura. Al partir del aeródromo fue despedido con una ovación, obligada en parte a que las damas que, viajando en el aparato, dieron pruebas de intrepidez.

 

El tercer vuelo lo efectuó el Handley Page llevando como pasajeros al embajador de Inglaterra, al General Fernández Silvestre y a dos hijos del marqués de la Mina y al redactor fotógrafo de ABC Sr. Cegrí, que obtuvo varías fotografías.

 

Vuelos emocionantes

 

Se elevó también el aparato de caza Bristol Fighter, pilotado en su primer vuelo por el Capitán inglés Payne, que llevaba como observador al Mayor Coe. Este aparato está reputado como el mejor en su clase. En el mismo que ayer voló, los mencionados oficiales hicieron de noche el raid Londres-Edimburgo, a 229 kilómetros por hora. Construido hace diez y seis meses, defendió Londres de los ataques de los “Gothas” alemanes.

 

Sus vuelos de ayer fueron emocionantes. Desde rizar el rizo hasta parar el motor y aterrizar planeando o descender sobre la hélice, todas las evoluciones imaginables fueron hechas ayer por los intrépidos aviadores. En uno de los vuelos fue como observador el Capitán de ingenieros D. Pío Fernández Mulero, y en otro fue de piloto el Capitán Square y el Teniente Anderson.

 

A las cinco y media se elevó un aparato tripulado por el aviador chileno OʼPage. Este aparato inventado por el Capitán Barrón43, es uno de los más rápidos y seguros. Construido totalmente en los Talleres de Cuatro Vientos, lleva un motor Hispano Suiza de 250 caballos. OʼPage hizo varias veces el looping the loop, siendo sus vuelos de indescriptible emoción. Una de las veces se elevó a 1.000 metros, paró el motor y descendió sobre la hélice. A unos 50 metros del suelo se elevó de nuevo, ante el estupor de la muchedumbre, que le ovacionó largamente. También voló de manera emocionante Havilland, que llevaba como pasajero a D. Camilo Amézaga.

 

A las seis se elevó un aparato Farman, tripulado por el aviador francés George Drou, quien llevaba como ayudante al Capitán Herillis y como pasajero al General Fernández Silvestre.

 

El aparato, de grandes proporciones, consta de dos motores de 300 caballos. Realizó muy notables vuelos; pero tuvo que aterrizar por habérsele averiado uno de los engrasadores44.

 

Viaje a Barcelona del Handley Page

 

El día 17, tal como estaba previsto, a las tres menos cuarto despegaba de Cuatro Vientos el Handley Page dirección a Barcelona, donde aterrizan en el aeródromo de La Volateria a las siete tras un vuelo de cuatro horas y cuarto sin el menor incidente, llevando varios periodistas de la prensa madrileña.


Ayer, dia 18, el Handley Page, realizó un vuelo sobre Barcelona, de 40 minutos, llevando como pasajeros a don Eduardo Pujol, gerente de los Talleres Hereter; don José Canudas, director de la Escuela Catalana de Aviación, don Antonio Felipe, alumno y mecánico de la citada escuela; un operador de la Casa Gaumont que impresionó interesantes películas.

 

El avión llegado a Barcelona “es análogo al aparato Handley Page que hizo el viaje de Londres a Constantinopla y a la India y al que está camino de África central. Es por lo tanto hoy la última palabra de los aparatos de transporte. Este aparato ha llevado a cabo con gran éxito el viaje Londres-Madrid organizado por el gobierno británico y dentro de breve plazo regresará a Inglaterra. Un grupo de capitalistas e industriales españoles entre los que se encuentran el Banco Urquijo, de Madrid, Talleres Hereter S.A. de Barcelona, el señor Azqueta y otros de Bilbao y de Madrid, se han puesto en principio de acuerdo con la casa Handley Page para desarrollar un vasto plan de rutas aéreas, para las que, aparatos y motores serían construidos en España. Se espera que dentro de poco llegará a España un Handley Page con el que los elementos españoles estudiaran prácticamente el establecimiento del servicio comercial aéreo. Hoy (19) seguramente saldrán para Madrid el Handley Page y los aviadores Stoppani y Grassa, estos últimos, seguramente una vez entregado el aeroplano Ansaldo al ejército español emprenderán el primero, el raid Madrid-Roma y el segundo el retorno a Barcelona45.

 

El día 20, regresaba el Handley Page a Madrid, donde aterrizó a las siete y cuarenta y cinco minutos, tras un vuelo de cuatro horas y cuarenta y cinco minutos, llevando como pasajeros al duque de Dúrcal y conde de Albiz, el Teniente piloto Sr. Morenez, el vizconde de Aleson, Capitán Sr. Llarrocha y D. Jorge Loring, así como muchas cartas, todas ellas franqueadas con sellos de correo.

 

El regreso

 

“Del aeródromo de Cuatro Vientos salió ayer mañana (jueves 29 de mayo), a las nueve y media rumbo a Inglaterra, el gigantesco aeroplano inglés Handley Page, tripulado por el Mayor Darley. Como se sabe acompañan al gran piloto británico, el Teniente A.C. Kilburn, el observador Teniente Murria y tres Sargentos mecánicos”46 y siguiendo su ruta “sobre Burgos se le vio a las once y media de la mañana; sobre Vitoria, a las doce y cuarto, a escasa altura, y sobre San Sebastián a las doce y cuarenta y cinco. Atravesó esta población a mucha velocidad y altura considerable”47. Prosigamos el relato del viaje “al llegar a las cercanías de Biarritz rompiese un trocito de pala de una de las dos hélices delanteras; la astilla dio contra un ala y produjo un desgarrón en la tela, y el piloto, hallándose cerca de una extensa playa, decidió aterrizar para reparar la avería, tomando tierra tranquilamente cerca de las olas; al poco rato comenzó a subir la marea (muy importante en el Cantábrico) y antes de poder retirar el aparato se halló en medio de las aguas, que le rodearon completamente. Esta es la verdad de la fantástica caída en el mar que ha publicado nuestra Prensa”48.

 

Tras estos vuelos, en la aviación militar española sirvieron unas 45 unidades de DH-4, y unas 136 del DH-9A a partir de 1920. De los Bristol F2B sirvieron unos 64 a partir de 192149.



 

Tal como se ve a lo largo del texto, las visitas de estos aviones fueron acompañados de compra de aviones extranjeros sin producirse en serie ninguno de los aviones del concurso de 1919. La adquisición de estos aviones fue motivada por factores económicos, a pesar de ir en contra de la industria aeronáutica española, y no fue la única vez que sucedió.

 

1 La Vanguardia, 12 de Marzo de 1919.

2 Hermano del diseñador de aviones Havilland.

3 Stadium Nº 298 del 3 de mayo de 1919, pag. 7.

4 La Vanguardia, 19 de abril de 1919

5 La Vanguardia, 19 de abril de 1919.

6 Airco DH- 9.

7 La Vanguardia, 6 de mayo de 1919.

8 ABC, 5 de junio de 1919

9 La Libertad, 8 de mayo de 1919

10 La Libertad, 8 de mayo de 1919

11 La Libertad, 8 de mayo de 1919

12 Aviones militares españoles, Jose Warleta Carrillo, IHCA, pag. 66

13 Aviones militares españoles, Jose Warleta Carrillo, IHCA, pag. 164

14 ABC, 18 de Noviembre de 1919

15 ABC, 20 de Noviembre de 1919

16 Aviones militares españoles, Jose Warleta Carrillo, IHCA, pag. 60 y 62.

17 La Vanguardia, 13 de mayo de 1919.

18 El doctor José Maria Armangué, aficionado a la aviación fue invitado a volar por Salvador Hedilla para acabar de convencerle de que realizara el curso de piloto. El vuelo tuvo lugar el 30 de octubre de 1917, vuelo que acabó en accidente mortal pereciendo Hedilla y Armangué.

19 La Vanguardia, 14 de mayo de 1919. 20Historia de la aviación de Cataluña, Edicions la Magrana, Joseph Canudas, pag. 60

21 ABC, 23 de mayo de 1919.

22 La Vanguardia, 13 de mayo de 1919.

23 La Vanguardia, 22 de junio de 1919.

24 La Vanguardia, 23 de junio de 1919.

25 La Vanguardia, 23 de junio de 1919

26 Historia de la aviación de Cataluña, Edicions la Magrana, Joseph Canudas, pag. 60, 61 y 62.

27 Aviones Militares Españoles, IHCA, José Warleta Carrillo, pag. 81

28 La Vanguardia, Martes 8 de julio de 1919.

29 La Vanguardia, lunes 6 de agosto de 1919.

30 La Vanguardia, sábado 26 de julio de 1919.

31 La Vanguardia, martes 19 de agosto de 1919.

32 Hemos podido constatar que el 31 de julio voló a las Srtas. Ángeles y Josefina Matéu y Pío, hijas del presidente de La Hispano Suiza, el sábado 2 de agosto le correspondió el turno al ingeniero Sr. Buzio, luego al Sr. Vallmitjana del diario La Publicidad, luego al periodista Sr. Gorrinos y por último al teniente de la marina italiana Sr. Emilio Carandini que representaba al agregado naval de la Embajada de Italia; el martes 5 de agosto volaron durante 45 minutos al cronista deportivo del rotativo El Sol y miembro de la junta directiva del Real Aero Club de España, Sr. Ricardo Ruiz Ferry; el domingo 10 de agosto los dos pilotos italianos realizaron maniobras acrobáticas así como amerizajes y despegues frente a la población de Badalona en plena fiesta mayor; al domingo siguiente las evoluciones de los italianos fueron el broche de oro del primer campeonato bancario de natación que se celebraba en Barcelona; el lunes 18 Zanetti voló al Comandante Franco, al Alférez de Navío Sortorius, al delegado de la casa constructora Sr. Carandini y al Sr. Feliu, secretario de la ponencia municipal de aviación del ayuntamiento de Barcelona.

33 La Vanguardia, lunes 25 de agosto de 1919.

34 La Vanguardia, miércoles 3 de setiembre de 1919.

35 Aviones Militares Españoles, IHCA, José Warleta Carrillo, pag. 89

36 ABC, 9 de mayo de 1919.

37 ABC, 9 de mayo de 1919.

38 ABC, 12 de mayo de 1919.

39 La Libertad, lunes 12 de mayo de 1919.

40 La Libertad, lunes 12 de mayo de 1919.

41 ABC, 12 de mayo de 1919.

42 Se refiere a las pruebas de vuelo que debía realizar para el concurso de aviones militar, el bombardero diseñado por Juan de La Cierva.

43 Este avión es el Hispano Barron de caza que presentado al concurso de aviones militares de 1919 quedo vencedor en la categoría de caza.

44 ABC, 14 de mayo de 1919.

45 La Vanguardia, 19 de mayo de 1919.

46 ABC, viernes 30 de mayo de 1919.

47 La Vanguardia, 30 de mayo de 1919.

48 Stadium, Nº 300 del 7 de junio de 1919, pag. 12

49 Datos sacados de Aviones militares españoles, IHCA, Jose Warleta Carrillo, pag. 71, 77 y 86.

 

Fuente: https://publicaciones.defensa.gob.es/ Revista Aeroplano Nº 26. Año 2008